tag:blogger.com,1999:blog-157107312008-05-25T12:27:17.511-04:00Desarrollo y EmprendimientoErnesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comBlogger28125tag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-84229059706023726542007-12-26T09:23:00.000-03:002007-12-26T09:27:53.181-03:00Gobierno corporativo para Codelco<div align="justify">Hoy Codelco, la mayor empresa del país y clave para todos los chilenos, no tiene un gobierno corporativo moderno. Ni siquiera tiene un verdadero Directorio. Ahora se anuncian reformas al gobierno de empresas privadas, con mayor razón antes debiera dotar a Codelco de un sistema de dirección moderno. </div><div align="justify"><br /> </div><div align="justify">Actualmente Codelco tiene por ley un directorio formado por ministros de Estado (Minería y Hacienda), representantes de las FFAA, dirigentes sindicales y un par más, todos elegidos por el Presidente de la República. Aquí está la primera deficiencia del actual sistema: cada director le debe lealtad no sólo a la empresa, sino a quien lo eligió. Responde al mercado político; no al mercado bursátil. Ante cualquier conflicto de interés, en cada director va a predominar su interpretación de lo mejor para el o la Presidente o para el sector de donde proviene (sindicato, partido, etc.). No el bien de la empresa exclusivamente, como con sabiduría lo establece la Ley de Sociedades Anónimas, en que los directores se deben sólo a ella, independiente de quien lo eligió. Y responde con su patrimonio si no administra la empresa como administraría sus propios activos. </div><div align="justify"><br /> </div><div align="justify">El segundo problema es el corto plazo por el cual los directores son elegidos: lo que dure el gobierno. En las sociedades anónimas lo normal es que los directores duren décadas, y los reemplazos se produzcan escalonados, dando estabilidad y un criterio de largo plazo a su gestión de dirección. </div><div align="justify"> </div><div align="justify">La tercera gran deficiencia actual, es que el Directorio no elige al Gerente General (Presidente Ejecutivo en Codelco) con plena autonomía. Entonces el Directorio no ejerce su rol esencial de exigir a la administración elevar al máximo el valor de la empresa en el largo plazo. Esto tiene como consecuencia que, aunque el Directorio desarrollara una visión y plan de largo alcance, no tiene poder para exigir que se implante. Así, la empresa se orienta demasiado al corto plazo porque el Gerente/Presidente destina una parte excesiva de su tiempo a contingencias de tipo sindical, local y político. Y no tiene el apoyo suficiente para medidas riesgosas como comprar otras empresas y menos en el extranjero.<br /><br />La cuarta deficiencia del actual gobierno corporativo es que Codelco no reúne al más competente equipo de ejecutivos y gerentes que podría tener una empresa de tal importancia para el país. Simplemente, en el marco actual no atrae a los mejores ni permite que sus ejecutivos den todo lo mejor de sí mismos. Un dato objetivo: hace 30 años atrás casi todos los mejores alumnos de las mejores universidades del país querían trabajar en Codelco. Hoy día Codelco sería quinta prioridad. ¿Por qué? Por tres motivos centrales: no tiene tanto prestigio, no encontrarán colegas de nivel superior, ni tendrán las oportunidades de seguir aprendiendo y desarrollándose profesionalmente con la empresa como lo lograrían en compañías privadas.<br /></div><div align="justify">Lo que tiene en peligro a Codelco como empresa competitiva es la falta del clima adecuado para que un management de excelencia la impulse a la cima de su capacidad. Claridad de hacia dónde llevar la empresa, autonomía para hacerlo, apoyo del dueño, motivación y espacio para asumir riesgos. Hoy, la prioridad es no cometer errores. Así, hay más estudios y vueltas que acción. Las empresas las hacen su gente.<br /><br />¿Hay solución? Si; derechamente transformar CODELCO en una sociedad anónima, manteniendo por norma constitucional que como mínimo 80% del capital sea de propiedad estatal. Pero que hasta 20% de las acciones puedan ser adquiridas solamente por las AFPs, es decir, por los trabajadores chilenos. Así despejamos de una vez el fantasma del intento de privatizar. Enseguida, dotar a CODELCO de un Directorio de 5 miembros independientes del más alto nivel, de los cuales al menos uno sea elegido por las AFPs. Que el Directorio elija con plena autonomía al Gerente General para conducir su management que deberá reportar exclusivamente al Directorio. En otra columna espero detallar más esta propuesta y sus ventajas. No tenemos más tiempo que perder. Se necesita una renovación radical de su alta dirección, una liberación de energía innovadora y una cancha bien marcada donde corran los líderes de excelencia responsables de encabezar la nueva CODELCO CHILE S.A. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Aparecido en El Mercurio el 20/12/07</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-87378030827382243112007-06-12T17:37:00.000-04:002007-06-12T17:57:36.093-04:00El fin al lucro, ¿Es la vía hacia una mejor educación?: El aporte de la competencia y la mano invisible<div align="justify">El Gobierno ha presentado un proyecto para reemplazar la actual ley de educación –la famosa LOCE- basada principalmente en tres pilares: más exigencias para ser sostenedor particular, terminar con la selección de alumnos y fin al lucro en la educación escolar.<br /><br />Aumentar los requisitos para tener colegios que reciban subvención me parece muy adecuado, aunque para que ello mejore la calidad, el requisito principal debiera ser superar cierto estandard mínimo de calidad (cierto puntaje SIMCE p.ej. y otros factores objetivo). Obvio; pero no es eso lo que el proyecto hace. Lo de la selección me parece una equivocación porque debilita el compromiso de colegios y padres en la tarea educativa.<br /><br />Me concentraré aquí en analizar si poner fin al lucro obligando a los sostenedores privados a transformar sus colegios en fundaciones mejorará la calidad de la educación: Mi respuesta es claramente: No. Por a lo menos cuatro razones.