Desarrollo y Emprendimiento

Por qué este blog? Porque he dedicado mi vida profesional a aportar al desarrollo económico de Chile estudiando qué medidas ayudarían más al crecimiento y la equidad, y publicando lo que he ido descubriendo. Ahora quiero aprovechar esta tecnología para ampliar el diálogo con otros sobre este tema.

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Nombre: Ernesto Tironi
Ubicación: Las Condes, Santiago, Chile

Economista, empresario y educador (1947). Profesor Ingeniería Industrial Universidad de Chile, Asesor y Director de Empresas y de Sociedades del sector Educacional. Ex embajador ante Naciones Unidas y Gerente General de CORFO.

jueves, agosto 03, 2017

DC, partidos y política en Chile hoy


                                                                                                       Ernesto Tironi B. Economista DC,  29-7-7

No sólo la economía se ha deteriorado en Chile los últimos años. Me parece que la política también. Las encuestas muestran desencanto, desconfianza y enojo con los políticos, especialmente de la Nueva Mayoría.  Pero no sólo.
En ese contexto, la Democracia Cristiana (DC) propuso volver a priorizar la ética en política, el crecimiento económico, la búsqueda de consensos, prolijidad en las políticas públicas,  más estudio menos ideologismos globales, gradualidad y otras medidas que fueron rechazadas por los dirigentes de la Nueva Mayoría. Lo anterior para reducir efectivamente las desigualdades que persisten en Chile y ofrecer más oportunidades de progreso a las mayorías y la clase media.  En breve, desarrollo con equidad,  y revalorar la Concertación y su carácter de centro-izquierda.  El distanciamiento DC con NM terminó con la mayoritaria decisión de los militantes de base DC de llevar candidato presidencial propio – Carolina Goic.  Los contrarios a esta decisión fueron principalmente parlamentarios y funcionarios de gobierno. Su principal argumento  expresado era que la DC perdería diputados e influencia en el país al ir solos. Otros creen que verdadero motivo  sería  el temor a perder sus bien remunerados trabajos en el Estado.
La decisión DC no sólo sorprendió a la NM. También al país, y muchos lo tomaron como un signo de esperanza. Al fin alguien reemplazaba  la calculadora para conquistar el poder, por el juego democrático de expresar propuestas  y dejar a los ciudadanos decidir. Pero parece que esas ilusiones duraron poco. Los parlamentarios y funcionarios públicos DC, grupo minoritario derrotados en la Junta anterior, vuelven a intentar recuperar sus posiciones en esta Junta de Julio, ayudados por sus congéneres de los partidos de la NM que le cierran todos los espacios a la DC. No fue lo que hizo la DC con ellos para recuperar la democracia. Sí fue lo que hicieron con Lagos en el PS ayer; lo mismo que intentan con Goic en la DC ahora.
¿Qué habrá detrás de esta poca lealtad, de  la incapacidad de percibir el descontento ciudadano con los actuales políticos y la poca disposición a permitir una renovación? Me temo que esto puede estar confirmado el argumento del deseo de aferrarse al poder del Estado: los parlamentarios constituidos como grupo de presión que dominan en los partidos.
Pareciera entonces que  medidas concretas para recuperar el prestigio de la política y la confianza ciudadana podrían ser  dos: la reducción de las remuneraciones y privilegios de los parlamentarios,  que  incentivan tanto a conquistar esas posiciones e implican tanta pérdida al  dejar el poder. En concreto un sueldo parlamentario que no supere el triple del sueldo promedio de los chilenos: $1,550,000. Volver a la histórica sobriedad republicana característica de Chile. Como es la norma, por lo demás,  en democracias tan sólidas como la inglesa.  Y lo segundo, terminar con las reelecciones después de un segundo período. Punto. Si es cierto que los parlamentarios no andan buscando el poder por el poder ni les tienta los millones que ganan,   es tiempo de que no dejar  ese espacio para la sospecha y la desconfianza.  Necesitamos que el país vuelva a creer y confiar en sus líderes y dirigentes sociales, especialmente en los políticos.

Goic  ha realizado una extraordinaria y encomiable labor. Ofrecer una alternativa valiosa al país y mantener la DC viva y unida. Su nueva gran propuesta al país, y que la proyecte más lejos, podría ser encabezar la campaña por aplicar esas medidas para el beneficio de todo Chile.


Publicada en Diario La Tercera, Domingo 30 de Julio, 2017

miércoles, junio 28, 2017

La educación superior del futuro: EEUU y Canada

Ernesto Tironi
Economista y Educador 18-6-7

Es de lamentar el poco estudio, reflexión y discusión profunda y fundada que hemos tenido este tiempo en Chile sobre la Reforma de la Educación Superior que el país necesita y la que pretende realizar este gobierno.

