Desarrollo y Emprendimiento

Por qué este blog? Porque he dedicado mi vida profesional a aportar al desarrollo económico de Chile estudiando qué medidas ayudarían más al crecimiento y la equidad, y publicando lo que he ido descubriendo. Ahora quiero aprovechar esta tecnología para ampliar el diálogo con otros sobre este tema.

Mi foto
Nombre: Ernesto Tironi
Ubicación: Las Condes, Santiago, Chile

Economista Chileno (Ph.D. MIT), empresario (Colegio Pedro Apostol de Puente Alto, www.colegium.com), director de empresas (Viña San Pedro S.A.), columnista (El Diario). Dedicado a promover el emprendimiento, la colaboración y las conversaciones para desarrollar Chile con equidad.

viernes, noviembre 18, 2011

UNA EXPERIENCIA GESTIONANDO ESCUELAS SUBVENCIONADAS: PROBLEMAS Y FUTUROS

Ernesto Tironi B.
18 de octubre 2011


Busco aportar a este tema compartiendo mi experiencia de estar metido con “las manos en la masa” hace años gestionando un par de escuelas públicas subvencionadas en poblaciones modestas de Santiago. Una en Puente Alto, hace 11 años, y otra en Quilicura, hace dos. Además de las manos, tengo metida el alma en este desafío. Especialmente en los últimos meses de este largo invierno del Movimiento Estudiantil 2011, en que cada mañana amanezco con la angustia de qué podrá pasar hoy día en el colegio: ¿será tomado o no por los alumnos?, ¿habrá huelga?, ¿qué ocurrirá más adelante? ¿Cómo ayudar a que progresemos y no caigamos en una espiral destructiva?

Además, hablo desde mi experiencia como socio de una empresa Asesora Técnica Educacional (ATE), que asesora escuelas. Desde que participo en ella, hace más de 2 años y medio, he seguido de cerca la experiencia de procurar mejorar la calidad de la educación en más de 150 escuelas. En este caso, la mayoría son municipales, tanto en Santiago como en regiones, urbanas y rurales. En este ámbito lidio con cómo vencer la resistencia de los profesores a recibir asesorías, especialmente cuando ellas involucran el trabajo en el aula. También me ocupo de enfrentar la burocracia y a veces el desorden de las Corporaciones o Departamentos Municipales de Educación, incluyendo conseguir que nos paguen elevadas facturas atrasadas. También enfrentamos el desafío de encontrar, contratar y capacitar a los mejores tutores de asesoría a profesores en sus aulas.

Mi primera experiencia fue el año 2000, en que ingresé al mundo educacional adquiriendo un establecimiento de unos 600 alumnos entre Kinder y 4°Medio en Puente Alto. Hoy tiene 1,300 alumnos y 80 empleados entre profesores y administrativos. La meta que nos planteamos, con otros cuatro socios, fue transformarlo en uno de los 10 mejores colegios de la comuna dentro del nivel socio económico en que el Ministerio clasifica nuestro colegio. Ser Top Ten, le llamamos para usar la analogía del Chino Ríos que entonces era figura mundial en el Tenis.
Los medios que nos planteamos como los centrales para alcanzar nuestro objetivo fueron tres: 1) Contratar un “buen” Director, 2) Introducir prácticas de gestión empresariales, especialmente evaluación de desempeño y bonos o incentivos por resultado. Y 3) Realizar numerosas actividades extracurriculares, más competencias deportivas, labores sociales, instancias para generar orgullo por el colegio, inglés intensivo, etc.
Los resultados alcanzados cuatro años más adelante fueron más bien pobres: razonables en lo económico, pero mediocres en lo pedagógico.
Decidimos tomar algunos medios adicionales, como por ejemplo, contratar una Evaluación externa de los aprendizajes. Enfrentamos fuerte resistencia de los profesores y directivos. Creo que logramos superarlas (creíamos), pero entonces nos encontramos con una enorme falta de seguimiento con métodos pedagógicos eficaces para abordar el aprendizaje de las materias en que encontramos déficits.
Por ese entonces nos llegó la primera crisis el 2004: un colegio competidor – también particular subvencionado, con una construcción nueva - se nos instala a media cuadra de distancia. Las consecuencias no se hicieron esperar. A pocos meses, en marzo del año siguiente, la matrícula nos había bajado 20%: de 900 a 700 alumnos aproximadamente. Por supuesto que a esa altura no podíamos ahorrar reduciendo el número de profesores que es el principal ítem de gasto de un colegio. El futuro se veía negro. Estábamos recién creyendo que empezábamos a tomar vuelo y nos cae esta tormenta.

¡He vivido en carne propia, entonces, lo que le pasa a muchas escuelas municipales! La diferencia es que salimos adelante. A los dos años ya habíamos recuperado toda la matrícula perdida y además elevamos los indicadores de calidad (como el puntaje SIMCE). Después continuamos mejorando, incluso en cantidad de alumnos matriculados, hasta alcanzar nuestra plena capacidad. Más abajo contaré qué hicimos, cuando analice cómo enfrentar algunos de los problemas que enfrenta la educación municipal.
El 2006, recuperada recién la matrícula que teníamos dos años atrás enfrentamos una segunda crisis. Comprobamos que el nivel de nuestra calidad pedagógica estaba estancada en alrededor de 260 puntos del SIMCE y consideramos que así no podríamos asegurar la preferencia de los apoderados.
Decidimos entonces la contratación de una asesoría pedagógica especializada, para lo cual realizamos un amplio estudio del mercado de dichos servicios de consultoría. Entrevistamos también a las escuelas clientes de las asesorías y observamos los resultados o progreso logrado por ellas con el apoyo externo. Finalmente contratamos a Master7 Ltda. y su servicio de instalar el Modelo Pedagógico M7 en 3ºs y 4ºs Básicos que comprendía tutoría a los profesores de lenguaje y matemáticas dentro de sus aulas quincenalmente. El modelo comprendía, además, la entrega de Soluciones Pedagógicas escritas para los profesores (una especie de planificación clase a clase de marzo a diciembre), evaluaciones externas para tener una medición independiente de la del profesor sobre el aprendizaje que estaban logrando los estudiantes, actualización pedagógica a los profesores en las materias en que aquellos tenían aprendizajes insuficientes y finalmente reportes regulares al Director de la Escuela y su equipo, así como a nosotros, los sostenedores, sobre el avance de la asesoría.

Los resultados nos sorprendieron a todos. En la prueba del mismo año 2006 elevamos considerablemente nuestro puntaje SIMCE. Al año siguiente logramos un record de 291 puntos en promedio, 288 en Lenguaje y 293 en Matemáticas para los 4os Básicos. Así logramos nuestra meta de entrar en el grupo de los Top Ten. De estar en la mitad de la Tabla de Posiciones entre los 41 establecimientos subvencionados particulares y municipales de nivel socioeconómico medio de Puente Alto, pasamos al segundo mejor puntaje.

Allí nos hemos mantenido, más menos, hasta hoy, con dos tercios de nuestros egresados entrando a la educación superior. Creemos que todavía podemos mejorar más y en eso estamos.

Segunda experiencia: Colegio Santa Bárbara, Quilicura
Nos hicimos cargo de este establecimiento a fines del 2009. Se había abierto hacía 6? Años, y a poco andar nos dimos cuenta que era más una “guardería infantil” para estudiantes vulnerables de hasta 18 años que un colegio propiamente tal. En la evaluación SIMCE de 4° Básico ese año había sacado 220 puntos, lo que equivale a… En realidad, más que un colegio, parecía ser un lugar donde las madres dejaban los niños para poder salir a trabajar. El objetivo y expectativa de la mayoría de ellas era que sus hijos o hijas estén mínimamente bien cuidados, almuercen, no estén en la calle y si aprenden algo, bienvenido.

La directora y el profesorado parecían haber adoptado esa interpretación como declaración de la misión del colegio. No estaba escrita, naturalmente, en ninguna parte, pero en la práctica era la consigna implícita que guiaba el funcionar del colegio.

Los nuevos dueños llegamos con la meta de ser Top Ten; estar entre los 10 mejores establecimientos de nuestro nivel dentro de la comuna. El medio central para conseguirlo, dijimos: Poner el aprendizaje en el centro del quehacer escolar, sin abandonar necesariamente las condiciones de seguridad de los estudiantes ni debilitar la confianza de los padres en que sus niños y niñas están siendo cuidados/as.