<br /><br />Primero, porque es un remedio de alto riesgo de que mate al paciente. Ya la incertidumbre está paralizando la inversión en nuevos colegios. Está debilitando al sector. Podría resultar en un cambio cosmético; pero también podría ir poniendo fin a la existencia de establecimientos particulares subvencionados. Algunas autoridades han dicho que no es esa su intención. Puede no serla, pero eso no cambia sus consecuencias, y éstas son las que cuentan a la larga. Dicen que sólo buscan que se reinviertan todos los excedentes en educación. Lo siento; no se logrará con esa medida. ¿Acaso creen los autores del proyecto que si exigen a dueños de colegios ir a una Notaría y cambiar la Escritura de la Sociedad que los controla, entonces van a reinvertir más? No funciona así el mundo, ni la economía. Si los dueños quisieran llevarse las utilidades para su casa en vez de reinvertir en educación, igual lo podrán hacer, y viceversa.<br /><br />La forma correcta para que los dueños de colegios y nuevos emprendedores inviertan en educación, sería que en este rubro se obtenga una rentabilidad “normal”. Esto es, que ganen lo que obtendrían poniendo su dinero en Fondos de Renta Fija más el monto necesario para compensar por el riesgo asumido. Algo alrededor de 10 a 15% anual en Chile hoy. ¿Cómo se logra que no exceda esto?: Asegurando suficiente competencia entre colegios. El Estado (en este caso el Ministerio de Educación) tendría mucho que contribuir a generar más competencia. Por ejemplo, instando a los apoderados a cambiar a sus hijos/as a los mejores colegios, entregándoles los puntajes que obtienen los mejores y peores de su vecindario. Entregando los resultados de las pruebas SIMCE por alumno, además de por colegios, y enviándoles las notas o puntajes a los padres por carta a sus casas (también podría hacerlo por Internet). Y además entregándolas en el plazo de un mes (en el mismo año escolar en que se toman) y no 6 meses después.<br /><br />Muchos piensan que la competencia puede servir para regular otros sectores, pero no la educación escolar. Argumentan que los padres no sacan a un hijo de su colegio porque éste sea más caro o de menor calidad que otro. No conozco estudios que lo demuestren, en cambio me consta que muchos colegios particulares subvencionados tienen una rotación anual de su matrícula superior al 20%. ¡No toda es por alumnos que están cambiando de barrio! Son en buena parte apoderados buscando una mejor opción, ¡y la consiguen!<br /><br />Pero además, la competencia no se genera sólo por el traslado de los consumidores (o sea de alumnos) sino también por el desplazamiento de los oferentes: los colegios. Un sostenedor estaba muy contento con el suyo creciendo al ritmo de agregar un nivel adicional por año, con los cursos llenos, porque era el único colegio en el barrio San Gerónimo de Puente Alto. Pero otro sostenedor privado que vio esa oportunidad e instaló otro colegio al lado cobrando una mensualidad 60% más baja que el primer colegio! ¿Qué creen ustedes que pasó? Exactamente lo que imaginan: el nuevo establecimiento le quitó un tercio de los alumnos. Pero no sólo eso: para defenderse el primer colegio tuvo que bajar su mensualidad a la mitad. Adios al excedente que esperaban; a invertir de nuevo. ¿Y quién ganó? Los apoderados de ambos colegios.<br /><br />La competencia se ha usado poco hasta ahora, excepto para generar cobertura escolar (lo que se ha logrado en gran parte gracias a los privados). Pero no ha existido para producir calidad, porque no los incentivos no estaban diseñados para esto.<br /><br />En resumen, el Proyecto de Ley del Gobierno está mal concebido por gente que no comprende el comportamiento de sistemas complejos de múltiples oferentes y usuarios libres. Es más planificación estilo Transantiago. No necesito explicar las consecuencias que puede tener.<br /><br /><br /><br />Hay una segunda razón porqué ese proyecto no logrará mejorar la calidad de la educación. Es porque NO se dirige a superar la principal falencia de nuestro sistema escolar: no contribuye a capacitar a los profesores para hacer mejores clases dentro de sus aulas.<br /><br />Se requiere re-entrenar profesores y supervisar que están enseñando lo que deben (y no lo que pueden) y que los niños/as están efectivamente aprendiendo lo que establecen los programas diseñados para el mundo de hoy. Se necesita una gestión centrada en exigir y evaluar independientemente estos aprendizajes al nivel de cada curso. Esto exige esfuerzos, incentivos o castigos por fracaso que sólo administradores de colegios muy comprometidos con su éxito o fracaso están dispuestos a sumir. Esos son principalmente los sostenedores privados.<br /><br />Si se mantiene el sistema particular subvencionado actual, me atrevo a pronosticar un alza sostenida de sus puntajes SIMCE comparado con los municipales en la próxima década. El motor de ese cambio será demográfico; la reducción de la natalidad que amenaza la supervivencia de todos los colegios. Sencillamente los menos aptos no sobrevivirán. El verdugo se llama competencia; los jueces serán los apoderados que dictarán su sentencia sacando a sus hijos/as de los malos colegios. Los que quieran subsistir tendrán que mejorar la calidad de su servicio, especialmente demostrando que sus alumnos entran a la educación superior.<br /><br />Los sostenedores no lo harán porque “quieran” hacerlo. Deberán hacerlo o desaparecerán y perderán toda su inversión. Esto es biología pura, como diría mi maestro Humberto Maturana. Además, ocurrirá de todas maneras aunque el Ministerio de Educación trate de impedirlo dándole dinero adicional a los colegios municipales deficitarios y tratando de paralizar el surgimiento de colegios particulares subvencionados con Proyectos de Ley como el actual. Pero ciertamente, el proceso de re-estructuración, fusión y “destrucción creativa” de colegios sería más rápido y eficiente (y el mejoramiento educacional sería mayor) con un Ministerio re-orientado a estimular la competencia por calidad.