Preguntas como las siguientes siguen ausentes: ¿Qué profesionales se requieren para un Chile más feliz, próspero y justo en los próximos 10 a 20 años? ¿Con qué habilidades? ¿En qué sectores y por qué: ingenierías, salud, administración? ¿En qué proporción con educación universitaria o técnica-profesional, y para trabajar en qué? ¿Hacia dónde van las tendencias en este aspecto en los países más adelantados del planeta? Casi ninguna de estas preguntas ni sus respuestas han estado presentes para definir la reforma que necesitamos. Aquí hemos discutido sólo cuantos fondos fiscales darle a las universidades estatales, la gratuidad, y si pueden o no tener fines de lucro.

Mi ocupación como consejero de un CFT y un IP, instituciones de educación superior en Chile, me llevó a participar en una gira de 10 días a visitar entidades de ese tipo en 4 ciudades de EEUU y Canadá. Fue organizada por el gremio que la agrupa, Vertebral, e incluyó a 11 rectores de esas entidades, para contestar preguntas como las señaladas. ¿Habrán organizado algo de ese tipo las autoridades de este gobierno para diseñar la reforma que proponen aprobar a rajatabla?

¿Qué aprendí de esa gira? Tres cosas principales. Primero, que la mayor preocupación de los encargados de la ES en esos países, es si están formando personas para las habilidades requeridas para el siglo 21. Tienen mucha consciencia de los estudios que muestran cómo los actuales empleos se están reemplazando por robots o por manufactura en países de bajo costo. Eso ya ocurre en las fábricas de autos. En poco tiempo pasará con los choferes de taxis y camiones, con los vehículos robotizados. Pregúntenle a Google por qué trabaja en eso y piensa fundar una universidad.

Lo segundo que aprendí es que el sistema de Ed.Sup. de EEUU y Canada, no está formada solo por los MIT, Harvard y Chicago. Son 7,300 esas instituciones en EEUU. Pero el 45% de los estudiantes se forman en los equivalentes a nuestras entidades de formación técnica, que allá se llaman Community Colleges.

Lo tercero y más relevante, es que mantener a la Ed.Sup. viva, vigente y relevante en los próximos 20 años será un desafío mayor. En los dos niveles. Las universidades como las hemos conocido no pueden continuar como hasta ahora porque la mayoría iría a la quiebra: los costos suben exponencialmente año a año, especialmente por las alzas de costos de salud y previsión de profesores, más los de infraestructura. Mientras tanto, el financiamiento cae, su productividad es más dudosa, y la demanda por acceso crece empujada por las familias y los políticos. La ecuación no tiene solución. La ed superior no es escalable para satisfacer la demanda a costos razonables. No existen suficientes recursos para todos los que buscan ed superior hoy bajo el actual sistema. Si eso pasa allá, imagínese Chile, con gratuidad más extendida y fondos públicos sólo para la Ues estatales. Con la educación de aquí, tendremos gratuidad para hoy y hambre para mañana en la forma de desempleo ilustrado.

La salida puede encontrarse en las tecnologías de enseñanza on line, en el uso de mentores y softwares predictivos de desempeño para bajar deserción estudiantil, la enseñanza adaptativa al modo de aprender de los estudiantes y la vinculación de los estudios con las necesidades de empleadores y empresas. Las entidades que se suban a esos carros sobrevivirán como relevantes. El resto sobrevivirá mendigando en los pasillos del Congreso algunos, y protestando en la calle otros. Como en algunos países cercanos.

En EEUU y Canadá, son los institutos técnico-profesionales quienes están llevando la delantera en estas transformaciones. Especialmente me sorprendió el acompañamiento cercano del estudiante por medio de coaches y compañeros entrenados al efecto. Así están reduciendo las crisis vocacionales y dificultades con ciertos ramos que demoran la titulación. También los modos cómo captan las necesidades de formación de personal que requieren los empleadores. Generalmente es con más habilidades blandas o de comportamiento, antes que conocimientos teóricos. Y no es de sorprenderse que los institutos técnicos lo hagan mejor en esto, porque son menos rígidos, burocratizados y arrogantes. Por eso crecen más, y captan cada año más estudiantes que la Ues tradicionales.

Si en Chile la educación técnico-profesional se salva este año de la expropiación encubierta que sufrieron los colegios particulares subvencionados, podría ser la que salve a la educación superior chilena de su estancamiento o deterioro como promedio nacional. Si lo logra, tal vez llegue a ser el modelo que tratarán de imitar los países latinoamericanos la próxima década. De la misma forma cómo 20 años atrás imitaron nuestro modelo económico que los hace progresar hoy más que nosotros.
Publicada en "El Mercurio", Lunes 27 de junio, 2017

jueves, abril 21, 2016


Sr Director.
                Conmovido por la muerte del Presidente Aylwin, me pregunto qué lecciones podemos sacar  los chilenos de su vida para avanzar en los desafíos que  tiene hoy nuestro país. Y lo primero que me surge es no seguir en los temas del pasado y puntuales en que caen tantos periodistas, especialmente de TV, como las controversias de Aylwin con Pinochet, o en si aquel fue o no partidario del Golpe. ¿Por qué no mirar más  lo que nos une y lo positivo de cada uno como lo hizo él en su campaña presidencial? Preguntar, ¿qué legado nos deja Aylwin? ¿Qué podemos aprender de él para salir de los problemas que nos aquejan hoy? ¿Qué habría hecho él en estas circunstancias? ¿Qué esperaría de nosotros,  que ahora estamos a cargo?