Esta vez no necesitamos cuatro años para saber lo específico que teníamos que hacer para elevar el aprendizaje de los niños. Eso no significaba en absoluto que pudimos hacerlo de inmediato. Nos tomó todo un año (el 2010) obtener la comprensión de los directivos y profesores de la conveniencia de contratar las asesorías que estimábamos indispensables. Ahora fueron de dos tipos: en gestión – organización del colegio, formación equipos, etc. - y en lo pedagógico – enseñanza de lectura desde 1° hasta 4º básico y matemáticas elementales. El primer trabajo se realizó en segundo trimestre del 2010 y el segundo se inició marzo 2011. Reforzar la disciplina de los estudiantes y el trabajo en equipo de todos los docentes con ese propósito fue otro aspecto central.

Nos hemos puesto un plazo de 3 años para llegar al rango de 260 puntos Simce en 4ºBásico. O sea necesitamos obtener un alza de 40 pts. al año 2013.

Los resultados en cuanto a organización y procesos hasta ahora son altamente satisfactorios, a juzgar por lo que observo como sostenedor y lo que expresan los directivos y asesores. Los resultados de aprendizaje están por verse. La dificultad de realizar cambios en educación es que se necesita tener paciencia y confianza en lo que se está realizando ahora. Los estudiantes que reflejarán si lo hicimos bien serán quienes hoy están en 2° año básico y darán su Simce el 2013, cuyo resultado nos lo entregarán alrededor de mayo del 2014. En ese mundo temporal se mueve la educación.

Experiencia con Master 7 y la asesoría técnica a escuelas
Me correspondió ser relativamente pionero en la contratación de asesorías externas privadas a nuestro costo en el colegio de Puente Alto el 2006. Posteriormente, con la Ley de Subvención Preferencial (SEP) del 2008-9 el Ministerio empezó a promover la utilización de los fondos entregados por la SEP en Asesoría Técnica Educativa (ATE), como medio para que los establecimientos cumplan los Planes de Mejoramiento que obligadamente deben asumir con el MINEDUC para obtener la SEP (ver Ciade, 2010). Considero que ésta puede ser una política clave para mejorar la educación chilena. Por eso decidí también embarcarme como socio de una empresa ATE el año 2009. Quiero compartir también lo aprendido de esta experiencia hasta ahora.

Observo principalmente ocho características principales del proceso de contratación y utilización de asesoría técnica externa por parte de las escuelas subvencionadas, tanto municipales como particulares en esta etapa, a dos o tres años del intento de masificación del actual sistema.

1.- Bastante informalidad y escaso profesionalismo de Corporaciones Municipales en el contrato de servicios de asesoría. Tengo dudas de que la mayoría de dichas entidades realice un trabajo sistemático de análisis y discusión interna sobre qué tipo de colaboración externa necesitaría contratar. Hacer ese trabajo no es sencillo. Implica crear un clima de conversación abierto para recoger opiniones, análisis de resultados, reconocimiento de fallas, etc. Entre las escuelas y liceos específicos y los sostenedores municipales (corporación o departamento). Al final las Corporaciones o DAEM hacen un proceso muy tradicional de licitación en que parecen más preocupados de las formas que del fondo del proceso. Los criterios de selección a menudo son formalidades, el precio, o aspectos no siempre tan relevantes como los títulos académicos de quienes entregan el servicio. Aquí hay mucho trabajo que hacer para mejorar.

2.- Insuficiente autonomía de Directores de escuelas municipales y sus equipos técnicos para decidir o influir en la decisión sobre la asesoría a contratar. Muchas veces quienes deciden estas materias son comisiones formadas en las Corporaciones o DAEM, con escasa consulta a los Directores e imponiendo sus elecciones sobre la base su autoridad formal o burocrática. Eso debilita el compromiso de los directivos y docentes en las escuelas con el aprovechamiento efectivo de la asesoría pedagógica recibida. Es cierto que en no pocas ocasiones los Directores mismos son poco competentes. Pero eso requiere otras soluciones, y no que se pierdan esfuerzos en asesorías que no resultan y que tienen por consecuencia debilitar más la confianza en este medio para mejorar.

3.- Relaciones poco colaborativas entre Corporaciones Municipales de Educación o DAEMs y directivos de escuelas. Al estar realizando asesorías a estos últimos y reportando también a los sostenedores municipales (incluidos a veces los Alcaldes mismos y sus Consejos Comunales) se puede observar lo frecuente que es la falta de trabajo en equipo entre ambos. Suelen predominar relaciones de desconfianza mutua y autoritarismo, es decir, el recurso a la autoridad burocrática como método para tomar decisiones.

4.- Resistencias a la asesoría de diversos actores del proceso educativo. No son sólo los profesores quienes consideran que no necesitan intervenciones ni apoyos externos. A veces son profesores, pero otras los jefes de UTP, coordinadores de áreas, el director, etc. Casi nunca falta alguno. Es casi infinita la capacidad de boicotear dentro de una escuela. A menudo la introducción de nuevas prácticas pedagógicas y organizativas es abortada temprano por esta resistencia y capacidad de oposición y boicot.

5.- Ausencia de procedimientos o técnicas para evitar boicots por parte de los oferentes de las asesorías educativas. Quienes ofrecen buenos servicios de asesoría, y especialmente de cambio organizacional, a cualquier tipo de entidad (empresas industriales, de servicios, ONGs, organismos públicos, etc.) saben – o debieran saber – que enfrentarán resistencias de parte de miembros de las entidades con que trabajarán. De hecho, muchos especialistas y académicos de esta disciplina han dedicado mucho tiempo a estudiar el tema. El problema adicional que surge en el caso de la educación pública chilena, es que los dirigentes de las escuelas tienen pocas competencias o habilidades para abordar este importante desafío.

6.- Otra dificultad importante es encontrar tutores pedagógicos competentes a quienes contratar en las empresas asesoras para trabajar en los establecimientos escolares. Estas personas deben tener tanto los conocimientos de sus materias y de métodos pedagógicos, como también las habilidades emocionales de empatía y capacidad para ganarse la confianza de los profesores para que éstos los acepten, les abran las puertas de sus aulas, reciban como valiosas sus recomendaciones y las apliquen para el mejoramiento de su desempeño.

7.- Los métodos o modelos de asesoría eficaces son también indispensables para agregar valor en las condiciones en que están las escuelas que reciben la asesoría pedagógica. Ellos no siempre se han desarrollado ni probado con suficiente rigor. Cualquiera cree que sabe cómo asesorar establecimientos, y éstos creen que porque reciben una oferta de una entidad universitaria o privada formada por profesores con títulos de postgrado o cierto número de años de experiencia, entonces le van a entregar un servicio eficaz y eficiente. A menudo no es así. (Ver Tironi, 2010).

8.- El escepticismo de los docentes respecto a los programas ministeriales, es un último gran obstáculo a la provisión de asesoría técnica escolar efectiva. En efecto, existe en la mayoría de los establecimientos municipales una opinión negativa sobre los programas de mejoramiento (asesorías) que les ha entregado el Ministerio de Educación en el pasado. Habitualmente, a juicio de ellos, esos programas ministeriales han terminado “sin pena ni gloria”. Sin una evaluación cabal, sin explicación de porqué se terminaron, ni porqué al poco tiempo llega otro nuevo diciéndoles que este sí va a funcionar. Esta actitud e interpretación sobre las asesorías externas que prevalece en tantos establecimientos dificulta mucho proponerles ahora una nueva oferta de este tipo.

A pesar de todos estos inconvenientes, considero que la asesoría externa es valiosa y con una adecuada gestión puede llegar a ser un medio poderoso para mejorar la calidad, es decir, los aprendizajes. Sin embargo, por las características o modalidades que ha tomado la contratación de asesorías anteriormente expuesta, me temo que el efecto de ella puede ser mucho mayor en los establecimientos subvencionados particulares que en los municipales.


Mi visión del futuro de la educación escolar
Soy profundamente optimista del mejoramiento que observaremos de la calidad de la educación pública chilena en los próximos tres años si damos tiempo a que las medidas tomadas los últimos 5 años tengan los efectos esperados, y más todavía si se completan las correcciones que implica establecer la Superintendencia y la Agencia de Calidad. Lograr esto requiere un mínimo de perseverancia y paciencia, porque los frutos en educación toman el tiempo de los árboles y no el de las flores que se cultivan anualmente.