<br /><br />El tercer motivo por qué el Proyecto presentado no sirve para mejorar la educación, es que tampoco aborda otra causa fundamental de la mala situación actual. Esta es la rigidez del sistema municipal que impide cerrar los colegios de mala calidad y expandir más los de buena calidad. Esta re-ingeniería es indispensable para optimizar el recurso más escaso que son los buenos profesores. Y también para ajustarse a los cambios demográficos. Hay demasiados colegios que no sólo son antieconómicos (como la Escuela de Campiche con 55 alumnos y 8 profesores a sólo 4 kms – pavimentados – de un pueblo de 15,000 habitantes con 3 colegios).<br /><br />Los sistemas estatales centralizados no mejoran la calidad de los servicios porque, no inducen la expansión de los buenos operadores. ¿Por qué no tenemos 5 o 13 Institutos Nacionales en Chile - uno por región? Simplemente porque el Instituto no tiene un dueño con fin de lucro.. Como lo hacen bien tiene exceso de demanda de alumnos. Pero, en vez de instalar nuevos colegios (como lo han hecho muchos sostenedores privados), los profesores del Instituto deciden seleccionar a los mejores alumnos de Chile.<br />Pero a nivel macro o agregado, no se mejora tanto la calidad de la educación general o promedio de los alumnos del país como hubiera ocurrido con más Institutos Nacionales. Paradojas de los sistemas complejos, en que las cosas no son como parecen ser. El Instituto Nacional tardó 194 años para llegar a 4,400 alumnos este año. En cambio el Colegio Tabancura, fundado en 1970, al ser gestionado en parte con fin de lucro por el Opus Dei, y hacerlo bien, ya en 1974 formó el colegio Huelén, el Los Andes y otros que pasaron a ser parte de la red SEDUC que llegó, en sólo 37 años, a tener 6 colegios y casi 5,000 alumnos este año.<br /><br />Si el Instituto Nacional hubiese sido administrado con fines de lucro y hubiera crecido al ritmo de los colegios SEDUC, hoy habrían unos 30 Institutos Nacionales con 26,000 alumnos ¿Qué sistema contribuyó más a mejorar la calidad promedio de la educación nacional? ¿Habrán considerado esto y estudiado casos análogos los especialistas que redactaron el Proyecto que está ante el Congreso?<br /><br />Para mejorar a nivel agregado la calidad de la educación, los redactores de leyes deben conocer Teoría de Sistemas y estudiar Ingeniería Industrial, disciplinas distintas de la pedagogía. Un sistema educativo basado en establecimientos que buscan su propio interés (sea de lucro, proselitismo o fama) organizado bajo un sistema de mercado competitivo mejoraría la calidad de la educación promedio nacional al conducir al cierre de los colegios que dan servicios deficientes y a la expansión de los mejores. Al desalentar la formación de nuevos colegios con fines de lucro, el actual proyecto mantendrá más rígida la composición de colegios por tamaño en Chile contribuyendo así a deteriorar en vez de mejorar la calidad de la educación general.<br /><br />Profundicemos algo más este tema porque creo que es importante. ¿Acaso el diferente comportamiento de los directivos del Instituto Nacional y del Colegio Tabancura se produjo porque todos los primeros son más “malos” o “egoístas” y los segundos son “buenos” o “generosos”? Así tienden a pensar muchos pedagogos y políticos que redactan estas leyes. Pero el mundo y las sociedades no funcionan como ellos creen. Lo reconocieron así hasta los dirigentes comunistas soviéticos después de 70 años de esfuerzos fallidos. Las personas responden a intereses propios y estímulos de su medio o nicho.<br /><br />Hay un cuarto motivo porqué este proyecto de Ley debe reformularse completamente si queremos realmente mejorar la calidad educación. Es porque sus temas centrales – selección y lucro - aparte de que en sí no conducen a ese objetivo, además dividen y desunen a la comunidad nacional dedicada a la educación. Una de las mayores necesidades para lograr calidad es un trabajo conjunto, unido, en equipos de profesores, directores de colegios, administradores o propietarios de establecimientos y Gobierno o Ministerio de Educación. Este proyecto hace todo lo contrario: polariza más. Agudiza las discusiones descalificatorias, pasiones e ideologías excluyentes que parecían superadas.<br /><br />Este Proyecto divide incluso a quienes forman parte de la Concertación. Contradice uno de sus principios fundacionales: “Buscar lo que une por sobre lo que divide”.<br /><br />Confío en que la Presidenta recapacitará y reorientará esta discusión con la altura de miras que merece. Que se dejará de lado el peligroso voluntarismo de creer que sólo con buenas intenciones se consiguen los resultados deseados. Y dejará también de tomar medidas que favorecen a algunos que esconden sus intereses personales, de grupo o de trabajo detrás de cantos de sirena o eslogans demagógicos como “¡fin al lucro!”. Lo que está en juego es el futuro de Chile: si será en pocos años más un país conflictivo y estancado, o una nación pacífica y desarrollada.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Presentación hecha en el Foro "LOCE y Colegios Particulares Subvencionados ¿Es la vía hacia una educación de calidad?", Sofofa, 12 de junio, 2007 </span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-36050670694654812542007-05-22T10:05:00.000-04:002007-05-22T10:07:17.564-04:00EDUCACION: LOCE, lucro, alcaldes desesperados y calidad<div align="justify">Alcaldes amenazan cerrar colegios después del 21 de mayo”…“Alcaldes PDC presagian fin de educación municipal”… “Ultimátum al gobierno”… son sólo algunos titulares recientes. Anticipamos estos problemas en un artículo titulado: “Educación Municipal vs. Subvencionada: El conflicto que viene”, publicado en estas páginas hace ocho meses. ¿Qué ha hecho el Gobierno entretanto? Enviar un Proyecto de Ley para poner fin al lucro en la educación… ¿Qué tiene que ver? Hasta ahora, nadie ha dado una explicación técnicamente razonable. Y se vino el 21 de mayo. ¿Qué irá a proponer la Presidenta ahora? ¿Qué debería proponer?.