Desarrollo y Emprendimiento

Por qué este blog? Porque he dedicado mi vida profesional a aportar al desarrollo económico de Chile estudiando qué medidas ayudarían más al crecimiento y la equidad, y publicando lo que he ido descubriendo. Ahora quiero aprovechar esta tecnología para ampliar el diálogo con otros sobre este tema.

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Nombre: Ernesto Tironi
Ubicación: Las Condes, Santiago, Chile

Economista, empresario y educador (1947). Profesor Ingeniería Industrial Universidad de Chile, Asesor y Director de Empresas y de Sociedades del sector Educacional. Ex embajador ante Naciones Unidas y Gerente General de CORFO.

martes, diciembre 19, 2017


                                   La elección de Piñera y la Democracia Cristiana[i]


            El pueblo chileno mostró de nuevo su buen criterio. Después de 4 años de transitar con el acelerador a fondo de las reformas, es tiempo de bajar a la calma. No tanta épica, exigencias y tensiones. Más bien tiempo de consolidar, ajustar piezas que arriesgan fundirse y cuidar aspectos importantes que se daban como descontados, como el crecimiento económico y de los empleos productivos, la buena gestión.

            ¿Cuáles pueden ser los significados más relevantes de este triunfo tan amplio de Piñera? Me parece que son cinco que, aunque obvios,  merecen destacarse: 1) La gente no quiso que siguieran gobernando los continuadores del 2o Gobierno de Bachelet. 2) Tampoco que siguiera esa coalición política mal llamada Nueva Mayoría, de breve existencia y pobre desempeño. 3) Que no quiere más retroexcavadoras, o sea, destruir todo lo construido para hacer lo nuevo. 4) Quiere reformas bien estudiadas, que surjan de consensos, no de imposiciones, y bien implementadas. 5) Más énfasis en el crecimiento y la creación de empleos productivos, sin descuidar  seguir corrigiendo desigualdades y generar una sociedad más generosa, compasiva y solidaria.

            Las prioridades para Piñera son claras si quiere hacer un buen gobierno y tener la chance proyectarse: debe seguir ampliando su coalición política. Avanzar corrigiendo lo ya hecho, no partiendo de cero. Buscar la cooperación y la unidad nacional, no la confrontación.

            En este contexto, el rol de Democracia Cristiana es más importante que nunca. Sus directivas recientes y los parlamentarios habían errado el camino, al asociarse demasiado e incondicionalmente con Bachelet. Probablemente fueron muy influenciadas por estar tanto tiempo bajo el paraguas del Estado. Ahora puede ser el tiempo de corregir, de abrirse y ensayar nuevas alianzas. Y asumir el rol de contribuir a que el próximo gobierno cumpla las expectativas con que el pueblo de Chile lo escogió.

Ernesto Tironi  
Economista



[i] Carta publicado en diario La Tercera, Lu.18-12-17

sábado, diciembre 16, 2017




LANZAMIENTO  DE  LIBRO “TRANSFORMAR ESCUELAS” 

PALABRAS  DEL AUTOR 

                                                                                                                                           Ernesto Tironi                   

MIE. 22  NOV.  2017

Quiero agradecer en primer lugar la presencia de cada uno de ustedes aquí hoy.

Lo interpreto  como una muestra de afecto que valoro mucho.  Y también  como expresión  del  gran  interés  e  inquietud  por este tema, tan crucial para nuestro país: la calidad de la educación que estamos entregando en nuestras escuelas y nuestra calidad de vida en ellas.  Postulo aquí que ambos temas están muy relacionados.

Agradezco también los comentarios de cada uno de los presentadores, Mariana Aylwin, Harald Beyer  y José Joaquin Brunner, hechos a pesar de sus ocupadas agendas de  esta última semana con la elección presidencial.

Celebro mucho cada una de sus observaciones críticas. Porque como digo por ahí en el libro,  lo que más busco con él no es presentar una nueva teoría sobre la educación.  Menos todavía una pan-acea  (palabra del griego pan= todo, y akos= remedio o terapia), o  sea,  no busco “un remedio que cura todos los males”.   Tampoco una fórmula  infalible. 

Busco sobre todo extender o generar una con-versación.  En el sentido que usa esta palabra Maturana: de la raíz VERSARE (de versátil) =  CAMBIAR  y CON  =  JUNTOS, cambiar juntos. ¿Cómo?  Conversando más entre nosotros de estos temas: de la gestión de escuelas.  Una conversación  abierta, franca, honesta y profunda.  No sólo de ideas, teorías o técnicas para mejorar la educación, sino de nuestras EXPERIENCIAS  en este trabajo. Lo que nos pasa, lo que nos resulta y No nos resulta, lo que nos duele, nos hace sufrir y lo que también nos alegra.  Como lo que me contó  la Directora del Colegio Santa Barbara este domingo, la Anita,  de  que había llegado a votar un ex -alumno que hoy era Constructor Civil recibido.  Su cara de alegría y orgullo al contarme,  era una inmensa retribución que se hacía a sí misma,   y a mí.