Mi apreciación anterior la formulo como consecuencia de cinco tendencias que observo:
- la focalización en calidad y aprendizajes recién instalándose,
- el descubrimiento de medios o procedimientos para conseguirla,
- el logro de cobertura casi total o el paso a una situación de escacez a sobreoferta de matrícula,
- la aplicación de la Subvención Escolar Preferencial o SEP con sus exigencias a los establecimientos,
- el desarrollo de asistencia técnica especializada diversa y descentralizada, privada y pública, contribuyendo a mejorar calidad de la enseñanza.
A continuación explicaré en más detalle cada uno de esos puntos.

Primero, la re–orientación del sistema escolar chileno desde el foco en la cobertura o cantidad a la calidad es un asunto que recién hace pocos años empezó ocurrir. Hasta hace sólo unos ocho años atrás, lo central era elevar la cobertura y la extensión de la jornada escolar. Sólo desde hace unos tres o cuatro años hay un enfoque fuerte en calidad, entendido como mayor aprendizaje medido del conjunto de los estudiantes. Recuérdese que hasta hace poco ni siquiera era aceptada por la mayoría de los docentes una métrica para medir calidad, como es el puntaje Simce. Todavía hay muchas resistencias. Más reciente todavía es que esa reorientación hacia la calidad empiece a centrarse (a “bajar” dirían algunos) en el nivel donde se producen los aprendizajes: en los estudiantes en la sala de clases.

Segundo, todavía ni los expertos académicos, ni quienes gestionamos escuelas subvencionadas privadas y municipales, ni los directivos de escuelas sabemos muy bien cómo generar más calidad o lograr aprendizajes sustantivamente mayores en cortos periodos de tiempo (léase 2 a 4 años). Y esto es mucho más difícil de conseguir que mejorar infraestructura, elevar matrícula u horas de clases. Pero ante la presión social, gubernamental y la preocupación que se ha instalado en la opinión pública por resultados, lo más probable es que se descubran pronto métodos más eficaces que los del pasado.

Tercero, la disminución de la tasa de crecimiento de la población (que implica hoy menos niños en edad escolar) junto con el crecimiento considerable de la oferta de colegios particulares subvencionados, hacen que hayamos pasado de una situación de sobre-demanda a sobre-oferta de matrículas. La antigua sobre-demanda tendía a reducir la calidad porque al incorporar alumnos nuevos con menor nivel educacional se bajaba o impedía subir los niveles de aprendizaje promedios medidos como puntajes Simce. Expresado en la forma que los directivos de escuela se lo decían a los sostenedores: “No nos pidan que elevemos el puntaje Simce del colegio si al mismo tiempo nos piden elevar la matrícula, porque esto último sólo lo podemos conseguir haciendo ingresar alumnos de familias altamente vulnerables y a menudo con padres analfabetos”. En este marco se desenvolvieron la mayoría de los establecimientos hasta la mitad de la década pasada, especialmente en la educación media.

El debate sobre si el mercado y la competencia fracasaron o no en generar calidad y equidad en la educación escolar chilena no me parece correctamente formulado. Primero hay que separar esos objetivos, o preguntarse separadamente si ha contribuido a mejorar calidad o a generar equidad.

La apertura al mercado o autorización de formar escuelas particulares y otorgarles subvención se hizo fundamentalmente para ampliar la cobertura (no calidad) ante la falta de fondos o capital para invertir por parte del Estado en las décadas de los 80s, 90s y 2000. Ahora recién desde hace tres años se les pide además calidad. No me opongo a que ahora se les pida calidad (todo lo contrario), y a que si no alcanzan un mínimo se les sancione o cierre. Pero no me parece justo que se les acuse de no cumplir algo que no se les había pedido. Si no, sería como si en una competencia de atletismo se descalificara al lanzador de la bala, porque en la mitad de la competencia el juez lo eliminara porque no la lanza suficientemente alta, en circunstancias que hasta entonces todos entendían que calificaban todos los que la lanzaran suficientemente lejos.

Una consecuencia importante de lo anterior es que, como el objetivo en el pasado era fundamentalmente cobertura, la experiencia pasada no es un indicador correcto de lo que pueden hacer los colegios particulares subvencionados en lo relativo a calidad en el futuro (si ahora se les exige o si éstos se lo proponen.)

El otro tema que merece comentarse separadamente es la contribución a la equidad, o el juicio de algunos que la educación particular subvencionada no ha contribuido tampoco a la equidad en la sociedad chilena (Ver Bellei, La Tercera 26-8-11). Si construir 1,715 establecimientos escolares entre 1990 y el 2010 para enrolar 727 mil estudiantes (de los 466 mil en que creció la matrícula total del país, o sea más del 100% de los nuevos estudiantes incorporados al sistema educativo en los últimos 20 años) no se considera contribuir a dar más oportunidades a los grupos más postergados del país, ¿qué lo sería?. Ese juicio me parece de una falta de rigor y fundamento alarmante. Porque esos estudiantes que antes no tenían la oportunidad de estudiar o de completar 4º Medio no eran precisamente los ricos que viven en Las Condes o Vitacura. Han sido jóvenes pobres, de poblaciones y comunas rurales y urbanas como Cerro Navia, La Pintana y otras. Y aunque hoy se diga que la educación que reciben no es de alta calidad, al menos es algo significativo en términos de las oportunidades de trabajo que les abre comparado con no tener nada. De las 727 mil matrículas financiadas y gestionadas por los colegios particulares subvencionados, sólo 380 mil son de Educación Básica. 240 mil son de Media, lo que corresponde al 90% del crecimiento total de 270 mil matrículas que permitió alcanzar la cobertura completa de educación para los jóvenes hasta 18 años.

En otras palabras, hoy no tendríamos cobertura casi total hasta 4º medio sin esa oferta privada de matrícula de colegios subvencionados. Además, muchos miles de estudiantes que hoy llegan a la educación superior, lo han logrado gracias a la creación de miles de escuelas particulares subvencionadas que les permitieron estudiar hasta completar su enseñanza media. Para mí esta es una contribución sustantiva a la igualdad o a la equidad que ha generado el sistema escolar chileno. Que la calidad de educación recibida esté lejos de lo que queremos que sea y de la que alcanzan en otros países es otro asunto.

En resumen, calidad y alto puntaje Simce no se les pedía ni se esperaba de esos colegios hasta hace tan poco como 6 u 8 años atrás. Una gran parte de ellos estaban en una fase anterior de lograr cobertura universal. Entonces, no seamos injustos con el pasado, ni ciegos, sesgados o poco rigurosos respecto al futuro.

El cuarto factor que a mi juicio llevará a que a unos tres años empecemos a observar mejoramientos sustanciales en la calidad de la educación escolar chilena es la aplicación de la Subvención Escolar Preferencial (SEP). Esto puede traer un cambio de carácter Copernicano en el sistema escolar chileno. Y no sólo por aumentar los fondos que se entregan especialmente a los estudiantes y escuelas de familias más desfavorecidas, sino porque también implica poner el acento en generar resultados de aprendizaje, en la fijación de metas en cada escuela y en el control de ellas.

El quinto factor, también introducido por la Ley SEP, pero que merece destacarse aparte por su importancia, es la exigencia a los establecimientos de usar parte de los fondos SEP para contratar asesorías especializadas, las que también pueden provenir de entidades privadas y no sólo estatal. Así se amplía y diversifica el repertorio de formas de apoyo a las escuelas, terminando el monopolio estatal de los anteriores programas de apoyo del Ministerio de Educación. Se dio, además, libertad a los Directores de Escuelas para elegir la asesoría que les conviene, dentro de una gama más amplia de ellas, pero dándoles la responsabilidad de cumplir ciertas metas expresadas como resultados de aprendizaje incluso medidos en términos de puntajes Simce mínimos.

Como consecuencia de las cinco tendencias que he destacado – énfasis reciente en calidad, desarrollo de medios para lograrla, logro de cobertura plena, instalación de SEP y nueva disponibilidad de asistencia técnica descentralizada – soy profundamente optimista del mejoramiento que observaremos de la calidad de la educación pública chilena. De hecho, ya se comenzó a observar en resultados Prueba Pisa y aumento del promedio nacional de puntaje SIMCE en 2011.