<br /><br />Lo más probable es que la Presidenta anuncie más plata para las municipalidades con déficit, haciendo aún mayor la diferencia por alumno para estos establecimientos en relación con los de colegios subvencionados. Pero, si de verdad interesa mejorar la calidad de la educación, eso es exactamente lo que NO hay que hacer así no más, puesto que no hay correlación entre esos déficit y la calidad de la educación en cada comuna. Existen muchos municipios muy chicos que no pueden administrar colegios de calidad aún con más dinero. Tienen pocos alumnos y demasiadas escuelas pequeñas, dispersas y alejadas. La plata sola no arreglará sus problemas. La clave está en las condiciones bajo las cuales se entregarían más recursos; los compromisos que deberían asumir los municipios para recibirla; los plazos, una nueva gestión y su control.<br /><br />Se necesitan más fondos pero mejor gestionados. Para mejorar la calidad de la educación municipal, los fondos deben destinarse a capacitar a los profesores para hacer mejores clases, actualizar sus conocimientos en las disciplinas que enseñan y cambiar sus prácticas en el aula. No a financiar más Magisters. En segundo lugar, deben destinarse a fusionar o a cerrar ordenadamente, y en un plazo breve, los colegios demasiado chicos o con bajos puntajes SIMCE. En tercer lugar, a ampliar las matrículas de los mejores colegios, trasladando a ellos a los alumnos de las escuelas que deban cerrar. En cuarto lugar, a fusionar Corporaciones Municipales de distintas comunas para alcanzar una eficiencia mínima. Todo esto condicionado a que, de no mejorar sus resultados, se les terminará la subvención igual que a los colegios subvencionados que no logren estándares (puntajes) mínimos de progreso en el aprendizaje de sus alumnos.<br /><br />El nuevo Plan de Educación Municipal debe partir del ineludible dato empírico de que cambió el contexto en que funcionan los colegios: de un déficit de ellos a superávit . La caída de la natalidad y la construcción de nuevos establecimientos ha llevado a un exceso de vacantes. Hoy se necesitan alrededor de 400 escuelas básicas menos que hace 5 años, especialmente en algunas comunas. Por eso se requiere una re-ingeniería sustantiva de los colegios municipales cuya ubicación, tamaño y características corresponden a la estructura demográfica del Chile de 1960. Por su parte, los colegios subvencionados se han adaptado a la transformación de las ciudades con un retraso mínimo. ¿Cómo, si no, se explica el boom de colegios en Maipú y Puente Alto? Por eso, estos establecimientos son parte de la solución, no de los problemas de la educación chilena actual y debe seguir siendo igual la subvencion por alumno entregada escuelas municipales y particulares subvencionadas.<br /><br />Si no se hace nada por la educación municipal, se seguirá deteriorando la calidad de sus escuelas pequeñas o mal administradas y los mejores alumnos seguirán emigrando hacia los buenos colegios, especialmente particulares subvencionados. Esto podría impedirse forzando el cierre de colegios subvencionados con la nueva Ley “que pone fin al lucro”. Perderían los alumnos, pero serviría para tranquilizar (por poco tiempo) a los profesores municipales que no están dispuestos a capacitarse y trasladarse. Los dirigentes del Colegio de Profesores, que cultivan ese miedo, cantarán victoria y mantendrán su influencia oponiéndose a la Evaluación y flexibilización del Estatuto Docente, denunciando que las reformas propuestas por los alcaldes llevarían a despidos masivos.<br /><br />El Plan aquí propuesto tiene que orientarse a ganarle al miedo, apoyando a los profesores en su trabajo en el aula, capacitándolos para recuperar el rol y prestigio que merecen en la sociedad chilena.<br /><br />Sólo entregar más dinero para colegios municipales con déficits financieros NO mejorará la calidad de su educación. SI se logrará: 1) Otorgando a los alcaldes más atribuciones y flexibilidad para operar, a cambio de resultados concretos. 2) Diseñando un Plan, centrado en la re estructuración de colegios municipales y en la capacitación de profesores, CON la participación de los alcaldes. 3) Ese Plan a unos tres años debe surgir de un grupo de trabajo no tecnocrático ni ideológico, que logre un consenso concreto y sostenible. 4) La ejecución y supervisión del plan debe estar a cargo de un nuevo Ministro y Ministerio de Educación mucho más pequeño, con fuerza y real confianza en el rol primordial de los operadores. ¿Por qué no Brunner de una vez por todas? 5) Por último, comenzar ya con un Plan Piloto en unas 20 municipalidades: gradualidad, ensayo, evaluación, ajuste y extensión.<br /><br />En resumen: pongamos a los alumnos y profesores primero (no a las burocracias ni a los sindicatos). Así lograremos mejorar la educación. </div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-80801903712097562762007-04-16T16:08:00.000-04:002007-04-16T16:14:37.927-04:00Reforma a Ley de Educación: Impacto económico y en la calidad<div align="justify"><strong> </strong><strong>¿Habrá reducción y concentración en el número de sostenedores, ya que muchos de los actuales podrían no poder cumplir con los cambios de requisitos?<br /></strong>Por supuesto que habrá reducción del número de colegios. Lo grave es que desaparecerán aquellos cuyos sostenedores no puedan convertirse en fundaciones y no los que tienen menor calidad de educación impartida (por ej. bajos puntajes Simce). Subiría la calidad si se expandieran los mejores colegios y se redujeran aquellos que no entregan educación de calidad. La mayoría de estos últimos son los pequeños colegios municipales o particulares subvencionados de regiones (con menos de 400 alumnos) que no pueden retener profesores de calidad ni tienen suficiente apoyo pedagógico. Por eso, entre otras razones, esta es una medida equivocada que no ayuda a mejorar la calidad.<br /><br /><strong>¿Considera que en ese sentido el proyecto va en contra de las pymes y micro empresas educativas?<br /></strong>Sí; esta medida perjudica especialmente a las Pymes educacionales. Las sociedades educacionales grandes no tendrían dificultad en convertirse en fundaciones. Para las pequeñas tendrá un costo en dinero, tiempo, gestiones y burocracia que difícilmente podrán abordar.<br /><br />¿<strong>Qué podría marcar el límite entre qué áreas el Estado debe aceptar el lucro y en cuáles no? ¿Hay una lógica en el proyecto en ese sentido?