¿Por qué puede ser importante con-versar? Primero,  para que directores y directoras de escuelas  estén  menos sólas.  Para compartir dificultades y sueños. Para sentirse con menos  inseguridades y dudas  sobre sus complejas responsabilidades. Para apreciar que a más personas en esos cargos le ocurren cosas parecidas, y que algunos encuentran  maneras eficaces de abordar esas  dificultades.

Sabemos que en nuestros niños de hoy existe mucho sufrimiento. Eso a menudo ocurre porque sus padres sufren. No se entienden  entre sí. Tampoco  con sus hijos. Hay incomunicación, lejanía. Eso genera en ambos un vacío, frustración. Una soledad en los niños, que tratan de llenar viendo televisión, con  juegos violentos, con  bullying, chateando  y a veces después,  con pornografía y,  algunos, con drogas. 

Este sufrimiento y vacío en los jóvenes hace la enseñanza mucho más difícil hoy.

¡Uds saben  bien  esto!

Nosotros, directivos y profesores, también tenemos su cuota de sufrimiento.  Tratamos de hacerlo lo mejor posible, pero no siempre nos resulta.  Por los jefes o colegas  que a veces tenemos y por  el sistema en que estamos insertos, que a menudo nos juega en contra. Como profesores estamos lejos de sentirnos felices en nuestro trabajo. Entonces… ¿Cómo podemos esperar que los niños estén  felices y aprendan a ser felices?

“Los profesores felices cambiarán el mundo”, sostiene el Maestro Budista Thich Nhat Hanh, de quien he sacado parte de la inspiración de este libro.

Hay una dimensión espiritual – no necesariamente religiosa -  que requerimos para transformar las escuelas, porque - para esto - debemos también cambiar las personas que hoy somos y las que están a nuestro alrededor.  Nuestra misión como directivos y profesores no es sólo transmitir conocimientos, sino formar personas. Personas seguras de sí mismas, alegres y,  por qué no, felices.

Un primer paso para hacer bien eso puede ser  compartir más, conversar más, apoyarnos más unos a otros. Si no cambiamos nuestras prácticas laborales, las formas de trabajar juntos, de relacionarnos, de reunirnos, saludarnos, de enseñar y de escucharnos, ¿cómo vamos a cambiar los modos en que hacen eso nuestros estudiantes?

A estas cosas apunta este libro,  cómo parte de la tarea de transformar escuelas.

Es el inicio de un camino. No una conclusión,  ni cierre.

Resumo entonces con las tres palabras que  más  tengo en mi corazón hoy: primero, con-versemos más de nuestros esfuerzos, sueños y dificultades; démonos el tiempo, busquemos medios nuevos para esto. Cómo soy un hombre práctico - empresario al fin – tengo intención de crear un Grupo de WS de Directores y Directoras  lectores de este libro donde conversemos. Cuéntenme a la salida quienes se interesen.

Segundo, intercambiemos más experiencias y lo cotidiano de vivir nuestros esfuerzos por ser más efectivos y felices en nuestro trabajo.   No tanto hablar  de ideas, teorías, o  propuestas educacionales  macro económicas,  políticas,  o institucionales.

Y tercero,  agradezcamos y celebremos todo lo positivo que hemos avanzado como personas y como país en materia de educación y también en otras áreas.

                Termino agradeciendo  a algunos de los tantos que me ayudaron con este libro. A Marco Antonio Coloma, mi editor. A las directoras, profesores y mis socios en los dos colegios subvencionados en que participo. A todos nuestros colaboradores de la empresa de asesoría educacional y la Fundación Master7.  A su fundadora, Andrea con quien he compartido este sueño por mejorar escuelas. Y sobre todo a mi esposa, Alejandrina y mis hijas,  que me han acompañado en esta incursión  azarosa por el mundo de la educación.
 