No obstante lo anterior, me quedan dos preocupaciones. Una es que considero altamente probable que la calidad de la educación en las escuelas particulares subvencionadas suba significativamente más que la de las escuelas municipales, especialmente a raíz de las manifestaciones y tomas de 2011. Esa desigualdad no la considero buena para Chile. No debemos permitir una competencia ni una diferenciación excesiva entre esos dos sectores. Desgraciadamente, sin embargo, nos dirigimos hacia allá. Mi segunda preocupación es la agudización de la pérdida de matrícula de la educación municipal, en parte agudizada por la tendencia recién mencionada.

Una propuesta: Desmunicipalización libre y Corporación Nacional de Educación
Una de las principales demandas de algunos sectores políticos, de la opinión pública en general y del Movimiento Estudiantil 2011, es otorgar más apoyo a la educación pública, entendida como aquella ofrecida por las escuelas municipales. Entre los motivos para otorgar a éstas un apoyo adicional al que se otorga a los establecimientos particulares subvencionados que atienden a los mismos sectores sociales, está el de que las escuelas municipales están reduciendo su matrícula.
Sin compartir muchos de los juicios y dudosos supuestos detrás de esa interpretación, me preocupa que siga reduciéndose la matrícula municipal. Conviene entonces debatir acerca de los modos más efectivos y eficientes de evitar esa tendencia. El Gobierno, por su parte, se ha comprometido a enviar pronto un Proyecto de Ley sobre “desmunicipalización”. Mayor razón entonces para iniciar este debate ahora.

Las principales alternativas propuestas hasta hoy son tres: 1) El retorno a un sistema estatizado en que todas las escuelas municipales vuelvan a depender del Ministerio de Educación. 2) La prohibición de crear nuevos colegios particulares subvencionados, con la expectativa que esto frenaría la migración de estudiantes municipales a aquellos. Y 3) Esquemas intermedios o mixtos, como Corporaciones de Educación similares a las actuales municipales, pero que puedan gestionar establecimientos de varios municipios.
En otro documento he planteado que este último parece ser un mejor sistema, siempre que se asegure un Gobierno Corporativo competente y con más autonomía a los Directores de Escuela, quienes deben asumir más responsabilidad por el desempeño de su establecimiento (ver www.elmostrador.cl o www.ernestotironi.blogspot.com).

Aquí quiero complementar la propuesta anterior, proponiendo la creación de una Corporación Nacional de Educación Escolar (CNE) con el principal objetivo de detener la reducción de matrícula de las escuelas municipales. ¿Cómo? Transfiriéndole a ella la gestión de escuelas de los municipios que no quieran seguir administrando la educación en su comuna, que tengan desempeños por debajo de un standard mínimo o que estén reduciendo su matrícula a tasas muy altas como (por ejemplo, más de 10% en 1 ó 2 años). Esta Corporación sería dirigida por un Directorio como el de las empresas, con una mayoría (pero no la totalidad) de los miembros designados por el Ministerio de Educación y tendría facultades para hacerse cargo, transitoria o indefinidamente, de escuelas o liceos que le transfirieran los municipios. Sería una especie de CORFO educacional.

Su funcionamiento tendría algunas características especiales: 1) Que la transferencia de escuelas a la CNE será obligatoria para las escuelas de los municipios que reduzcan en más del 10% su matrícula en 1 ó 2 años, o que en cuatro años más (circa 2015) no superen un promedio de 250 puntos en el SIMCE de 4° Básico. 2) La Corporación Nacional tendría también facultades para realizar fusiones o integración de escuelas pequeñas, especialmente en el ámbito rural, con medios de traslado de estudiantes a escuelas concentradas, que es una forma de conseguir mejorar la calidad o elevar los aprendizajes de muchos miles de estudiantes que hoy reciben una educación de muy bajo nivel.

Por esta vía podríamos llegar mucho más rápidamente a mejorar la educación chilena, generando más calidad y equidad. No nivelando hacia abajo, como se haría en el caso de prohibir la instalación de nuevos colegios particulares subvencionados, como algunos proponen. Esto último sería una forma de mantener un oligopolio de escuelas, tanto privadas como municipales, que en nada ayudaría a mejorar la calidad. Esperar que la competencia entre escuelas lleve al cierre de las de menor calidad difícilmente resultará. Especialmente en el actual contexto de incertidumbre y de rechazo social al despectivamente llamado lucro en educación, menos se generará una expansión de los mejores colegios particulares subvencionados, aunque tengan mejores resultados y posibilidades de absorber nuevos estudiantes.

La Corporación Nacional de Educación debiera especializarse en reestructurar establecimientos deficitarios y en transformarlos en escuelas de alta calidad. Eso implicaría contar con personal calificado en rediseño organizacional, selección y capacitación de personal, outplacement de profesores, formación de equipos, etc. Una UTI para escuelas enfermas o en estado de salud crítico.

Políticamente la CNE debiera tener alto respaldo, al ser una entidad con fuerte control por el Ministerio de Educación. Pero no por eso se le entregaría un cheque en blanco y sin fecha de vencimiento. Los Municipios que les ceden escuelas podrían hacerlo por un tiempo, cinco a diez años, y con cláusulas que dispongan que si la CNE no logra un mejor resultado, el municipio recupera el establecimiento. Podría concebirse además conceder un derecho más efectivo a los apoderados, contemplando, por ejemplo, el “Efecto gatillo” introducido recientemente como Ley en más de 20 Estados Federales de los EEUU. Mediante éste, si más de 50 por ciento de los padres firman una declaración de insatisfacción con el desempeño del colegio de su pupilo, el sostenedor público tiene la obligación de cambiar al Director/a o transferir la escuela a otra administración, incluyendo la posibilidad de un privado.(Ver NY Times 18 Sept. 2011)

En síntesis, esta propuesta de la Corporación Nacional de Educación sería una forma de nivelar hacia arriba, elevando la calidad de la educación municipal, manteniendo su matrícula y el pluralismo y diversidad que muchos preferimos para la educación chilena.

martes, septiembre 27, 2011

Desmunicipalización Libre

Una de las principales demandas de algunos sectores políticos, de la opinión pública en general y del Movimiento Estudiantil 2011, es otorgar más apoyo a la educación pública, entendida como aquella ofrecida por las escuelas municipales. Entre los motivos para otorgar a éstas un apoyo adicional al que se otorga a los establecimientos particulares subvencionados que atienden a los mismos sectores sociales, está el que las escuelas municipales están reduciendo su matrícula.

Sin compartir muchos de los juicios y dudosos supuestos detrás de esa interpretación, me preocupa que siga reduciéndose la matrícula municipal. Conviene entonces debatir acerca de los modos más efectivos y eficientes de evitar esa tendencia.

El Gobierno, por su parte, se ha comprometido a enviar pronto un proyecto de ley sobre "desmunicipalización". Mayor razón entonces para iniciar este debate ahora.

Las principales alternativas propuestas hasta hoy son tres: 1) El retorno a un sistema estatizado en que todas las escuelas municipales vuelvan a depender del Ministerio de Educación. 2) La prohibición de crear nuevos colegios particulares subvencionados, con la expectativa de que esto frenaría la migración de estudiantes municipales a aquéllos. Y 3) Esquemas intermedios o mixtos, como corporaciones de educación similares a las actuales municipales, pero que puedan gestionar establecimientos de varios municipios.

En otro documento he planteado que este último parece ser un mejor sistema, siempre que se asegure un gobierno corporativo competente y con más autonomía para los directores de escuela, quienes deben asumir más responsabilidad por el desempeño de su establecimiento.

Aquí quiero complementar la propuesta anterior, proponiendo la creación de una Corporación Nacional de Educación Escolar (CNE), con el principal objetivo de detener la reducción de matrícula de las escuelas municipales. ¿Cómo? Haciéndose cargo de la gestión de escuelas de los municipios que no quieran seguir administrando la educación en su comuna, que lo hagan por debajo de un estándar mínimo o que estén reduciendo su matrícula a tasas muy altas como (por ejemplo, más de 10% en uno o dos años). Esta Corporación sería dirigida por un directorio como el de las empresas, con una mayoría (pero no la totalidad) de los miembros designados por el Ministerio de Educación, y tendría facultades para hacerse cargo, transitoria o indefinidamente, de escuelas o liceos que le transfirieran los municipios.