                Se nos ha muerto un Padre de la Patria. Es un momento para aprender de él, estudiando su vida, sus sueños, su entrega por el país que compartimos. Esa podría ser la materia a pasar en todas las salas de clases de todas las escuelas y universidades de Chile estos próximos tres  días de duelo. Puede ser la tarea y regalo que cada profesor nos haga, para tener ciudadanos tan responsables como fue Don Patricio en cuidar el país que tenemos. Y los periodistas, que tienen tanta influencia como los profesores en la sociedad del siglo 21, ¿no podrán proponerse volar más alto, con preguntas de más profundidad y mostrando el contexto de su historia para que nuestros jóvenes de hoy se formen opiniones más fundadas?

Carta publicada por diario El Mercurio de Santiago, el 21 de Abril, 2016.

viernes, abril 08, 2016

Una Política Educacional de Consenso para la próxima década

Ernesto Tironi B.
19-3-6
         En nuestra carta hemos planteado  que  “en el último cuarto de siglo Chile ha tenido un  desarrollo exitoso que lo ha llevado ( ) a liderar la región en  crecimiento económico, salud, educación  y superación de la pobreza. ( ) Hoy percibimos que, en lugar de seguir avanzando,  lo conseguido está en riesgo de perderse por diagnósticos errados y un mal diseño de políticas públicas”. Además, que “Para enfrentar este problema se requiere de una profunda corrección”.
            Este planteamiento ha  tenido una adhesión que a nosotros mismos nos sorprende,   y que nos tiene aquí intentando comprenderla y encauzarla.
         ¿De qué manera se está dando eso en  el caso de la educación?
         ¿Qué correcciones hacer a partir de lo ya hecho por este gobierno en educación escolar y en educación superior?
         Estas son dos de las preguntas centrales que les invitamos a pensar y debatir hoy,  y para las cuales  ofrecemos  algunas respuestas y antecedentes que los fundamentan.
         Aquí me voy a centrar en educación escolar, dejando los principales temas de educación superior  a Hugo Lavados.
         Los diagnósticos errados de este gobierno sobre cuáles han  sido los problemas principales de la educación escolar chilena serían tres:    
                                      1. -  Que la selección de alumnos  realizada  por los establecimientos particulares subvencionados era lo que hacía  que los mejores estudiantes  tendieran a concentrarse  en ellos, dejando por eso a los colegios municipales con cada vez menos matrícula.
                                      2.-  Que el financiamiento compartido o copago que realizaban los apoderados  (que complementaba el ingreso estatal  de los particulares subvencionados), contribuía   a  la selección de alumnos, “falta de inclusión” e inequidad del sistema,    y
                                      3.- Que el lucro;  es decir,  la obtención de utilidades por parte de los dueños o sostenedores de colegios subvencionados,  significaba reducir los fondos que se dedicaban a los colegios o la educación propiamente tal.