viernes, diciembre 01, 2017


Mis  dilemas  como  demócrata  cristiano este diciembre
Ernesto Tironi B.
1-12-17
La evolución política de Chile en los últimos diez años, y especialmente el Gobierno de Bachelet 2, me ponen en un dilema  ante esta segunda vuelta presidencial que intento comprender y explicar en esta nota.  Comparto  esta reflexión  para  invitar a otros a hacerlo,  a entregarme observaciones que puedan enriquecer  mi mirada y, para tal, vez ayudar a otros decidir.
Enfrento tres dilemas relacionados: Votar por Guillier  o Piñera,  declarar o no públicamente una opción distinta al apoyo del PDC al candidato de la Nueva Mayoría  y renunciar o no al Partido Demócrata Cristiano (PDC).  Para optar prefiero  partir por lo esencial: ¿qué busco?, ¿qué considero lo mejor para Chile? ¿Qué aportará más a lo que estimo mejor?
Mi respuesta es que me interesa  e importa mucho el desarrollo de Chile con paz, equidad  y unidad nacional, expandir su democracia  y el bien-estar de todos  los chilenos. Por eso estudié economía y he trabajado en asuntos públicos medio siglo. 
¿Quién me da más confianza hoy que buscará y conseguirá avanzar  más en esa dirección, Guillier o Piñera?  Parece que  Piñera, porque Guillier pretende continuar básicamente con un gobierno, como el de Bachelet 2, que a mi juicio ha generado más desunión, polarización y poco desarrollo productivo  sostenible.  En vez de mejorar la educación, escogió estatizarla. En vez de expandirla al sector pre-básico donde sería más equitativo y beneficioso, escogió hacerla gratuita para los universitarios.  En vez de crear nuevos y mejores empleos, los trasladó al Estado.  En vez de modernizar el  Estado, lo expandió bajo una estructura  anticuada. Más Nueva Mayoría plantea el riesgo de hacerle daño a Chile. Más aún con sus  nuevos aliados más a la izquierda y con el menor contrapeso de la DC. Pienso que un gobierno de Piñera tiene menos ese riesgo,  y hay indicios de podría tener  un mayor énfasis en la equidad que en su primera experiencia.
Pero declarar públicamente que no votaré por el candidato escogido por los actuales dirigentes DC, me significaría la expulsión del partido. Entonces  necesito plantearme, ¿Es un costo que vale la pena pagar? Y esta pregunta me remite a, ¿Para qué he militado en un partido político y por qué el Demócrata Cristiano?
El PDC ha sido para mí sobre todo un medio para servir a Chile de la manera que he considerado mejor.  He buscado eso junto con otros, participando en instituciones, creando otras y formando comunidades.
Estoy asociado con la DC desde hace 50 años, cuando en 1967 me apoyó como candidato a presidente del Centro de Alumnos de Economía de la Católica contra un postulante de derecha que ganó. Entré a militar formalmente hace 32 años. Hoy estoy considerando renunciar, porque  al parecer  me restringe más de lo que  me permite ser  y  hacer.
Estar en la DC en el pasado me hacía sentir  acompañado por un grupo grande  trabajando por ideales comunes  que nos unían. ¿Es así todavía hoy? Bastante poco, tendría que responderme.  Hoy hay tantas divisiones y descalificaciones internas que el partido no atrae a la gente y menos a la juventud.
Desde el punto de vista de valores e ideas,  lo que me llevó a la DC es que proponía un camino intermedio entre el capitalismo extremo y egoísta que conduce a una sociedad desigual,  y un socialismo estatista y totalitario que restringe la libertad personal.  Hoy veo un partido que se vuelca demasiado hacia el estatismo y conoce  poco el mundo de las empresas, lo  apoya menos y desconfía de  la libertad y del emprendimiento.
Veo que pasamos de un partido asociado principalmente con partidos social demócratas  que habían realizado una autocrítica y se habían reformado, a  juntarnos con un Partido Comunista cuya renovación no veo ni en materia de derechos humanos, de economía ni política internacional.
Conocí un partido formado por mucha gente idealista y responsable, que no buscaba primero empleos en el Estado ni  figurar. Tuve la suerte de tener entre mis maestros a  Ffrench-Davis, Foxley, Gabriel Valdes S. y Boeninger.  No veo ese espíritu hoy. Hay demasiada gente motivada por  conservar o lograr  puestos en organismos estatales.
Participé en un partido que tuvo iniciativas como el Proyecto Alternativo, que congregó a centenares de profesionales en los 80s a proponer medidas para recuperar la democracia y realizar un programa de gobierno responsable, donde nos escuchamos con atención y respeto. No como en el Congreso Ideológico del 2007, donde bajo el amparo de actuales dirigentes,  la Juventud pseudoprogresista  haciendo uso de violencia,  impidió seguir sesionando a la Comisión de Educación y proclamó que el Partido estaba por el fin del lucro y de la educación particular subvencionada.
Dicho todo lo anterior, todavía no me decido a declarar formal y categóricamente que votaré por Piñera y que renuncio a la DC. ¿Qué me frena aún? No es una simple y livianamente criticable indecisión o tibieza. Miedo, tal vez.  Sobre todo, me acongoja pensar  que puedo contribuir a que  se sienta triunfante una derecha  que  interprete una victoria de Piñera como respaldo para que Chile siga igual. O sea, que no hay  que seguir haciendo al país más equitativo, que el desarrollo sea para todos, que haya servicios públicos de mejor calidad para los pobres, igual acceso a áreas verdes y plazas en Renca que en Vitacura, menos abusos  y  clasismo, más acogida a los inmigrantes, protección de los derechos humanos, mejor educación y salud, un Estado más ágil y eficaz, menos corrupción, etc.  Todas las reformas necesarias  para alcanzar esos propósitos, sin embargo, deben decidirse y aplicarse buscando acuerdos, con  rigurosos estudios previos, con responsabilidad, minimizando las divisiones o conflictos y  preservando siempre la unidad nacional. Tal vez sea más valioso nuestro rol y sea más escuchado aportando a que un Gobierno de Piñera se incline hacia esos propósitos, comparado con lo que podría ser escuchado  en uno de Guillier para avanzar en eso bien.
  Finalmente  me frena también dejar la DC por  la tristeza de constatar la pérdida de un hogar, un lugar desde el cual dimos luchas heroicas y victoriosas por el desarrollo, la unidad y  la paz en Chile. Constatar que estoy de nuevo a la intemperie completa, como en aquellos tristes días de la historia nacional que tanto y tan bien trabajamos por superar.