Su funcionamiento tendría algunas características especiales: 1) Que la transferencia de escuelas a la CNE será obligatoria para las escuelas de los municipios que reduzcan en más del 10% su matrícula en uno o dos años, o que en cuatro años más (circa 2015) no superen un promedio de 250 puntos en el Simce de 4° Básico. 2) La Corporación Nacional tendría también facultades para realizar fusiones o integración de escuelas pequeñas, especialmente en el ámbito rural, que es una forma de conseguir mejorar la calidad o elevar los aprendizajes de muchos miles de estudiantes que hoy reciben una educación de muy bajo nivel.

Por esta vía podríamos llegar mucho más rápidamente a mejorar la educación chilena, generando más calidad y equidad. No nivelando hacia abajo, como se haría en el caso de prohibir la instalación de nuevos colegios particulares subvencionados, como algunos proponen. Esto último sería una forma de mantener un oligopolio de escuelas, tanto privadas como municipales, que en nada ayudaría a mejorar la calidad. Esperar que la competencia entre escuelas lleve al cierre de las de menor calidad, difícilmente resultará. Especialmente en el actual contexto de incertidumbre y de rechazo social al mal llamado lucro en educación, menos se generará una expansión de los mejores colegios particulares subvencionados, aunque tengan mejores resultados y posibilidades de absorber nuevos estudiantes.

La Corporación Nacional de Educación debiera especializarse en reestructurar establecimientos deficitarios y en transformarlos en escuelas de alta calidad. Eso implicaría contar con personal calificado en rediseño organizacional, selección y capacitación de personal, outplacement de profesores, formación de equipos, etcétera. Una UTI para pacientes con estado de salud crítico.

Políticamente, debiera tener alto respaldo, al ser una entidad del Ministerio de Educación. Pero no por eso se le entregaría un cheque en blanco y sin fecha de vencimiento. Los municipios que les ceden escuelas lo harían por un tiempo, cinco a diez años, y con cláusulas que dispongan que si la CNE no logra un mejor resultado, el municipio recupera el establecimiento. Podría concebirse además conceder un derecho más efectivo a los apoderados, contemplando, por ejemplo, el "Efecto gatillo" introducido recientemente como ley en más de 20 estados federales de los EE.UU.. Mediante éste, si más del 50 por ciento de los padres firman una declaración de insatisfacción con el desempeño del colegio de su pupilo, el sostenedor público tiene la obligación de cambiar al director o transferir la escuela a otro sostenedor, incluyendo la posibilidad de un privado.(Ver NY Times 18 Sept. 2011)

En síntesis, esta propuesta de la Corporación Nacional de Educación sería una forma de nivelar hacia arriba, elevando la calidad de la educación municipal, manteniendo su matrícula y el pluralismo y diversidad que muchos preferimos para la educación chilena.

Publicado 25/09/2011 El Mercurio

miércoles, agosto 31, 2011

¿POR QUÉ SISTEMA REEMPLAZAR LA GESTIÓN MUNICIPAL DE ESCUELAS PÚBLICAS?


Una de las demandas principales de los estudiantes en huelga este 2011 es terminar con la educación escolar gestionada por municipalidades. En este tema ya existía antes cierto consenso, pero conviene recoger el planteamiento de los alumnos. El ex – alcalde de Santiago Jaime Ravinet publicó una valiosa Columna en La Tercera del 13 de agosto reciente, explicando por qué el sistema establecido en 1981 y sus adecuaciones posteriores resultó mal concebido, erróneamente implementado y finalmente distorsionado. Ravinet tiene autoridad en el tema; habla a partir de su experiencia directa. Comparto su diagnóstico y criterios generales de reforma: tamaño óptimo, inclusión de Gobierno Regional, gradualidad, profesores según Código del Trabajo y más autonomía. Aquí deseo ir más allá, en lo específico de otros cambios que estimo convenientes.


Basado también en mi experiencia de propietario socio de dos colegios en comunas de bajo NSE y de una empresa asesora técnica de escuelas, tratando por años por años con decenas de Corporaciones de Educación Municipal y de Alcaldes sobre el tema, he llegado a la conclusión que el actual sistema debe revisarse. Pero la centralización de la administración en manos del Ministerio probablemente sería peor. El punto es: ¿Qué es lo más importante que no funciona? ¿Porqué? y ¿Qué es lo prioritario cambiar?

Para responder en base a evidencias o experiencias comprobadas y no de ideologías, conviene explicitar el diagnóstico del problema central. A mi juicio, lo primero, es que ni las Corporaciones ni Departamentos Municipales de Educación, ni los Alcaldes (que nombran a sus autoridades) tienen la capacidad para administrar las escuelas públicas con eficacia y eficiencia. Esto no ocurre porque sean intrínsecamente ineptos ni irresponsables. Es porque tienen atribuciones limitadas y horizontes de máximo 4 años para tomar decisiones, en circunstancias que para notar los frutos de mejorar la calidad de la educación se necesita mucho más tiempo. Gestionar bien la educación escolar de la comuna no es compatible con los plazos en que se ven sus resultados. Entonces, no tiene beneficios o rentabilidad política dedicarse a ella. La principal meta del Alcalde es hacer obras para satisfacer a sus electores y reelegirse él o alguien de su sector político. La educación no califica como obra para ese fin.

En segundo lugar, los Alcaldes tienen otras exigencias y presiones para gastar recursos en otras áreas de mayor rentabilidad política, como la asistencia social, vivienda y delincuencia. Así, no es de sorprender que en la práctica, e independiente de sus tendencias políticas y sus buenas intenciones, la mayoría de los Alcaldes terminan postergando la buena gestión educacional. Al final muchas Corporaciones Municipales de Educación se usan para pagar favores políticos y son dirigidas por autoridades poco competentes y que se cambian frecuentemente.
Pero pretender centralizar la administración de las escuelas en el Ministerio sería peor. Propongo reemplazar la Municipalización por una Regionalización de la Educación muy enmarcada por la Alta Dirección Pública.
Sugiero seguir conjuntamente un par de principios orientadores y seis medidas básicas concretas. El primer principio rector sería que la educación pública esté centrada en el aprendizaje de los alumnos y en la rendición de cuentas de la gestión a los padres y la comunidad. El segundo sería dotar de más autonomía, exigencia y rendición de cuentas a los Directores de los establecimientos. Ellos deben ser los equivalentes de los gerentes generales de la empresas, como lo sostiene el Movimiento Educación 2020. Pero debe rendir cuenta a un “Directorio” que sería el nuevo Consejo de las Corporaciones Educacionales. Éste debe tener una composición que evite su politización y mire el largo plazo. En concreto: 1) Que las nuevas Corporaciones Educacionales que administren establecimientos escolares estatales sean también dirigidas por ese Consejo de 5 miembros, de los cuales sólo uno sea elegido por el Alcalde y otro por el Ministerio. 2) Que sus demás miembros sean nombrados por el (o los) Consejo(s) Municipal(es) (2) y el Consejo Provincial/Regional (1), pero de entre candidatos seleccionados por el Consejo de Alta Dirección Pública entre personas representativas y calificadas (como dirigentes de Centros de Padres, Ex -Directores de Escuelas, etc); 3) Que las Corporaciones tengan un equipo profesional pequeño (para dar más autonomía y poder a los Directores de Escuelas) y un Secretario Ejecutivo o Gerente profesional designado por su Consejo de entre una terna propuesta por el Consejo de Alta Dirección; 4) Que las Corporaciones sean auditadas por la Contraloría General de la República. 5) Que las responsabilidades principales del Consejo de la Corporación Educacional sean administrar bien los recursos disponibles y seleccionar a los Directores de cada establecimiento educacional, quien conservará su cargo sólo si alcanza los resultados de aprendizaje acordados previamente con la Corporación Municipal que lo designa y remueve. 6) Que los consejeros duren 3 años en el cargo con sólo una reelección, y se renueven alternadamente para dar continuidad y mirada de largo plazo a la institución. Se trataría, en síntesis, de replicar en cierta medida lo realizado últimamente en los Consejos del Banco Central, Codelco y otras instituciones.
La simple unión de dos o más Corporaciones Educacionales Municipales con déficits económicos y de gestión no resuelve el problema. La unión de dos cojos no los hace sanos. Tampoco darles más fondos. Se trata de darles un nuevo sistema de gestión y de gobierno, del tipo del que se sugiere más arriba. También el tipo de escuelas que deben agruparse y cuales debieran cerrarse es clave para el éxito de las reformas a realizar.
El mejoramiento de la educación municipal requiere sobre todo mejorar su gestión y su sistema de gobierno haciéndolo menos politizado y burocrático, y más profesional y ciudadano.