         Un grupo grande de especialistas en educación, especialmente DCs, como la ex ministra (y profesora) Mariana Aylwin, pero que también incluye a otro ex ministro de la Concertación como el PPD José Joaquin Brunner,   han sostenido en cambio que los principales problemas que limitan la calidad de la educación escolar hoy son principalmente:
                            1.- La insuficiente  capacidad de los profesores y profesoras para realizar buenas clases a sus estudiantes dentro de sus salas de clases. Por eso ellos no logran   que los alumnos   aprendan todas las materias que deben para enfrentar los desafíos del siglo 21. Un reciente estudio de la OECD revela que  en Chile en 2012 “más de 52% de los estudiantes en matemáticas y 33% en lectura no alcanzaron  el nivel de conocimientos  básicos que se requieren para participar en la sociedad moderna; el doble que el promedio de los países de la OECD”. (Brunner, El Mercurio 12-3-6).  Y esto ocurre  especialmente en las escuelas  municipales.
                            2.- La mala formación de los profesores que conduce a la poca eficacia recién señalada, ocurre porque ingresan a estudiar pedagogía  personas  poco calificadas, por los bajos sueldos, las pocas perspectivas de  progreso  que ofrece esta profesión y por  las deficiencias de las universidades que los forman.   Y
                            3.- La baja calidad de la educación escolar se genera por la permanencia,  sin mejorar  ni cerrarse,  de escuelas de baja calidad, con malos resultados, mal dirigidas o gestionadas. Este fenómeno se da tanto entre escuelas municipales como particulares subvencionadas, y afecta  a menudo  a localidades rurales.
         Me abstendré, con dificultad y muy deliberadamente,  de dar mi interpretación de por qué prevaleció el primer diagnóstico y no el segundo. Me limitaré a recordar que fue una decisión eminentemente política y poco técnica. Aquí no se invitó a formar ninguna comisión de especialistas para debatir y proponer un camino. Predominaron por lo tanto algunos grupos de interés y sus organizaciones: estudiantiles, sindicales, de profesores y de parlamentarios.
         Pero no lloremos sobre la leche derramada
         El hecho es que en enero del 2015 se promulgó la última Ley de Reforma de la Educación Escolar, que está en medio de su implementación.
         ¿Qué hacer ahora?
         ¿Esperar  un próximo gobierno para “anular” la reforma hecha?
         Por ningún motivo.  No es ese el espíritu que anima a quienes hemos firmado la Carta de Enero. Lo hemos dicho insistentemente: no diferimos de los objetivos de equidad, justicia social y de  igualación de oportunidades que inspiran a este gobierno. Es con sus diagnósticos, políticas y prácticas  operativas que discrepamos.
         Además no creemos en las visiones ideologizadas, rupturistas y  globalizantes a las que algunos  parecen haber regresado. Tampoco nos creemos dueños de la verdad, ni de que nosotros solos sabemos qué se debe hacer en todo. Creemos en el estudio serio, el  trabajo en equipo y en la búsqueda de consensos. Especialmente en educación. Ya se han presentado demasiados  programas como “panaceas”  o soluciones fáciles que,  al final,  al no dar los resultados esperados,    lo  que más han dejado es  desconfianza y  cinismo tanto entre los directivos como, especialmente, entre los  docentes en las escuelas.
         Para decidir en qué poner el foco a futuro necesitamos entender mejor qué  “está en riesgo de perderse” con la Reforma ya hecha y por qué motivo.
         Lo primero en  riesgo. es lo que veníamos progresando (aunque fuera lento) en aprendizaje escolar.  La  semana pasada  el diario La Tercera (11-3-6) publicó  la noticia de un nuevo estudio, esta vez de la Universidad de Connecticut, EEUU, en que Chile figura en el primer lugar en América Latina en alfabetismo,  medido a través de 15 variables relevante: En el lugar  37 de 60 países. Superamos a México, Argentina y Brasil.
         Si  no logramos corregir o administrar muy bien esta reforma, me temo que en 10 años más la noticia será: “Argentina desplaza a Chile del primer lugar  en alfabetismo en AL”.
         ¿Por qué ocurriría eso?  Uno, debido a que con la reforma de carácter estatista  que se escogió,  es posible que la mayoría de las escuelas en Chile a futuro se parezcan más a las  municipales, de las cuales los apoderados han buscado sacar a sus hijos e hijas, antes que a las mejores subvencionadas  de cada comuna. Veremos, probablemente, que habrá más  falta de disciplina e inseguridad en los establecimientos. Y  burocracia y  luchas de poder político en la gestión, que es precisamente lo que ha debilitado a  muchas escuelas municipales. Autoridades educacionales nombradas por razones políticas y no técnicas;   poca autoridad de los Directores,   que conduce a  ausentismo y licencias excesivas de profesores,   poca motivación y, al final, nadie a cargo de corregir y mejorar.
         Segundo motivo de preocupación, es que los énfasis de la política educacional de este gobierno no ha estado en fortalecer principalmente las instituciones orientadas a mejorar la calidad de las escuelas a través de la Agencia de la Calidad y la Superintendencia de Educación recién formadas.  La Agencia estaría entrando en funciones recién este año, 5 después de promulgada la ley que y 10 después de ser propuesto por el Consejo Asesor formado por la Bachelet en 2006. A este Gobierno le interesa más que no se tomen tantos Simce, como propone el Colegio de Profesores y como contemplaba el Programa Presidencial de MEO. Sí le interesará  controlar que no vaya a haber selección, lucro o contrataciones con empresas asesoras relacionadas. Y pasar multas muy elevadas y publicitadas por eso.
         En tercer gran riesgo de esta reforma es que la centralización de las escuelas en nuevas entidades dependientes del Ministerio de Educación y no de las Municipalidades o de entidades independientes, puede llevar  a que a futuro haya negociaciones colectivas del sueldo de los profesores a nivel de todo el territorio nacional, comandado por el Colegio de Profesores.  Las huelgas del Registro Civil y de la Dirección de Aeronáutica del 2015 serán una pequeñez al lado de las que podemos ver a futuro por parte de los profesores.  Podríamos llegar a  tener  huelgas nacionales  al inicio de cada año escolar, como ha ocurrido en Argentina los últimos 15 años. Con razón superamos a ese país en resultados de la prueba PISA,  si por ese motivo ellos comienzan clases habitualmente con dos a tres semanas de retraso cada año en la mayoría de sus provincias.
         Y finalmente, tenemos el factor de incertidumbre de cómo se van a dirigir y cómo resultará la orientación de los colegios traspasados desde los actuales sostenedores privados a las Corporaciones sin fines de lucro. La gente no se ha dado cuenta que la reforma implicó la expropiación de un tercio de los colegios de Chile. El próximo año tendrán otro dueño. ¿Quién mandará realmente?  ¿Cómo se va a elegir a los nuevos Directores de esas escuelas? ¿Irán cambiando paulatinamente su orientación, sus prioridades? ¿En qué dirección? ¿Será necesariamente para mejor?
         Entonces propongo que  lo primero a realizar por una Política  de  Educación  Escolar para la próxima década, es mitigar los peligros que conlleva esta reforma  con su orientación tan estatista. Se deberá velar por una administración cuidadosa, técnica, orientada a dar un servicio de calidad. No una administración ideologizada, con visiones globalizantes. No basada en adhesiones a slogans que suenan bonitos, si no a lograr  resultados medidos  y  con  evidencia empírica. Esto requiere un gobierno también preocupado de escoger personal para la administración pública  en función de sus capacidades y no de sus orientaciones políticas. Un gobierno que crea y lleve a cabo una capacitación sistemática y de alto nivel de ese personal. Preocupado de la productividad  de los recursos.   Como hemos dicho en la Carta, necesitamos “un uso responsable y efectivo de los recursos públicos, haciendo de la eficiencia un objetivo permanente, mejorando y fortaleciendo las políticas focalizadas en los más pobres” (Pto. 6).  
         Se requiere un gobierno que esté constantemente evaluando desempeños y corrigiendo programas. Ampliando los efectivos y cerrando los que no funcionan.  No hacer lo anterior lleva inevitablemente a tener un Estado grande, gordo e inefectivo. Necesitamos uno pequeño, pero musculoso y efectivo en movilizar lo mejor del sector privado y público para generar los servicios de la calidad que queremos.