Por eso, antes de decidir,  como me propongo hacerlo antes del 8 de diciembre, subo esta nota a mi Blog e  invito comentarios, aportes y más reflexiones.


Mision de la  Democracia Cristiana hoy
Ernesto Tironi B.
1- Diciembre, 2017

Muchos se preguntan que hará la Democracia Cristiana después de la Primera vuelta Presidencial. Primero habría que precisar quién: la Directiva, los militantes o el numeroso grupo de simpatizantes (últimamente disminuidos) que han sido la mayor fortaleza DC: los independientes que habían votado por sus candidatos desde los años 90 y que se estiman en 1 millon de personas. Llamará la directiva a votar por Guillier? Libertad de accion? Por Piñera? Se dividirá el partido? Cómo? Con la expulsión de los minoritarios? Cuáles?

Por entretenido que pueda ser para algunos, especialmente para los periodistas, especular sobre esas preguntas, no me parece que sea el ejercicio más valioso que hacer. Mucho más interesante me parece preguntarse que es lo que  necesita Chile en esta hora, el fin de esta década y la próxima, y cómo lograrlo. 

Mi respuesta es que Chile necesita por sobretodo superar sus divisiones, desconfianzas y recuperar su confianza en sí mismo y en su capacidad de progresar en paz y con equidad. Para lograr eso lo primero es quererlo, enseguida creer que es posible, y tercero tenerse confianza en poder conseguirlo. Esto se parece bastante al camino seguido por Chile para recuperar la democracia. Eso también contempló un largo esfuerzo para superar divisiones, conflictos y hasta profundos odios del pasado. Luchar por lo posible, junto con el máximo de los demás compatriotas. No por un ideal maximalista y totalizante, cerrado, del todo o nada, en lucha con todos los que se opongan a esa visión integrista ideal.

Para esa tarea, la experiencia, capacidad y posición de la DC es insustituible. Es por lo tanto su responsabilidad y su deber asumirla para ser fiel a su historia y al propósito de sus fundadores. Es el mayor homenaje que se le puede hacer a ellos. En terminos políticos, significa retomar su postura de partido de centro, que no está en ninguno de los dos extremos, excepto en su capacidad de dialogar con ambos y de tomar con libertad, para apoyar,  lo que considera  mejor de cada uno.

Así mirado el panorama actual y el que se avecina, la DC tiene más bien una oportunidad que un dilema o encrucijada fatal. Tiene la gran oportunidad de retomar la forma de actuar en que más a servido a Chile. Y eso le da una misión de alto vuelo. Una responsabilidad que cumplir tanto desde el gobierno como de la oposición. Tiene un rol digno y de gran trascendencia. Donde no queda espacio para las cosas que dividen internamente. La grandeza de su misión fuera del partido, en el país, para la gente, debiera minimizar las divisiones internas y las miradas introspectivas. Para estar a la altura de su misión debe dar el ejemplo.
Este curso de acción confiere sentido y proyecta además el valiente esfuerzo de levantar una candidatura  presidencial propia, noblemente ejercida por Carolina Goic.

Las condiciones políticas internacionales y nacionales posteriores a esta elección presidencial de 2017, probablemente serán propicias además para que la Democracia Cristiana cumpla ese rol. Obsérvese lo que ha ocurrido en España, con la fragmentación de los dos grandes bloques que dominaron la escena por tantos años. Y más recientemente en Francia con Macron, donde el Partido Socialista casi ha desaparecido, junto con varios otros. En Chile, por su parte, todo indica que habrá un ganador sin mayoria absuluta en el parlamento. Y habrá sectores perdedores que se fragmentarán y alejarán entre sí impulsados por reproches mutuos y el cobro de cuentas. La DC puede elegir no caer en eso si se inspira en su más profunda razón de ser.


No tiene por qué llamar a votar por uno ni por otro candidato en la segunda vuelta. Ni negociar puntos de los programas presidenciales. Tiene que declarar que seguirá las causas del progreso económico y social de Chile con libertad y equidad. Apoyará las medidas de cualquiera que impulse eso, y pondrá sus equipos humanos y profesionales a seguir trabajando para hacer de Chile un mejor país para todos.