<br /></strong>Esta medida respecto a la educación es una discriminación lamentable contra un sector en particular, porque no se aplica a otros. Se aplica a un sector prioritario para el desarrollo nacional que necesita más inversión y mejor gestión. ¿Los médicos privados no lucran con la salud? ¿Se propondrá mañana un proyecto de ley para que ningún médico pueda atender a un paciente de Fonasa si no se constituye en fundación? ¿Sociedades como Integramédica podrán seguir atendiendo por Fonasa si no son fundaciones o corporaciones? ¿Y las empresas constructoras de viviendas sociales que utilizan subsidios, ¿No lucran igual que un empresario de la educación?<br /><br /><strong>¿Habrá necesidad de aumento en el gasto estatal con esta reforma? Porque si hay sostenedores que saldrían del sistema, esos alumnos se podrían redireccionar a otros municipalizados?<br /></strong>Obviamente habrá aumento de gasto fiscal con esta medida, especialmente si se pretende cumplir con el programa de terminar de convertir a todos los colegios del país a Jornada Escolar Completa (JEC). Según datos económicos del Ministerio de Educación (tan vagos y ocultos como los del Transantiago) hasta mitad del 2004 faltaba transformar 1,834 colegios a la JEC; de ellos 726 particulares subvencionados y el resto municipales. Mi estimación es que el gasto total para completar este proceso son como 300 millones de dólares en los próximos 3 años. De eso se esperaba que los sostenedores privados pusieran alrededor de un tercio. Con esta nueva medida al menos habrá como 100 millones de dólares adicionales que deberá poner el Estado, sin considerar el costo de los terrenos que ahora también deberá comprar.<br /><br />Sobre direccionar estudiantes al sistema municipal: NO, cierto que ese será uno de lo efectos de esta medida si se aprueba. Probablemente ese es uno de los objetivos ocultos de ella, porque así los colegios municipales recibirán más ingresos de las subvenciones, palianado algo el déficit de alumno e ingresos que tiene. Bien por las finanzas (¿el lucro?) de las municipalidades; lástima por la calidad de educación que recibirán los estudiantes y las posibilidades de ellos de entrar a la educación superior y la frustración de ellos y sus padres.<br /><br /><strong>¿Se encarece el sistema?</strong><br />Si hay menos capital privado invertido en educación solo pueden pasar una de dos cosas: habrán menos y peores colegios, o se mantendrán los mismos pero ahora pagados con dinero fiscal que deberá salir de mayores impuestos o menos gasto público en otros sectores. Y los costos de operación también serán mayores porque los colegios municipales tienen mayores costos que los particulares subvencionados.<br /><br /><strong>¿Qué efectos o problemas prácticos que enfrentarán los sostenedores desde el punto de vista económico: qué pasará con las hipotecas y deudas bancarias. ¿Hay otros aspectos administrativos que sean complejos?</strong><br />Aquí los bancos más perjudicados son los dos que más le prestan a las Pymes y que se arriesgaron a prestarles a empresarios que formaron colegios. Uno de ellos es el BancoEstado que tenía un programa especial para colaborar con el Gobierno a llevar la Jornada Escolar Completa a todos los estudiantes de Chile. Probablemente por eso este plan quedará trunco o volverá a retrasarse. Hay otros efectos en los que preferiría ni pensar. Por ej.: que haya sostenedores privados con colegios que empiecen a perder alumnos por las dudas de los padres de si acaso continuará el colegio. Imagino a algunos accionistas de bancos preocupados; y a otros diciendo: “Que bueno que nunca confiamos en este Gobierno y no prestamos plata para necesidades sociales como la educación”.<br /><br /><strong>¿Existen cifras o datos sobre resultados económicos de estos colegios particulares subvencionados: me han comentado que como máximo sus márgenes de ganancias están en el 20% anual?<br /></strong>No conozco información. Pero dudo que sus rentabilidades sean tan altas como la que tienen los bancos en Chile, porque la competencia es mucho mayor y en le sector no hay las barreras de entrada que existen en el sector bancario con apoyo en leyes que los protegen.<br /><br />Hay alguna evaluación preliminar para cuantificar los afectados por la medida: número de sostenedores, número de de colegios, número de matrículas que se verán afectados? ¿Qué porcentaje representan del total de matrículas en Chile (incluyendo municipalizados, privados)?<br />Las cifras más desgregadas a las que he tenido acceso se refieren a 2004. No han variado demasiado probablemente. Hay aproximadamente 4,300 colegios particulares subvencionados. Son muy heterogéneos en tamaño y distribución regional. Cerca de la mitad (1,970) colegios tienen menos de 100 alumnos. Sólo 1,170 (28%) tienen más de 400 alumnos, que es un mínimo para que un colegio completo tenga un tamaño suficiente para entregar una buena educación. Los colegios chicos se concentran en regiones y los grandes en Santiago. Por eso los más perjudicados con esta medida serán los estudiantes de regiones. Los colegios grandes tienen algo más de 1 millón de alumnos y los pequeños como 320 mil. De estos últimos, más de 210 mil están en regiones.<br /><br />Los colegios particulares subvencionados con más de 1000 alumnos cada uno son 334 (el 8% del total) pero educan a medio millón de estudiantes. Dos tercios de ellos (como 333 mil están en Santiago).<br /><br />Respecto a los sostenedores: Al fin del 2004 eran 3,232 pero 2,200 (casi el 70%) tenían subvenciones inferiores a $ 5 millones de pesos mensuales. Esto significa que tienen colegios con menos de 200 alumnos. No alcanzan a ser ni Pymes. Son microempresas. Esos son los más perjudicados y están en su mayoría atendiendo a 400,000 alumnos en zonas rurales o ciudades pequeñas de regiones. ¿Conocerán estos datos los autores del Proyecto de Ley que comentamos? Es muy dudoso.