            Lo segundo que propondría para mejorar la calidad de la educación escolar,  es promover soluciones para las tres insuficiencias que este gobierno desestimó: el apoyo a los docentes para hacer mejores clases en sus aulas, capacitación específica en eso y mejorar su formación. También elevar el desempeño de escuelas con malos resultados o fusionarlas con otras de mejor nivel.  Hay demasiadas escuelas municipales rurales demasiado pequeñas  (con menos de 20 alumnos, y a veces con 7 o 12). No sólo son demasiado caras de mantener, sino que no pueden entregar la educación que esos niños necesitan para el mundo de hoy y de mañana. Deben reemplazarse por buses que los lleven a escuelas más grandes y transformar los locales que hoy tienen,  con Internet y facilidades deportivas,  en Centros Abiertos para toda la comunidad.

         En tercer lugar, propongo que destinemos más  recursos a expandir y mejorar la Educación Parvularia   y  la Educación Técnica-Profesional, antes que destinarlos a dar gratuidad de acceso de los alumnos de familias ricas a algunas universidades.  Dejemos la gratuidad que ya se concedió para sólo el 50% más pobre. Y dupliquemos en el próximo quinquenio el número de parvularios en las poblaciones pobres. Hay evidencia contundente de que los niños y niñas que acceden a educación pre-escolar  resultan ser mejores estudiantes,  lo cual les permite después llegar a la educación superior  -  con todo lo que eso implica para cambiar su vida entera. Por algo la mayoría de  las familias del quintil más acomodado envían a sus hijos a un Jardín Infantil. En cambio, muy pocas de aquellas  del quintil más pobre, los pueden llevar. Estas son las desigualdades que habría que corregir primero. Mucho antes que la gratuidad universitaria. Esto,  además, en  circunstancias de que   los pobres necesitan más los Jardines Infantiles  por el bajo capital cultural de los padres y  que la disponibilidad de Jardines le puede  permitir  a la madre trabajar ,  beneficiando así a toda la familia.
         Urge para esto formar parvularias mas competentes. Preparadas no solo para cuidar niños, sino dar apoyo socio-emocional a las madres y para desarrollar el lenguaje de los pequeños. Y construir Jardines, en lo cual NO se ha cumplido casi nada del Programa de Gobierno: 74% de los fondos asignados para este propósito en el Presupuesto Público del 2015 no se gastaron por parte de JUNJI. 130 millones de dolares no ejecutados...(El Mercurio, 12-3-6,pag.B8).
         Pocos saben que el 45% de los egresados de cuarto medio en el sistema escolar chileno salen de un colegio técnico- profesional y no de uno humanista. Ellos tienen una baja  posibilidad de seguir a la universidad. Dichos egresados salen peor formados y con menos probabilidades de corregir eso con el acceso a una educación superior. Sus colegios reciben menos recursos, y tienen profesores con menos nivel profesional. Para peor, los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales a los que pueden acceder (como DUOC, INACAP, AEIP, etc.) fueron excluidos de la gratuidad por el gobierno en una decisión incomprensible.