Copias del libro a domicilio y con descuento en fundacion@master7.cl


 SOBRE MI LIBRO TRANSFORMAR ESCUELAS: Gestion y coaching.

RESPUESTA  A   ENTREVISTA   DE   EL MERCURIO, 16 Nov 2017

Preguntas de periodista Margherita Cordaro:

  1. Las palabras gestión y coaching no suelen asociarse al área educativa. ¿Cómo y por qué optas por involucrarlas dentro de ese contexto?
  2. Hablar en términos económicos sobre la educación hoy parece algo tabú en Chile, país que discute la validez del lucro dentro de este contexto. ¿Es esta una relación conceptual negativa, bajo tu visión?
  3. El resumen del libro plantea que este “propone orientaciones prácticas para transformar a los establecimientos educativos en un mejor espacio de aprendizaje”. ¿Podrías dar algunos ejemplos concretos de cómo hacerlo?
  4. En relación a la pregunta tres: ¿cómo lograrlo en el caso de la convivencia?
  5. ¿Se tratan estas transformaciones de procesos de largo o corto plazo?
  6. ¿Estas orientaciones surgen de experiencias concretas que se han podido monitorear? ¿Se cuenta con casos empíricos?
  7. ¿Están las orientaciones que propones relacionadas con la disponibilidad de recursos del establecimiento?
  8. ¿Cómo deben las escuelas medir el éxito de las orientaciones que propones?

 

 

1.- Las escuelas son también organizaciones y parte de un sistema que se necesita gestionar. El Desarrollo Organizacional es una disciplina que tiene mucho que aportar a las escuelas.

Las escuelas están formadas por personas que trabajan mejor si se relacionan bien entre sí y están continuamente aprendiendo;  a eso aporta una gestión de personas moderna. Y en ellas cada vez más se habla de líderes con competencias de coach; gerentes coaches en el caso de empresas. Yo planteo que los Directores de Escuelas prueben de desarrollar competencias de coach, haciéndose cargo de  generar las emociones y estados de ánimo conducentes al aprendizaje en las escuelas, de practicar la escucha en profundidad y gestionar otros determinantes ocultos del comportamiento humano.

 

2.- En el libro no hablo en términos económicos de la educación. Y en el tema del lucro no me meto ni me  voy a meter porque es algo inconducente. Desvía de lo esencial, que es el aprendizaje y bien-estar de estudiantes y docentes.

 

3.- Sí. En el libro incluyo ejercicios prácticos para generar capacidad de escucha, para darse cuenta que todos somos observadores del acontecer, diferentes y legítimos. Por eso cuando decimos algo no todos entienden lo mismo. Que tenemos historias, contextos y emociones que son determinantes de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de aprender y de enseñar.  Que las emociones a partir de las cuales hablamos afectan cómo somos escuchados y cómo escuchamos a los otros. Y esto condiciona las relaciones. Por ejemplo, que si un estudiante dice que no se siente escuchado por su profesor, difícilmente le va a prestar atención y no va a aprender de él. Lo mismo puede ocurrir entre un docente y el Director del establecimiento. Sirve mucho tomar consciencia de estos aspectos y considerarlos.

 

4.- La convivencia se mejora con escucha, respeto y humildad. Indagando en las inquietudes, miradas e interpretaciones que tiene el o la otra.  Para eso se necesita humildad. Para partir de que yo no sé mejor que el otro lo que él debe hacer. Y si quiero algo de él,  le pregunto, lo escucho con respeto y, a partir de eso,  avanzamos juntos.

 

5.- Estas transformaciones son de corto, mediano y largo plazo.  Educar es un proceso de años. Por eso es necesario ponerse metas, ser persistente, ir midiendo los avances.  Pero también es posible lograr progresos significativos en plazos de 4 a 6 meses. He participado en Programas de Formación de equipos directivos de escuelas que en ese plazo han mejorado significativamente sus relaciones y efectividad.

 

6.- Sí.  He participado en varios  Programas de Formación de Directivos escolares  con Rafael Echeverría. El último con la Fundación Belen Educa, donde se hicieron encuestas y mediciones de resultados muy favorables  obtenidos en poco tiempo.  Pero no sin un trabajo intenso, serio y profundo. Es que para que cambien las escuelas, tenemos  que cambiar las personas, y primero las con mayor autoridad: director, jefes, coordinadores, sostenedores. Los estudiantes ven eso, y les atrae.

 

7.- La disponibilidad de recursos económicos no es lo esencial para estos cambios. Lo fundamental es la disposición personal y anímica de los directivos primero y de los profesores después. SE necesita apertura y disposición a probar algo nuevo. Y respeto por parte de los promotores de transformaciones. Sí se necesitan instructores bien formados.