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"> <span style="font-size:78%;">Entrevista de “El Mercurio” a Ernesto Tironi, viernes 13 de abril, 2007</span></div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">(Cuestionario completo a Reportaje aparecido en Cuerpo B, Dgo. 15/04/07)</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-3126243147778210672007-04-16T10:30:00.000-04:002007-04-16T10:34:48.014-04:00Lecciones del Transantiago<div align="justify">Tan importante como corregir los errores del Transantiago, es sacar lecciones correctas de esta experiencia. Se han planteado algunas que llevarían a peores desastres, como un transporte público estatal, ¿Se imaginan todo administrado permanentemente por los funcionarios que llevaron a esta calamidad? Otros piensan que esto es consecuencia de un gobierno socialista. Tampoco creo que sacar esa conclusión tan ideológica permita avanzar mucho.<br /><br />Considero que hay cuatro lecciones principales del Transantiago. No son las únicas, pero conviene iniciar la reflexión, para transformar esta crisis en oportunidad.<br /><br />La primera, es desconfiar de la soberbia de las autoridades públicas que creen sabérselas todas, del trabajo encerrado entre cuatro paredes con mínima transparencia e información, y de quienes tienen como referentes principales a sus jefes políticos en vez del público o los clientes. Es fatal tener máximas autoridades buscando más ganar popularidad cortando cintas, antes que diseñando con rigurosidad los proyectos. Peor todavía rodearse de funcionarios obsecuentes, o muy ciegos e irresponsables. ¿Cómo no hubo más directivos, asesores y técnicos que advirtieron públicamente los riesgos que se corrían, aunque con ello arriesgaran la pega? ¿Qué impedía haber hecho varios seminarios con universidades, alcaldes y otros grupos para exponer sus planes y recoger comentarios? Un poco de humildad ayuda.<br /><br />La segunda lección, es la conveniencia de exigir a todos los proyectos de nuevo gasto público una Evaluación de sus Costos y Beneficios Sociales por parte de MIDEPLAN. Esta práctica introducida en los 70s fue un gran paso de modernización del Estado. Pero la última década se ha dejado. Además las evaluaciones debieran licitarse entre entidades externas certificadas y hacerse públicas. Cuánto dinero habríamos ahorrado en proyectos de dudosa factibilidad, incluyendo los caros estudios sobre el Canal de Chacao y muchos otros. El Transantiago es la punta del iceberg. Ha permitido ver el dinero malgastado y la ineficiencia del Estado. Pero cuánto más habrá detrás de ferrocarriles, Chiledeportes, INDAP, Chilebarrio, programas de empleo, jornada escolar única, Enami, etc.<br /><br />La tercera lección, es la necesidad de instituir Auditorias Públicas anuales para todos los proyectos y áreas de gestión importantes del Estado. La ley exige a las empresas privadas que tengan auditorías independientes, pero no al sector público. El Estado chileno es un “Cura Gatica”. También requiere controles estrictos cuando entrega fondos a privados. Está muy bien. Pero con los mismos fundamentos, ¿por qué no se hacen auditorias independientes a los programas mismos a través de los cuales gastan centenares de millones de dólares? ¿Cuántos de esos programas serán otros fracasos tan grandes como el Transantiago pero no lo sabemos porque nadie los revisa? ¿Cuántos programas resultan, como el Transantiago, mucho más costosos de lo que se previó?<br /><br />La cuarta lección, es la conveniencia de una Rendición de Cuenta Pública (técnica; no política) y periódica de todos los proyectos que involucran gastos públicos superiores a cierto monto. Pero no monólogos de Ministros (pauteados por sus asesores de comunicaciones) para periodistas que se limitan a preguntas banales y hacer copy-paste del comunicado público. Tampoco bastan las sesiones del Congreso. Hay que instituir sesiones solemnes como por ejemplo la tradición anual iniciada por Codelco, pero en la cual el Presidente tenga como contraparte a un destacado profesor experto en el tema; al Presidente de la Sociedad de Minería y a un parlamentario escogido por la oposición. Ese tipo de debate sí permitiría evaluar la competencia de las autoridades públicas.<br /><br />Algunas de estas medidas probablemente requieren nuevas leyes para la modernización del Estado. Oportunidad para que gobierno u oposición las promuevan, y surja la oposición constructiva que el país espera. Otras se refieren más a prácticas de gobierno que la Concertación podría iniciar ahora si pretende reconquistar la confianza ciudadana.<br /><br />Lo central es no limitarnos sólo a arreglar este desastre. Es la oportunidad de reformas profundas de una organización del Estado que está siendo el principal freno para el progreso del país y especialmente de los chilenos más pobres.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">"Publicado en El Mercurio, Lunes 16 de abril, 2007"</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1168267169126608282007-01-08T11:33:00.000-03:002007-01-08T11:39:29.143-03:00Balance del TLC con EEUU, ¿Positivo?<div align="justify"><br />Este mes se cumplen tres años de la puesta en aplicación del esperado TLC Chile – EEUU. ¿Qué evaluación podemos hacer a esta altura? ¿Se han cumplido las expectativas?<br /><br /> Cuatro efectos se esperaban principalmente: Un aumento del comercio, exportaciones con más alto valor agregado, más inversiones norteamericanas y la mayor consolidación de una política económica de mercado y abierta. Esto último es difícil de evaluar y atribuir específicamente al TLC, pero el hecho de haberlo firmado bajo el Gobierno de un Presidente socialista no es algo menor.<br /><br /> La inversión nos ha dado una sorpresa. El flujo de inversión norteamericana a Chile de tipo directa (es decir, realizada por empresas, y no de tipo financiera por compra de acciones de sociedades anónimas nacionales, ADRs o bonos), ha caído desde U$370 millones el año anterior al acuerdo, a U$125m el 2004 y solamente U$78m el 2005. Es de esperar una mejora el 2006. La participación de EEUU en el flujo anual de inversión directa total cayó de 29% el 2003 a 4% el 2005. Podrían adelantarse diversas hipótesis sobre este hecho. Lo dejamos para mayor investigación y debate. Pero una cosa sería clara: no han sido muy efectivos los medios utilizados para difundir el TLC entre las empresas norteamericanas.