         Si se quiere igualar oportunidades y favorecer a los más pobres urge corregir la discriminación que sufren los estudiantes del sector técnico profesional,  tanto a nivel escolar como superior.
         Y hay que formarlos para el mundo globalizado del Siglo 21. En lo técnico y también en los valores necesarios: capaces de tener y de generar confianza, de valorar el trabajo con personas distintas, de respetar irrestrictamente al otro diferente, de cumplir siempre la palabra empeñada y de ser abierto a lo nuevo y a los demás.
         Todo esto proponemos hacerlo buscando consensos con todos los grupos concernidos,  y en forma gradual y bien estudiada. Con todos significa no solo con el Sindicato o Colegio de Profesores y las Federaciones de Estudiantes Universitarios. También con los apoderados  y  los profesores no sindicalizados en sus escuelas.
         Como concluíamos nuestra carta:
“Vemos con preocupación que se impone una tendencia que privilegia expandir el rol del Estado sobre la solución efectiva de los problemas que enfrentan las personas”.

         "No queremos un Estado centralizador,  que con sus políticas coarte el aporte privado, menos aún que se coarte la libertad de enseñanza o se limite la autonomía de las personas e instituciones. Queremos un Estado que promueve los derechos de las personas y respete su libertad, pero que también convoque a los ciudadanos a ser responsables en la construcción de un destino común”.

            La democracia cristiana (DC) nació como una alternativa entre el socialismo estatista totalitario y el capitalismo egoísta e individualista que hoy rechazan amplios sectores de la sociedad nacional, especialmente los jóvenes.
         Por eso la Democracia Cristiana necesita hacer oír su voz y corregir esta reforma. Usar como criterio rector de su acción lo que ha sido su norte en toda su historia: el encuentro de un equilibrio entre lo estatal y lo privado, entre mercado y estado, entre libertad y regulación, entre lo inmediato y lo gradual. La DC nunca se ha opuesto a hacer reformas, sino a los cambios extremos e infundados,  que tienen riesgos demasiado altos de no funcionar.  En el fondo se trata de hacer en el ámbito educacional una transición como la que lideró la DC y Patricio Aylwin para alcanzar la democracia y para pasar del neoliberalismo económico al desarrollo con equidad de la Concertación. Creemos que ese papel articulador y moderador  de la Democracia Cristiana últimamente se ha perdido, pero sigue teniendo hoy plena vigencia.  Es tiempo de recuperarlo por el bien de Chile.


            Documento presentado en Seminario Propuestas de futuro
Organizado por el Grupo Progresismoconprogreso,
Santiago, 19 de marzo,2016.

martes, noviembre 17, 2015

Reforma Laboral para más productividad: Las indemnizaciones


            La Reforma Laboral amenaza con ser otra batalla ideológica que puede terminar en mucho daño. ¿No podría reemplazarse la actual por otra más simple, con efectos positivos seguros, por corregir normas que están realmente obsoletas? Este sería el caso, si se incluyera un cambio en las que regulan las actuales indemnizaciones.

            Primero preguntémonos, ¿Qué situaciones frenan más nuestro desarrollo en el área laboral? El mes pasado, el WEF de Suiza entregó el Ranking de Competitividad Mundial,  que mide precisamente ese aspecto en muchos países. Chile este año retrocedió de nuevo, cayendo al lugar Nº35, desde el Nº22 el 2005. Ese indicador es un promedio de 15 factores. ¿En qué estamos peor? ¿Qué nos tira para abajo? Pues son Salud y Educación Primaria (Nº74) y Eficiencia del mercado laboral (Nº63). Y dentro de esto último, en “Costo despido” ocupamos lugar Nº117 entre 140 países; retrocedimos 44 puestos desde el 2007. Eso viene de la Indemnización por años de servicio que la OECD ha recomendado cambiar desde hace años. Cosas como ésta debería corregir una Reforma Laboral bien pensada y no ideologizada.

            Hoy el pago de indemnización es de un sueldo por cada año de servicio, obligatoria para las empresas que despiden a un trabajador, pero no obligatoria de pagar para trabajadores que  renuncian. Esta es una de las disposiciones más injustas de nuestra legislación económica. Es una medida que castiga a las personas más trabajadoras, creativas y emprendedoras. Castiga, por tanto, a los más capaces de crear nuevos empleos. Por esto perjudica a nuestros más pobres y jóvenes compatriotas.

Antes de seguir, digo claro que, a pesar de sus defectos, no estoy planteando eliminar completamente las indemnizaciones, ni hacerlo de la noche a la mañana. Conocemos demasiado bien el poder de algunos y el temor de otros que harían abortar reformas como éstas sin compensaciones y plazos adecuados.

Los defectos del actual sistema son cuatro. Primero, muchos trabajadores más capaces se quedan de mala gana en sus pegas, trabajando sólo lo justo, pero sin renunciar porque dejarían de percibir su indemnización. Consecuencia: menos productividad.  Incluso algunas veces el empleado llega a boicotear a su empleador para que lo tenga que despedir, y así cobrar indemnización. Los dos pierden, lo pasan mal y se reduce la productividad promedio del país. Segundo, este sistema encarece la contratación, con lo cual las empresas contratan menos trabajadores y los reemplazan por maquinarias (como en la cosecha de vinos y olivos),  porque en realidad a la firma cada operario no le cuesta sólo lo que le paga y sus imposiciones, sino también el sueldo adicional por indemnización que representa como 9% más si lo despide antes de 11 años.