 

8.- Los establecimientos deben medir siempre si están consiguiendo lo que se proponen. Medir los resultados de aprendizaje, valores y bienestar alcanzado. No sólo el Simce, pero también el Simce. Se puede medir preguntando: con encuestas  simples, pero bien hechas y periódicas. Y no medir sólo si se aplicaron o no ciertos programas, técnicas o medios, sino los resultados alcanzados con ellos.

 

 

 

miércoles, noviembre 15, 2017


                                   Sobre misión de la  Democracia Cristiana hoy[1]
                                                                                                                      Ernesto Tironi B.
                                                                                                                      9-11-17

Muchos se preguntan qué hará la Democracia Cristiana después de la primera vuelta presidencial. Primero habría que precisar quién: la directiva, los militantes o el numeroso grupo de simpatizantes (últimamente disminuidos) que ha sido históricamente la mayor fortaleza DC, los independientes que habían votado por sus candidatos desde los años 90 y que se estiman en un millón de personas. ¿Llamará la directiva a votar por Guillier? ¿Libertad de acción? ¿Por Piñera? ¿Se dividirá el partido?

Por entretenido que pueda ser especular sobre esas preguntas, no me parece que sea el ejercicio más valioso que hacer. Mucho más interesante sería preguntarse qué  necesita más Chile hoy, hacia el fin de esta década, y cómo lograrlo.

Mi respuesta es que Chile necesita por sobretodo superar sus divisiones y desconfianzas, recuperar su seguridad en sí mismo y en su capacidad de progresar en paz junto con mayor equidad. Para lograr eso lo primero es quererlo, enseguida creer que es posible, y tercero tenerse confianza en poder conseguirlo. Esto se parece bastante al camino seguido por Chile para recuperar la democracia. Eso también contempló un largo esfuerzo para superar divisiones, conflictos y hasta profundos odios del pasado. Luchar por lo posible, junto con el máximo de los demás compatriotas. No por un ideal maximalista, refundacional y totalizante, cerrado, del todo o nada, en lucha con todos los que se opongan a eso.

Para esa tarea de unidad, la experiencia, capacidad y posición de la DC es insustituible. Es por lo tanto su responsabilidad y su deber asumirla para ser fiel a su historia y al propósito de sus fundadores. Es el mayor homenaje que se le puede hacer a Frei, Tomic, Aylwin y tantos otros. En términos políticos, significa retomar su postura de partido de centro, que no está en ninguno de los dos extremos; con capacidad de dialogar con ambos y de tomar con libertad, para apoyar,  lo que considera  mejor de cada uno.

Así mirado el panorama actual y el que se avecina, la DC tiene más bien una oportunidad que una  encrucijada fatal. Tiene la gran oportunidad de retomar su forma de actuar en que más ha servido a Chile. Y eso le da una misión de alto vuelo. Una responsabilidad que cumplir tanto desde el gobierno como de la oposición. Tiene un rol digno y de gran trascendencia. Donde no queda espacio para las cosas que dividen internamente. La grandeza de su misión fuera del Partido, con el país, para la gente, debiera minimizar las divisiones internas y las miradas introspectivas. Éste curso de acción dio sentido y proyecta además el valiente esfuerzo de levantar una candidatura  presidencial propia, noblemente ejercida por Carolina Goic.

Las condiciones políticas internacionales y nacionales posteriores a esta elección presidencial de 2017, probablemente serán propicias además para que la Democracia Cristiana cumpla ese rol. Obsérvese lo que ha ocurrido en España, con la fragmentación de los dos grandes bloques tradicionales. Y más recientemente en Francia con Macron, donde el Partido Socialista casi ha desaparecido, junto con otros. En Chile, por su parte, todo indica que habrá un ganador sin mayoría en el parlamento. Y habrá sectores perdedores que se fragmentarán y alejarán entre sí impulsados por reproches mutuos y el cobro de cuentas. La DC puede elegir no caer en eso.

No tiene por qué llamar a votar por uno ni por otro candidato en la segunda vuelta. Ni negociar  programas presidenciales. Tiene que declarar que buscará el progreso económico y social de Chile con libertad, respeto y equidad. Apoyará las medidas de cualquiera que impulse eso buscando la unidad nacional, y pondrá sus equipos humanos a seguir trabajando por hacer de Chile un mejor país para todos.