<br /><br /> En materia de comercio el panorama es mucho mejor. Por el lado de las importaciones desde EEUU, un aumento notable: desde U$ 2,500m el 2003 a un estimado de U$ 5,500m el 2006. Fuerte salto los primeros dos años, con tasas anuales de 35%, y una moderación al 12 % el 2006. Estas elevadas importaciones que ya no pagan arancel significan beneficios para los consumidores por al menos U$300m al año. Y sólo 6% son artículos de consumo. Dos tercios son insumos intermedios para producir en Chile y 28% equipos de capital que abaratan la inversión.<br /><br /> También estamos logrando un muy notable aumento de nuestras exportaciones a EEUU. De U$ 3,700m el 2003 a U$ 6,500 el 2005 y un valor estimado para este año de casi U$ 10,000m (U$7,720m a septiembre). Un 33% de crecimiento anual los primeros dos años y 58% de enero a septiembre del 2006 comparado con el año pasado. ¿Sólo efecto del mayor precio del cobre? No. Excluyéndolo nuestras exportaciones crecen 18% anual al 2005 y sobre 15% a septiembre del 2006. Las exportaciones industriales están creciendo 24%. Probablemente terminaremos el año con un superávit comercial con EEUU superior a 4,000 millones de dólares. Sin duda un resultado muy positivo.<br /><br /> Más alentador todavía es que las exportaciones que más crecen son de productos industriales y alimentarios; no sólo materias primas. Se destacan los salmones, nuevas frutas como los berries, maderas aserradas, tableros y molduras. Estos dos últimos productos están llegando a U$ 600m y U$520 m, con el 70% yendo a EEUU. Del total de exportaciones agrícolas de Chile 46% van a EEUU y el 2006 crecieron tres veces más rápido que al resto del mundo: 16% versus 6%. Esto ocurre a pesar que muchos productos en esta categoría tienen cuotas o les faltan dos años para empezar a venderse libre de aranceles. Es el caso de las carnes y otros. No hay duda que el TLC con EEUU será clave para que Chile llegue a ser una potencia alimentaria mundial: clasificar entre los “top ten” mayores exportadores de alimentos del mundo. Hoy estamos en puesto Nº 17, y si seguimos creciendo al ritmo actual pasaremos al 9º lugar con U$17,000m para el bicentenario. De nuevo, muy positivo.<br /><br /> No nos ha ido tan bien con incorporar más pequeñas empresas al comercio con EEUU. Con las medianas nos ha ido mejor. Entre el 2001 y 2005 algo menos de 200 empresas nuevas se incorporaron a exportar a EEUU, pasando el número total de 1,900 a 2,100. Las con ventas entre 50 mil dólares y 10 millones crecieron bastante en número, pero poco en valor; 35 y 4 por ciento respectivamente. Presuntamente la mayoría son del sector agropecuario, como viñas, que representaron el año pasado U$750m o 12% del total. En cambio las empresas con ventas sobre 10 millones anuales pasaron de sólo 61 el 2001 a 251 el 2005. Es lógico: entrar a un mercado tan grande requiere espaldas grandes. Pero detrás de cada exportador agroindustrial hay numerosas PYMES que son exportadoras indirectas como proveedoras de insumos. La red entre éstas estaría creciendo.<br /><br /> En conclusión, los resultados globales son alentadores. Pero podría hacerse bastante más. Hay que recordar que la ventaja comparativa de Chile se está extinguiendo. Nuevos países están firmado TLCs con EEUU. Hay que seguir trabajando. Es asombroso que el aprovechamiento del TLC atraiga tanto menos atención en la prensa que el proceso anterior de negociaciones. Más lamentable es que sectores académicos y gubernamentales hayan hecho tan pocas evaluaciones de la marcha del TLC y recomendaciones de cómo acelerar el tranco. Y el magro resultado en atracción de inversiones es una señal clara: falta invertir en Imagen País en EEUU. Lo que se ha hecho es demasiado poco y estamos pagando el error. Espero que este breve artículo anime a los responsables a no dejar pasar esta gran oportunidad para Chile.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">"Publicado en El Mercurio Dgo. 7 enero 2007".</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1157055851586462102006-08-31T16:20:00.000-04:002006-08-31T16:24:11.613-04:00Educación Municipal v/s Particular Subvencionada:El conflicto macroeconómico que viene.<div align="justify"> Junto con evidenciar el malestar estudiantil, las manifestaciones de los escolares en mayo pasado, revelaron la incomodidad de los alcaldes con el rol que les asigna el actual sistema de educación municipal. Sus problemas son tan graves como desconocidos. Primero: Los ediles están siendo acusados de la mala calidad de la educación en sus establecimientos, cuando la verdad es que prácticamente carecen de medios y de atribuciones para hacerlo mejor. Segundo: Un agudo déficit económico les obliga a gastar en educación recursos que quisieran destinar a otras carencias comunales urgentes como delincuencia, salud, drogadicción y otros.<br /><br /> Lo paradójico es que muchos alcaldes culpan de esa situación a los colegios particulares subvencionados (CPS). Y, mirado desde el punto de vista de ellos, tienen razón. Los motivos son los siguientes:<br /><br /> Los municipios están incurriendo en un costo creciente por concepto de educación, aumento ligado al envejecimiento del cuerpo de profesores municipales a quienes -por la Ley del Estatuto Docente- se les debe subir obligatoriamente el sueldo cada dos años (los famosos bienios), independientemente de lo bien o mal que hagan su trabajo. Pero, además de este incremento automático y forzoso de costos, los colegios municipales están percibiendo menores ingresos. La causa, según los alcaldes, es que los colegios particulares subvencionados “les están quitando alumnos”. Algunos incluso hablan de competencia desleal porque los particulares subvencionados: 1) No enfrentan tamaño incremento en los costos del profesorado. 2) Pueden recibir ingresos adicionales por la vía del financiamiento compartido (la mensualidad que en algunos casos pagan los apoderados/as). Y 3) Seleccionan a los mejores alumnos dejando a los colegios municipales con los estudiantes peores y más pobres. Esto último explicaría la obtención de mejores puntajes en las pruebas SIMCE por parte de los colegios particulares subvencionados y reforzaría la migración de alumnos hacia esta clase de establecimientos.