El tercer y menos considerado defecto, es que el actual sistema de indemnización sólo por despido castiga al trabajador que aspira a transformarse en empresario. Porque si intentara  iniciar algo propio, por encima de todos los riesgos que está tomando, al renunciar voluntariamente a su actual empleo pierde la indemnización a que tenía derecho. ¿Qué marido o esposa la/lo va a apoyar en eso?  Y como cada nuevo empresario que surge en el país necesariamente crea más de un empleo nuevo, el país pierde con esta norma.

Desde el punto de vista de las empresas, el actual sistema es igualmente  empobrecedor  para el país. El empresario de Pyme enfrenta cada año el dilema: "Estos 10 millones que conseguí ahorrar, ¿los gasto en capacitar a mis mejores trabajadores, en contratar una asesoría para exportar o, mejor,  en la indemnización para despedir a ese trabajador que "arrastra los pies"  porque  ya no quiere seguir?"  Y generalmente la decisión es gastar en el que no se lo merece para mejorar el clima laboral, en vez de hacerlo en capacitar más a los mejores que sí lo merecen y permitirían que todos progresaran más. Por el contrario, con la indemnización a todo evento el empresario deberá mejorar más los sueldos y condiciones laborales de sus buenos operarios para evitar que renuncien.

            Con la buena voluntad de suficientes parlamentarios, esta reforma se podría   aprobar. No da este espacio para entrar en detalles. La primera condición seria respetar los derechos adquiridos por los trabajadores actuales, y  hacer esto aplicable sólo a los nuevos contratados desde que se promulgue la nueva norma. La segunda, es que se repartan los costos de la medida entre empresas y trabajadores, ampliando la indemnización a todo evento a cambio de rebajar el máximo a pagar de  11 meses a 5 o 6  meses. Y la tercera, es que tengamos parlamentarios legislando por el bien común y no por los intereses de algunos grupos para ganar así su próxima elección.


Publicado en Pag.2 de El Mercurio el 16 de Noviembre de 2015

            

lunes, diciembre 29, 2014

Reforma educacional y Democracia Cristiana


Ernesto Tironi:"La Democracia Cristiana necesita hacer oír su voz y corregir esta reforma. Usar como criterio rector de su acción lo que ha sido su norte en toda su historia: el encuentro de un equilibrio entre lo privado y lo público..."
Sorprende la poca resistencia de los parlamentarios de la Democracia Cristiana (DC) al tipo de reforma educacional planteada por el ministro Eyzaguirre si uno considera cuidadosamente la historia e identidad de ese partido. Una educación con sentido social, libre y pluralista es constitutiva de la esencia de ser DC. Fue una de las grandes preocupaciones de todos los gobiernos encabezados por demócratas cristianos desde Frei Montalva. También la gota que rebasó el vaso de las diferencias de ese partido con el gobierno de Allende.

Por eso, con el diseño tan radical y estatista que el actual ministro dio a esta reforma, no cabe más que esperar numerosos conflictos. Si los parlamentarios DC aceptan la propuesta que salió de la Cámara de Diputados sin mayores cambios, pueden conducir a ese partido a derrotas electorales de gran magnitud y a una decadencia irremontable. Por el contrario, si la DC toma esto como una oportunidad para revitalizar su identidad y acercarse a la clase media -su grupo de referencia más propio-, puede resultar el partido menos afectado por la desafección ciudadana en curso.

La Democracia Cristiana nació como una alternativa entre el socialismo estatista totalitario y el capitalismo egoísta que hoy rechazan amplios sectores de la sociedad nacional, especialmente jóvenes. Por eso siempre se ha opuesto a la prevalencia de un mercado completamente desregulado y también ha planteado la necesidad de límites a la propiedad privada. Pero así también ha rechazado el estatismo socialista, especialmente en temas valóricos como la educación.

Por eso tampoco es casual que la gran mayoría de los apoderados y sostenedores de colegios subvencionados sean simpatizantes demócratas cristianos. Para una madre de clase media enviar a sus hijos a ese tipo de colegios era lo natural. Y para una persona de espíritu DC, interesada en el desarrollo del país con justicia social y creyente en el sentido social de la propiedad, nada podía calzar más con sus valores que invertir en formar colegios para grupos pobres en Maipú en vez de colegios particulares en Chicureo.

De modo que cuando surge este proyecto de terminar abruptamente con los colegios subvencionados privados por parte de un gobierno con predominio socialista, no es de extrañarse que se despierte el espíritu democratacristiano oculto de las clases medias mayoritarias de este país. Ese mismo espíritu apareció cuando Allende presentó su proyecto de ley sobre la Escuela Nacional Unificada (ENU) en 1973, que contribuyó decisivamente al término de ese gobierno, a pesar de que entonces el Presidente retiró rápidamente esa iniciativa.