[1] Publicada en Diario La Tercera, martes 14 de noviembre, 2017

jueves, agosto 03, 2017

DC, partidos y política en Chile hoy


                                                                                                       Ernesto Tironi B. Economista DC,  29-7-7

No sólo la economía se ha deteriorado en Chile los últimos años. Me parece que la política también. Las encuestas muestran desencanto, desconfianza y enojo con los políticos, especialmente de la Nueva Mayoría.  Pero no sólo.
En ese contexto, la Democracia Cristiana (DC) propuso volver a priorizar la ética en política, el crecimiento económico, la búsqueda de consensos, prolijidad en las políticas públicas,  más estudio menos ideologismos globales, gradualidad y otras medidas que fueron rechazadas por los dirigentes de la Nueva Mayoría. Lo anterior para reducir efectivamente las desigualdades que persisten en Chile y ofrecer más oportunidades de progreso a las mayorías y la clase media.  En breve, desarrollo con equidad,  y revalorar la Concertación y su carácter de centro-izquierda.  El distanciamiento DC con NM terminó con la mayoritaria decisión de los militantes de base DC de llevar candidato presidencial propio – Carolina Goic.  Los contrarios a esta decisión fueron principalmente parlamentarios y funcionarios de gobierno. Su principal argumento  expresado era que la DC perdería diputados e influencia en el país al ir solos. Otros creen que verdadero motivo  sería  el temor a perder sus bien remunerados trabajos en el Estado.
La decisión DC no sólo sorprendió a la NM. También al país, y muchos lo tomaron como un signo de esperanza. Al fin alguien reemplazaba  la calculadora para conquistar el poder, por el juego democrático de expresar propuestas  y dejar a los ciudadanos decidir. Pero parece que esas ilusiones duraron poco. Los parlamentarios y funcionarios públicos DC, grupo minoritario derrotados en la Junta anterior, vuelven a intentar recuperar sus posiciones en esta Junta de Julio, ayudados por sus congéneres de los partidos de la NM que le cierran todos los espacios a la DC. No fue lo que hizo la DC con ellos para recuperar la democracia. Sí fue lo que hicieron con Lagos en el PS ayer; lo mismo que intentan con Goic en la DC ahora.
¿Qué habrá detrás de esta poca lealtad, de  la incapacidad de percibir el descontento ciudadano con los actuales políticos y la poca disposición a permitir una renovación? Me temo que esto puede estar confirmado el argumento del deseo de aferrarse al poder del Estado: los parlamentarios constituidos como grupo de presión que dominan en los partidos.
Pareciera entonces que  medidas concretas para recuperar el prestigio de la política y la confianza ciudadana podrían ser  dos: la reducción de las remuneraciones y privilegios de los parlamentarios,  que  incentivan tanto a conquistar esas posiciones e implican tanta pérdida al  dejar el poder. En concreto un sueldo parlamentario que no supere el triple del sueldo promedio de los chilenos: $1,550,000. Volver a la histórica sobriedad republicana característica de Chile. Como es la norma, por lo demás,  en democracias tan sólidas como la inglesa.  Y lo segundo, terminar con las reelecciones después de un segundo período. Punto. Si es cierto que los parlamentarios no andan buscando el poder por el poder ni les tienta los millones que ganan,   es tiempo de que no dejar  ese espacio para la sospecha y la desconfianza.  Necesitamos que el país vuelva a creer y confiar en sus líderes y dirigentes sociales, especialmente en los políticos.

Goic  ha realizado una extraordinaria y encomiable labor. Ofrecer una alternativa valiosa al país y mantener la DC viva y unida. Su nueva gran propuesta al país, y que la proyecte más lejos, podría ser encabezar la campaña por aplicar esas medidas para el beneficio de todo Chile.


Publicada en Diario La Tercera, Domingo 30 de Julio, 2017

miércoles, junio 28, 2017

La educación superior del futuro: EEUU y Canada

Ernesto Tironi
Economista y Educador 18-6-7

Es de lamentar el poco estudio, reflexión y discusión profunda y fundada que hemos tenido este tiempo en Chile sobre la Reforma de la Educación Superior que el país necesita y la que pretende realizar este gobierno.

Preguntas como las siguientes siguen ausentes: ¿Qué profesionales se requieren para un Chile más feliz, próspero y justo en los próximos 10 a 20 años? ¿Con qué habilidades? ¿En qué sectores y por qué: ingenierías, salud, administración? ¿En qué proporción con educación universitaria o técnica-profesional, y para trabajar en qué? ¿Hacia dónde van las tendencias en este aspecto en los países más adelantados del planeta? Casi ninguna de estas preguntas ni sus respuestas han estado presentes para definir la reforma que necesitamos. Aquí hemos discutido sólo cuantos fondos fiscales darle a las universidades estatales, la gratuidad, y si pueden o no tener fines de lucro.

Mi ocupación como consejero de un CFT y un IP, instituciones de educación superior en Chile, me llevó a participar en una gira de 10 días a visitar entidades de ese tipo en 4 ciudades de EEUU y Canadá. Fue organizada por el gremio que la agrupa, Vertebral, e incluyó a 11 rectores de esas entidades, para contestar preguntas como las señaladas. ¿Habrán organizado algo de ese tipo las autoridades de este gobierno para diseñar la reforma que proponen aprobar a rajatabla?