Ernesto Tironi

Doctor en Economía MIT

25-8-11

jueves, agosto 25, 2011

¿Qué hacer hoy en educación?
Ernesto Tironi B. Doctor en Economía MIT
17-8-11

Propongo cuatro palabras claves para abordar el tema hoy: Distinguir, diagnosticar, reconocer (lo hecho) e identificar (lo que falta). Habría que comenzar siempre por aclarar si la persona que está hablando de educación se refiere a la escolar, universitaria o técnica-profesional. Esta distinción es obvia pero a menudo no se hace. Y son mundos diferentes, con actores, problemas y soluciones distintas.
Una vez precisado de qué sector hablamos, conviene hacer un diagnóstico actualizado y evaluar qué problemas enfrentan hoy quienes participan en cada uno. A mi parecer los mayores problemas hoy están en la educación superior, tanto universitaria como técnica. Sin embargo se ha puesto a la escolar en el mismo saco. Es posible que esto se haga por motivos políticos.
Los problemas de los universitarios (y de sus familias) son mayores principalmente por dos motivos. Uno, porque en la educación escolar ya se tomaron medidas para mejorar la situación (aunque hayan demorado demasiado). Que todavía no se aprecien los efectos, es otra cosa. En cambio en la universitaria no se ha hecho lo mismo. Y, dos, porque la educación universitaria ha quintuplicado su matrícula en los últimos 20 años, mientras la escolar terminó esa fase hace 10 años y ahora está bajando.
Desde el punto de vista de las familias de clase media y baja, la educación de sus hijos se ha encarecido y el Estado ha estado mirando para otros lados (o gastando en cosas que a ellas no les aflige tanto). Porque antes la responsabilidad de educar de los padres llegaba con mucho hasta la educación media. Para eso tenían que pagar muy poco. Ahora la obligación de los apoderados se extendió hasta que los hijos terminen educación superior y, además, tiene un costo semejante al de los colegios particulares pagados de los ricos. Como la mayoría de los parlamentarios y ministros siempre han mandado siempre a sus hijos a colegios particulares pagados, no se habían dado cuenta. Con razón entonces las familias apoyan las demandas de los estudiantes.
Desde el punto de vista del Estado, al sector con matrícula estancada (el escolar) se han asignado más fondos e introducido mejoramientos organizacionales sustantivos. En cambio al que más crece en demanda (el universitario y técnico) se le han asignado menos fondos públicos y se ha postergado su modernización, limitándose a dar más becas y créditos caros y discriminatorios. Por eso digo que hay que separar las cosas y que los problemas mayores están en la educación superior.

Veamos ahora qué se ha hecho en cada ámbito y qué falta. Como decía, en educación superior pública no se ha hecho casi ninguna reforma para adaptarse a la quintuplicación de la demanda. En cambio, en la escolar (y gracias en buena medida la “revolución pingüina”) se han tomado importantes medidas, que en buena parte responden a lo planteado hoy por los estudiantes. A través de Leyes consensuadas entre la Concertación y la Alianza, se ha logrado en los últimos años: 1) Alcanzar una cobertura casi completa de tal modo que no existen jóvenes que no puedan llegar a completar 4° Medio, 2) Modernización de los Programas de estudio, 3) fuerte incremento en calidad de infraestructura, 4) expansión a Jornada Escolar Completa, 5) Gran avance en equidad con la Subvención Preferencial (SEP) para familias pobres, 6) mejoramiento de la calidad a través de la exigencia de resultados de aprendizaje a cambio de la SEP, los cuales ya se empiezan a manifestar y lo continuarán haciendo a través de alzas en puntajes SIMCE y en Pruebas Internacionales, y 7) la creación de la Superintendencia y Agencia de la Calidad que no permitirá continuar a establecimientos que no alcancen un estándar mínimo. Por esta vía se está terminando el lucro en la educación escolar, entendido como una utilidad excesiva, no regulada y sin la exigencia de entregar a cambio una educación de calidad.
Pero las políticas en educación toman tiempo en mostrar sus efectos. Es como mover un transatlántico, no un bote. Ya tuvimos la experiencia del TRANSANTIAGO, donde se pretendió cambiar todo y de golpe. Ahora en Educación Escolar hay que esperar un plazo prudente para observar los efectos de las medidas tomadas. No hay razones para ser autoflagelantes en educación escolar. Todo lo contrario. Lo principal pendiente es la municipalización.
En Educción Superior la situación es enteramente distinta. A esto necesitamos responder hoy, fundamentalmente en tres aspectos: a) Más financiamiento de base a las Universidades Tradicionales y flexibilización de la gestión pero a cambio de resultados medibles y con supervisión perfeccionada. b) Igualación del acceso y costo de los créditos a los estudiantes de Universidades y de Institutos y Centros de Formación Técnica (esta discriminación que perjudica a los más pobres es inaceptable); y c) Rebaja del costo de los créditos para todos los estudiantes de bajos ingresos, sean de institutos técnicos, universidades privadas o tradicionales.
Con estos criterios podremos avanzar en el permanente esfuerzo de corregir errores en el camino hacia la calidad y la equidad de la educación.

Publicado en El Mercurio
Santiago, 24 de Agosto del 2.011.

lunes, mayo 16, 2011

Un programa para mejorar la calidad de la educación en Chile

Hay consenso en Chile sobre la prioridad de mejorar la calidad de la educación en todos nuestros colegios, y muy especialmente en los municipales y particulares subvencionados de comunas pobres. La gran pregunta es, ¿Cómo hacerlo?

Hace casi cinco años me convertí en sostenedor de un colegio particular subvencionado en una comuna de bajos ingresos de Santiago. Los socios nos propusimos mejorar sustancialmente la calidad de la educación que allí se entrega. Desde esa posición y perspectiva he reflexionado, estudiado y tomado medidas para lograr esa meta.

Me han pedido compartir lo que he aprendido, especialmente respecto al rol que cumple y debería cumplir el sector público y el Ministerio de Educación.

Mi conclusión principal es que propondría cambiar bastante, pero no traumáticamente, la organización de la educación escolar chilena. Cambiaría el concepto básico en que se funda el actual sistema público, cual es que el Ministerio de Educación se concentra principalmente en controlar lo que hacen los colegios y en diseñar y promover Programas que intentan mejorar la forma como ellos enseñan.

Por su parte los colegios subvencionados tienden principalmente a ejecutar eso que el Ministerio dicta para “cumplir con el Ministerio”. El rol de las Municipalidades, por su parte es “administrar” los colegios (pagar sueldos, etc.) bajo pautas y con fondos que le da el Ministerio.

El foco del Ministerio está en el control de los colegios o sus directivos. Eso se aprecia en la cantidad de Circulares que envía cada Director Provincial a cada colegio. Los directores de colegios están tapizados de papeles del Ministerio y pierden días enteros en contestar cuestionarios. Para los directores de colegios la mayoría de los informes que les pide el Ministerio son inútiles.

La atención del Ministerio debiera trasladarse a los alumnos; en particular a evaluar el aprendizaje que está alcanzando cada alumno; en el desempeño o resultados alcanzados por él o ella. No focalizarse en introducir programas que los colegios “debieran” poner en práctica y tampoco en métodos pedagógicos. Debe concentrarse en medir resultados, en el aprendizaje.

Cambiar el foco desde “el colegio” al desempeño de los alumnos es un modo de revalorar el rol que desempeña el profesor, cada profesor individual.

Hoy la mayoría de los profesores se notan “arrinconados”. Tremendamente defensivos ante los sostenedores o dueños de los colegios (sean privados o municipalizados) y ante los directores de ellos. También defensivos ante los apoderados y ante la sociedad entera.

Eso no puede seguir.

Para que no siga es necesario comprenderlo e incluso aceptar que ocurre así. ¿Y cómo no va a ocurrir si aparecen “acusados” en los diarios, la radio y otros medios de que hacen mal su trabajo?