Ahora en 2014, muchos dicen: "¡No te preocupes tanto, esto se va a corregir. No podría pasar en Chile hoy, que se ha vuelto un país más pragmático, educado y racional!". Eso mismo se dijo poco antes del golpe militar: aquí no ocurriría algo así. Y pasó, con las funestas consecuencias que todos conocimos.

El medio escogido por el actual ministro y sus asesores para poner fin al lucro tiene demasiados parecidos con malas políticas públicas a lo largo de la historia reciente de Chile. Por ejemplo, con la Reforma Agraria de fines de los 60 e inicios de los 70. Ambas son reformas basadas en eslóganes potentes y en la expropiación de propiedades. Autoridades y parlamentarios serios y estudiosos de la historia deberían estar conscientes de la magnitud de las heridas emocionales y las consecuencias sociales y políticas nefastas que este tipo de reformas puede dejar. Hay varias alternativas mejores.

Por eso la Democracia Cristiana necesita hacer oír su voz y corregir esta reforma. Usar como criterio rector de su acción lo que ha sido su norte en toda su historia: el encuentro de un equilibrio entre lo privado y lo público, entre mercado y Estado, entre libertad y regulación, entre lo inmediato y lo gradual. La DC nunca se ha opuesto a hacer reformas, sino a los cambios extremos e infundados, como los propuestos ahora, que tienen riesgos demasiado altos de no funcionar y de ser rechazados por la ciudadanía. En el fondo se trata de hacer en el ámbito educacional una transición como la que lideraron la DC y Patricio Aylwin para alcanzar la democracia y para pasar del neoliberalismo económico al desarrollo con equidad de la Concertación.

El papel articulador y moderador de la Democracia Cristiana sigue teniendo hoy plena vigencia. ¿Jugarán ese rol sus líderes de hoy?

Publicado en El Mercurio, Domingo 28 de diciembre de 2014

miércoles, septiembre 10, 2014

Condena a muerte de subvencionados laicos




                  El Gobierno ha enviado al final sus últimas correcciones (indicaciones) a su primer proyecto para reformar la educación. La mayoría de la gente está confundida, no entiende en qué consiste,  para dónde va ni quién tiene razón. Me preguntan que opino yo que estoy metido en el sector.
Mi respuesta es que estoy profundamente decepcionado de que un Gobierno progresista y libertario, por el que yo voté, termine insistiendo en terminar con la educación escolar de particulares para los pobres con dinero del Estado. Lo mismo que se hace en muchos otros sectores,  no se podrá hacer para proveer educación sin ser considerado un delincuente.
He revisado  las indicaciones entregadas por el Gobierno  y opino que el Gobierno decreta el fin de los colegios particulares subvencionados no religiosos. Establece su muerte lenta en 20 años sin compensar por lo invertido y aportado por ellos a la sociedad,  excepto que el Estado decida adquirirlo como único comprador a un precio fijado por él mismo.   Las consecuencias de semejante arbitrariedad no pueden sino ser una enorme pérdida para el país.

Hay “avances”, como se ha dicho, pero sólo  para el sector de educación ligada a la Iglesia. Para la educación particular subvencionada laica es el fin por agonía lenta.

Los colegios laicos, que son la mitad de la matrícula de los casi 6 mil colegios particulares subvencionados, van a desaparecer por la vía de cerrarse o ser adquiridos para ser administrados por el Estado. Los que creen que eso no ocurrirá se equivocan; será cosa de tiempo. La consecuencia será más establecimientos administrados como los municipales de hoy.  Por eso,  las aparentes “concesiones” que hace el Gobierno, como  declarar a los privados como “cooperadores del Estado en la prestación del servicio” en vez de “administradores”,  son solo un cambio semántico para intentar apaciguar apoderados; una cubierta dulce para la píldora letal.  A su vez, extender el copago por unos años, siendo fijado por el Ministerio,  y permitir  la postulación en los colegios en vez de la obligación de hacerlo centralizadamente en el Estado, son concesiones menores al lado de condenar a muerte a los colegios no religiosos.

Esta negativa propuesta  del Gobierno  llevará  a un desgastante conflicto político-ideológico para aprobarse.  Y probablemente terminen en el Tribunal Constitucional por discriminar entre entidades análogas.  Después se traducirá  en interminables juicios en los tribunales por demandas de los damnificados por las expropiaciones o compra-ventas obligadas de colegios  por el Estado a precios inferiores al de mercado.

Todo esto llevará a  desaliento, incertidumbre y paralización de inversiones e innovaciones que repercutirá negativamente sobre la enseñanza de muchos establecimientos subvencionados que lo hacen bien, y sin agregar nada para que los colegios actualmente  deficientes lo hagan mejor. Habrán logrado quitarle los patines a los que todavía patinan,  para dejar más niños sin aprender a patinar.
  
Ernesto Tironi B.

Publicado en El Mercurio,  10 de Septiembre 2014