¿Qué aprendí de esa gira? Tres cosas principales. Primero, que la mayor preocupación de los encargados de la ES en esos países, es si están formando personas para las habilidades requeridas para el siglo 21. Tienen mucha consciencia de los estudios que muestran cómo los actuales empleos se están reemplazando por robots o por manufactura en países de bajo costo. Eso ya ocurre en las fábricas de autos. En poco tiempo pasará con los choferes de taxis y camiones, con los vehículos robotizados. Pregúntenle a Google por qué trabaja en eso y piensa fundar una universidad.

Lo segundo que aprendí es que el sistema de Ed.Sup. de EEUU y Canada, no está formada solo por los MIT, Harvard y Chicago. Son 7,300 esas instituciones en EEUU. Pero el 45% de los estudiantes se forman en los equivalentes a nuestras entidades de formación técnica, que allá se llaman Community Colleges.

Lo tercero y más relevante, es que mantener a la Ed.Sup. viva, vigente y relevante en los próximos 20 años será un desafío mayor. En los dos niveles. Las universidades como las hemos conocido no pueden continuar como hasta ahora porque la mayoría iría a la quiebra: los costos suben exponencialmente año a año, especialmente por las alzas de costos de salud y previsión de profesores, más los de infraestructura. Mientras tanto, el financiamiento cae, su productividad es más dudosa, y la demanda por acceso crece empujada por las familias y los políticos. La ecuación no tiene solución. La ed superior no es escalable para satisfacer la demanda a costos razonables. No existen suficientes recursos para todos los que buscan ed superior hoy bajo el actual sistema. Si eso pasa allá, imagínese Chile, con gratuidad más extendida y fondos públicos sólo para la Ues estatales. Con la educación de aquí, tendremos gratuidad para hoy y hambre para mañana en la forma de desempleo ilustrado.

La salida puede encontrarse en las tecnologías de enseñanza on line, en el uso de mentores y softwares predictivos de desempeño para bajar deserción estudiantil, la enseñanza adaptativa al modo de aprender de los estudiantes y la vinculación de los estudios con las necesidades de empleadores y empresas. Las entidades que se suban a esos carros sobrevivirán como relevantes. El resto sobrevivirá mendigando en los pasillos del Congreso algunos, y protestando en la calle otros. Como en algunos países cercanos.

En EEUU y Canadá, son los institutos técnico-profesionales quienes están llevando la delantera en estas transformaciones. Especialmente me sorprendió el acompañamiento cercano del estudiante por medio de coaches y compañeros entrenados al efecto. Así están reduciendo las crisis vocacionales y dificultades con ciertos ramos que demoran la titulación. También los modos cómo captan las necesidades de formación de personal que requieren los empleadores. Generalmente es con más habilidades blandas o de comportamiento, antes que conocimientos teóricos. Y no es de sorprenderse que los institutos técnicos lo hagan mejor en esto, porque son menos rígidos, burocratizados y arrogantes. Por eso crecen más, y captan cada año más estudiantes que la Ues tradicionales.

Si en Chile la educación técnico-profesional se salva este año de la expropiación encubierta que sufrieron los colegios particulares subvencionados, podría ser la que salve a la educación superior chilena de su estancamiento o deterioro como promedio nacional. Si lo logra, tal vez llegue a ser el modelo que tratarán de imitar los países latinoamericanos la próxima década. De la misma forma cómo 20 años atrás imitaron nuestro modelo económico que los hace progresar hoy más que nosotros.
Publicada en "El Mercurio", Lunes 27 de junio, 2017

jueves, abril 21, 2016


Sr Director.
                Conmovido por la muerte del Presidente Aylwin, me pregunto qué lecciones podemos sacar  los chilenos de su vida para avanzar en los desafíos que  tiene hoy nuestro país. Y lo primero que me surge es no seguir en los temas del pasado y puntuales en que caen tantos periodistas, especialmente de TV, como las controversias de Aylwin con Pinochet, o en si aquel fue o no partidario del Golpe. ¿Por qué no mirar más  lo que nos une y lo positivo de cada uno como lo hizo él en su campaña presidencial? Preguntar, ¿qué legado nos deja Aylwin? ¿Qué podemos aprender de él para salir de los problemas que nos aquejan hoy? ¿Qué habría hecho él en estas circunstancias? ¿Qué esperaría de nosotros,  que ahora estamos a cargo?

                Se nos ha muerto un Padre de la Patria. Es un momento para aprender de él, estudiando su vida, sus sueños, su entrega por el país que compartimos. Esa podría ser la materia a pasar en todas las salas de clases de todas las escuelas y universidades de Chile estos próximos tres  días de duelo. Puede ser la tarea y regalo que cada profesor nos haga, para tener ciudadanos tan responsables como fue Don Patricio en cuidar el país que tenemos. Y los periodistas, que tienen tanta influencia como los profesores en la sociedad del siglo 21, ¿no podrán proponerse volar más alto, con preguntas de más profundidad y mostrando el contexto de su historia para que nuestros jóvenes de hoy se formen opiniones más fundadas?

Carta publicada por diario El Mercurio de Santiago, el 21 de Abril, 2016.