Es exactamente lo contrario de cómo se sienten los empresarios y trabajadores de las industrias de la fruta, del vino, de los salmones y de otros sectores en que Chile es exitoso.

Debiéramos encontrar medios para cambiar el estado de ánimo de los profesores: de sentirse víctimas a sentirse protagonistas de una obra prioritaria y valorada por todos.
El modo de cambiar ese estado de ánimo es logrando el compromiso de ellos – los profesores y profesoras - con subir en una medida sustantiva y cuantificable el desempeño educacional de sus alumnos. Por ejemplo, elevar al menos 10% el puntaje obtenido por éstos en la Prueba Internacional TIMMS que se tomará en 3 o 4 años más.

Sé que me pueden acusar de simplista y reduccionista.

Pero necesitamos focalizar esfuerzos.

¿Porqué no hacer en educación lo que se hizo en la economía chilena los últimos 30 años?

Todavía no somos un país desarrollado, pero nos hemos acercado bastante. Una forma de apreciarlo es ver cómo era Chile comparado con Perú, Argentina o Venezuela hace 20 o 30 años. ¡Cuánto mejor está este país en muchas materias como infraestructura, ingresos, acceso a telefonía, consumo de bienes, acceso a la cultura, etc.! ¿Porqué no proponerse lograr algo semejante en materia de educación en la próxima década?

Para eso el cambio que propongo es que el Ministerio, junto con evaluar los conocimientos adquiridos por los alumnos en cada colegio, se encargue de informar de ello con detalle a los apoderados. Éstos deben hacerse más responsables de lo que aprenden o no sus hijos e hijas. Así los apoderados – mejor informados por el Ministerio – escogerán para ellos los colegios que les enseñen mejor. Aquellos que no entreguen un servicio de calidad tendrán que cerrar por falta de alumnos o porque el Ministerio les caducará su licencia para operar si no alcanza un estándar de desempeño mínimo.

Para hacer todo esto operativo propongo aplicar cuatro medidas muy específicas. Primero, hacer una Prueba Nacional SIMCE en todos los niveles escolares, enviando las notas a cada apoderado. Segundo, elevar la subvención. Tercero, haría otra Prueba Nacional a todos los profesores cada 3 años. Y cuarto, reduciría considerablemente el tamaño del Ministerio.

Doy por descontado que ya se habrá puesto en práctica la facultad de las corporaciones públicas para contratar y despedir a los Directores de colegios municipales, terminando con la inamovilidad de ellos y de los profesores.

La principal forma en que el Ministerio de Educación podría mejorar la educación es cerrando los colegios que tienen un bajo rendimiento y expandiendo los que tienen uno alto. ¿Cómo saber cuáles tienen ese buen o mal rendimiento? Haciendo Pruebas Nacionales externas iguales en todos los colegios del país en todos los niveles cada año. O sea, mucho más pruebas SIMCE. Y los colegios que por dos años seguidos saquen puntajes inferiores a cierto mínimo “se les pone tarjeta amarilla”. Si reinciden al tercer o cuarto año se debe proceder a cancelarles la subvención o cerrarlos. Pero además, y muy importante, el Ministerio les enviará las notas o puntajes que saca su hijo/a a cada apoderado por correo a su casa, con una hoja comparativa del puntaje de los 5 colegios más parecidos y cercanos al suyo que existan en la comuna o barrio donde habita.

En la carta que acompañe el resultado se debe estimular a los padres a poner a sus hijos en los colegios de mejor desempeño. Hoy existen tecnologías computacionales para hacer eso a mínimo costo y además se puede hacer por Internet. No les quepa duda que en poco tiempo veremos algunos colegios cerrándose por buenas razones. Pero, sobre todo, veremos a muchos sostenedores, directores y profesores esforzándose más y poniéndose al día en sus materias para que sus alumnos y cursos saquen mejores puntajes en la SIMCE.

Dar más recursos a los colegios, especialmente pobres, es también indispensable. Las pruebas internacionales revelan que los alumnos de nuestros colegios particulares aprenden mucho menos que en Malasia, para no compararnos con Alemania o Canadá. Y eso ocurre en colegios que operan con $130.000 o más por estudiante al mes. ¿Cómo pretendemos que aprenda lo suficiente un alumno de un colegio municipal o particular subvencionado que debe desenvolverse con $ 25.000 por alumno al mes? Propongo subir esto escalonadamente 15% en 4 años, a $ 29.000. En el caso de comunas pobres el mínimo lo elevaría en 30% a $ 33.000. Los colegios decidirían cómo gastan esos mayores fondos.

Cada vez surge más evidencia que la razón principal porqué los alumnos no aprenden lo que debieran, es porque sus profesores no saben suficientemente las materias que dictan o no saben enseñarlas.

Las SIMCE anuales para todos los niveles les inducirá a prepararse mejor. Sobre todo porque dejarán ser juez y parte. Al no ser ellos los que harán las pruebas, no decidirán qué materias preguntar a sus alumnos. Hoy si en Historia no alcanzan a pasar la “Caída del Muro de Berlín” porque ellos no lo estudiaron o se atrasaron en su programa, no preguntan de eso en la prueba. Pero con la SIMCE diseñada según las materias que deberían cubrir según el programa, quedará en evidencia la omisión de los profesores.

Pero además de esto, debiera hacerse cada cierto número de años una Prueba Nacional a todos los profesores acerca de las materias que enseñan. No para despedirlos si les va mal, sino sólo para tener un antecedente más para que ellos mismos sepan cuán bien preparados están o si deben actualizar sus conocimientos para desempeñarse mejor.

Finalmente, el personal del Ministerio de Educación debiera reducirse a un pequeño staff de alto nivel que subcontrataría mediante licitaciones las Pruebas SIMCE, las Pruebas Nacionales a Profesores, los servicios de corrección de pruebas, el envío de resultados y puntajes a apoderados, etc.

Esto último debería hacerse con un sistema Internet como el del Servicio de Impuestos Internos para la información de los apoderados, además del envío de información periódica por cartas. Debería darse incentivos además para que la mayoría de los actuales funcionarios se dediquen por su cuenta a asesorar colegios.

Ese sería un Ministerio de Educación para el siglo 21.

jueves, agosto 19, 2010

Cuidado con el Royalty

Ernesto Tironi B.
Economista y Director de empresas
17/8/2010

¿Cuál es el tipo y nivel de impuesto a la minería del cobre que más le conviene a Chile? ¿De qué depende?

La ausencia de acuerdo sobre el proyecto propuesto por el gobierno nos dejó en el peor de los mundos: no tenemos más recursos fiscales del cobre para gastos del terremoto y tenemos menos certidumbre sobre el impuesto después del 2017. Esto es nocivo porque suspenderá esfuerzos en exploraciones e inversiones hasta que las empresas sepan con claridad cuánto pagarán. Esta incertidumbre hace tanto daño como si se hubiera decretado un impuesto excesivamente elevado. Por eso urge un consenso político ahora.

Se discuten tres alternativas de royalty: La propuesta del gobierno de una tasa escalonada sobre utilidades, otra sobre las ventas y una combinación.

¿Cómo escoger la mejor? Propongo elegir lo que maximice el aporte de la minería al ingreso nacional de manera estable en el largo plazo; a lo largo de los ciclos mineros que son decenios y no anuales como en la agricultura. La minería contribuye de tres maneras principales al desarrollo nacional: 1) Atrae inversiones extranjeras a explorar recursos y levantar plantas de explotación mineras (empresas), como han sido Escondida, Collahuasi, etc. 2) Genera ingresos al trabajo, en forma directa e indirecta a través de contratistas, y comprando insumos y servicios nacionales, neumáticos, alimentos, transporte, etc. Y 3) Aporta ingresos fiscales que el Estado gasta en servicios públicos.

Entonces es un error considerar sólo los ingresos fiscales como la fuente de beneficios para el país, así como no considerar la correlación inversa entre éstos y los dos primeros. A mayor tasa de impuesto sobre utilidades menor rentabilidad de las inversiones, menor producción y a la larga también menor ingreso fiscal. De aquí la necesidad de encontrar un tipo adecuado de impuesto.

También es necesario considerar la naturaleza de la industria minera de hoy, sus plazos, el tiempo y confianza en el país que requieren las inversiones y la inestabilidad intrínseca tanto del mercado del cobre como de la economía mundial.

Muchos creen que los yacimientos están a la vista, que es cosa de hacer un hoyo grande para sacar cobre y que duran siglos. Tal vez antes. Hoy encontrar yacimientos explotables es una actividad muy especializada. Se inicia con investigaciones satelitales y toma 7 a 10 años y millones de dólares arriesgados como en el casino para llegar a saber si el proyecto es rentable. Después habrá que obtener autorizaciones ambientales y conseguir los billones de dólares requeridos para construir caminos, puertos y plantas.

Los yacimientos se agotan rápidamente. Las leyes del mineral bajan. Las de Escondida han caído de 2,5 a 1,3 (48%) en los últimos 10 años. Por eso también El Abra ha reducido su producción en 50,000 TM anuales y Candelaria en 40,000 en igual período. Se requiere entonces estar continuamente explorando e invirtiendo en lugares con menores leyes y más profundos.

Las ventajas competitivas de las empresas mineras modernas están fundamentalmente basadas en su capacidad de descubrimiento y desarrollo de nuevos yacimientos. Valen relativamente más en bolsa las que tienen equipos humanos capaces de descubrirlos, cubicarlos, hacer sus planes de explotación, conseguir las aprobaciones ambientales y levantar las plantas y campamentos en el menor plazo posible..

Chile se está beneficiando hoy de los altos precios del cobre gracias a lo hecho los últimos 27 años. Gracias al aumento de producción que logró con una política minera de consenso nacional. Subió de 1,6 millones de toneladas anuales en 1990 a 5,4m el 2009. De 18% de la oferta mundial a 34%. Casi 90% de ese aumento vino del sector privado. Porque Chile estableció y mantuvo políticas atractivas para la inversión y la exploración privada con visión y coraje. Ocho de las 10 mayores empresas mineras de Chile hoy se formaron después de 1990. Explotan yacimientos que ese año no existían; fueron descubiertos recién. En cambio Zambia, por ejemplo, se perdió esta oportunidad porque no hizo lo mismo: hoy produce sólo 4% de la oferta mundial, en circunstancias que en 1970 producía el 10,5%, igual que Chile.

La contribución de la minería al desarrollo de la zona norte y todo el país es evidente. Al ser el Nº 1 del mundo en producción, está pasando crecientemente a la fase de proveedor de insumos a nivel mundial. El Presidente de Codelco señaló en abril que las compras de las grandes mineras a sus 3,000 mil empresas proveedoras el 2008 (sólo 1,500 el 2002) subió de U$700 a 1,300 millones de dólares. Gracias a eso, sólo en servicios de ingeniería empresas en Chile exportaron U$240m el 2009, comparado con U$20m el 2002. Crecimiento: 45% anual últimos 7 años.

Por lo tanto: cuidemos la minería. No matemos la gallina de los huevos de cobre. No quebremos este liderazgo sin parangón del país con excesos infundados. En ningún caso optar por un impuesto a las ventas. La versión final negociada entre gobierno y oposición es razonable. Pequeños ajustes debieran permitir un consenso que es clave para la estabilidad requerida para expandir el aporte de la minería al desarrollo nacional.

* Publicado en El Mercurio, 19 de agosto, 2010

martes, marzo 16, 2010

A NO RECONSTRUIR TODAS LAS ESCUELAS

Ernesto Tironi B.
Economista
11 de marzo, 2010

El Presidente Piñera ha llamado a aprovechar la catástrofe del terremoto para reconstruir dejando las cosas mejor que antes. En educación es una de las áreas en que eso es posible y está a la mano lograrlo si se gestiona bien.

La baja calidad de la educación que reciben miles de niños se debe al pequeño tamaño de las escuelas donde estudian que les impide contar con mejores profesores y suficientes recursos pedagógicos. En ellas tomaría mucho tiempo y dinero capacitar más a tantos docentes dispersos y equipar tecnológicamente esos establecimientos. Es preferible reemplazar muchas escuelas por minibuses escolares que lleven y traigan a los alumnos a otra escuela de mayor tamaño en un pueblo cercano. Esto se aplica especialmente en zonas afectadas por el terremoto.

Tomemos el ejemplo de la comuna de Curepto en la región de El Maule que conocí el sábado pasado. Tiene menos de 10,000 habitantes en total, como 4,000 de ellos en el pueblo del mismo nombre y 2,016 estudiantes en total. Esos niños podrían educarse bien en unos 5 a 7 colegios de tamaño eficiente, considerando que la distancia máxima entre los poblados más alejados de la comuna alcanza a unos 25 kms. Pues bien; allá hay 32 establecimientos públicos municipales. El promedio de estudiantes por escuela es de sólo 63 alumnos. 28 de las 32 escuelas (casi 90%) tienen menos de 50 alumnos; 14 tienen menos de 20. ¿Alguien cree posible entregar una educación de calidad para el siglo XXI en escuelas de ese tamaño, aunque tengan abnegados profesores que enseñen desde Kinder a Octavo Básico a menos de 11 alumnos? ¿Es justo continuar con esa organizacional educación pública si queremos terminar con la pobreza en pocos años? Situaciones análogas se repiten en centenares de comunas en todas las regiones del país.

¿Cuáles son los impedimentos para reorganizar esto que sería tan obviamente beneficioso? No son muchos, aunque son grandes. Pero con un buen trabajo y disposición, pueden superarse.

El primero: los legítimos temores de los apoderados. Las mamás y papás piden tener a sus niños cerca, donde los puedan ir a buscar si necesitan, donde tengan menores riesgos de accidentes, en un lugar de acceso más fácil que un pueblo más grande y alejado. Cierto y comprensible. Pero eso se puede mitigar por varias vías. Uno, haciendo que el minibús sea parte de la nueva escuela: que vaya a cargo del profesor. Que las actividades educativas comiencen al momento que el alumno se sube al bus. Dos, permitiendo a los padres acompañar a los hijos en el bus cuando son chicos. Tres, habilitando un espacio para los apoderados en la nueva escuela e incorporándolos a colaborar más con los docentes en las salas de clase, etc.

El segundo impedimento son los profesores de las pequeñas escuelas que no deberían reconstruirse. Ellos, por estar en poblados apartados, reciben ingresos adicionales y además tienen un status y poder que perderían al trasladar las actividades escolares. Incluso a veces tienen vivienda gratis dentro de la escuela. Hay que respetar esas condiciones si se desea hacer esta modernización, manteniendo sus beneficios, pero no permitiendo que ellos se opongan al traslado de alumnos. Tampoco permitir que predispongan a los apoderados en contra de ese traslado. Habría también que convenir estos aspectos con las organizaciones gremiales docentes y asegurar el puesto de trabajo de los profesores de las escuelas que se cierren.

El tercer obstáculo a superar es la resistencia de las comunidades a “perder” su escuela. Esto se supera evitando “cerrar” los locales sino, muy por el contrario, abriéndolo más a toda la comunidad: transformándolos en un Centro Comunitario con Internet gratuito, biblioteca y manteniendo las canchas para fútbol, básquetbol y otros deportes. Así debe ganarse a toda la comunidad a favor de la idea y superar las presiones de los pocos que querrían mantener el status quo.

Debe insistirse que esta reforma no debe hacerse para ahorrar plata. Es para dar mejor educación y abrir más oportunidades a los estudiantes. La mayoría de ellos no se podrán integrar a la sociedad globalizada del Siglo XXI si no se educan desde pequeños expuestos a la amplitud y diversidad de mundos mayores.

En educación este lamentable terremoto se transforma así en una oportunidad si se actúa pronto. Hagamos una experiencia piloto en las zonas más afectadas. En lo práctico e inmediato, antes de prometer reconstruir toda escuela dañada o destruida, la autoridad gubernamental concernida debe preguntarse: ¿No sería posible y mejor comprar y operar un bus escolar para enviar estos estudiantes a una escuela cercana donde reciba mejor educación? En eso podrían concentrarse donaciones y subvenciones. Contamos con las mejores condiciones posibles para hacer esta reorganización ahora. Entre ellas, un Ministro que, además de tener las competencias técnicas para comprender la significación de esta reforma, tiene el carisma para persuadir a las personas claves para llevarla a cabo - apoderados, profesores, gremios y comunidades. Invito a conversar y perfeccionar estas ideas, y poner manos a la obra.



Etiquetas: , ,