<br /><br /> El diagnóstico del problema económico primario de los alcaldes es correcto: un déficit financiero creciente y de doble origen, baja de ingresos y aumento de costos. Los colegios municipales tienen costos fijos crecientes (número de profesores y sueldos) e ingresos decrecientes (por menos alumnos). Las cifras son astronómicas. Se habla de gastos municipales entre U$ 170 y U$ 220 millones el 2006. Insostenible. Por eso las manifestaciones de los alcaldes; se juegan su futuro. Pero las causas no son las que ellos creen. La “culpa” no es de los colegios particulares subvencionados sino de la demografía. Por eso las soluciones que han propuesto no son adecuadas.<br /><br />La pérdida de alumnos, específicamente en educación básica, de los colegios municipales no se produce por la mera “selección de alumnos” o el afán de lucro de los CPS, sino principalmente por un factor demográfico. Al bajar tanto la tasa de natalidad en Chile últimamente, ha disminuido nuestra población escolar en educación básica. El quiebre comenzó el 2002. El 2005 el total de escolares creció sólo 0,4 %, comparado con 2,3 % anual entre el 95 y el 2000; la sexta parte de hace solamente 5 años. Sólo crece la matrícula de enseñanza media: 5 % anual el último quinquenio (200.000 alumnos adicionales). Pero la matrícula para la enseñanza básica ha disminuido 1 % anual (128.000 alumnos menos en el último quinquenio).<br /><br /> O sea, se necesitan como 300 ó 400 colegios básicos menos que hace 5 años. Además, 30,000 estudiantes menos en colegios municipales al año implica $11,000 millones de menores ingresos anuales a las municipalidades (U$20 millones). El déficit es más agudo en comunas rurales y urbanas antiguas con población de mayor edad, como Conchalí, Recoleta y, crecientemente, Santiago Centro, que hoy importa alumnos de comunas periféricas. Una de ellas está perdiendo casi 2 alumnos por curso cada año. Y “la culpa” es<br />de que las familias tienen menos niños en Chile.<br /><br />Obviamente este fenómeno también afecta a los colegios particulares subvencionados. Un ejemplo: la prestigiosa Sociedad de Instrucción Primaria (las Escuelas Matte), tiene 800 vacantes sin llenar el 2006. O sea que no sólo los colegios municipales se están quedando sin alumnos… Para enfrentar este problema necesitaríamos un Ministerio de Educación más eficiente (que debiera haber anticipado este problema hace tiempo) que procure mayor flexibilidad para cerrar y fusionar colegios.<br /><br />Pero además:<br />1.- No sólo los colegios municipales enfrentan costos crecientes por los sueldos de profesores. Los particulares subvencionados también deben ir otorgando bienios y otras alzas salariales porque de lo contrario se quedarían sin profesores. Además está el costo de la indemnización por años de servicio que se eleva sobre 8% anual el sueldo de cada profesor.<br /><br />2- Los colegios particulares subvencionados no “le quitan” alumnos a los municipales porque cobran a los apoderados. Al contrario. Los apoderados los prefieren a pesar que deben pagar. ¿Por qué? Porque quieren un ambiente más sano y seguro para sus hijos: menos drogas, más disciplina, menos desorden. Si los colegios municipales se sienten “discriminados” por esto, tienen razón. Deben igualarse las condiciones de ambos tipos de colegio. Cambiar la LOCE para que algunos colegios municipales también puedan cobrar una mensualidad. Pero no por eso se debe restringir el derecho de los padres a poner sus hijos(as) en colegios particulares subvencionados.<br /><br />3.- Que los mejores resultados de los colegios particulares subvencionados se explica porque seleccionan a sus alumnos, es una exageración y resulta inconsistente: Primero, el fenómeno está sobredimensionado. Los CPS no seleccionan más que los colegios municipales de alta demanda como el Instituto Nacional o el Carmela Carvajal. La mayoría de los CPS tienen déficit de demanda, por lo tanto aceptan alumnos despedidos o repitentes de otros colegios porque así completan los cursos. Segundo: se dice que los CPS seleccionan para subir su promedio SIMCE. Pero eso es contradictorio con la evidencia de que los apoderados no eligen colegio por resultado SIMCE.<br /><br /><br />En resumen:<br />- Los alcaldes y directores de corporaciones municipales enfrentan un problema real que es su déficit de alumnos y de financiamiento.<br />- Los culpables no son los colegios particulares subvencionados, como creen alcaldes y corporaciones municipales.<br />- La solución del problema requiere mayor flexibilidad de las municipalidades para gestionar sus colegios, cerrar aquellos sin suficientes alumnos, cambiar directores y profesores, ofrecer jubilaciones anticipadas o atractivas, etc.<br />- Desde el punto de vista del interés del país, para mejorar la educación lo clave no es dar recursos adicionales especiales exclusivos para los municipales en vista de sus déficit, sino establecer igualdad de condiciones entre municipales y particulares subvencionados. Esto tiene que ver con políticas óptimas para la maximización de cierto objetivo (en este caso, la calidad de educación), lo que sería tema de otro artículo.<br /><br /> Es un inmenso desafío político-educativo lograr adoptar las medidas adecuadas para resolver este problema, porque es análogo a comprender que el sistema de libre comercio mejora el bienestar de un país y conduce a su desarrollo económico. Yo mismo no acepté cabalmente esto hasta unos 10 años después de haber egresado de la neoliberal Escuela de Economía de la Católica. El saber convencional es más fuerte: Si una empresa de calzado cierra porque llegan zapatos más baratos de China ¿cómo podría ser mejor para Chile reducir los aranceles para que puedan competir de igual a igual la fábrica chilena con la china? Sin embargo es así. Lo ha demostrado Chile con su modelo económico los últimos 30 años, igual que Corea, Singapur y ahora, China.<br /><br /> El debate que vendrá inevitablemente en los próximos años tendrá que ver con este tema. Por eso es tan crucial y apasionante. Veremos si tendremos la inteligencia, la sabiduría y la valentía de tomar las decisiones correctas para llegar a ser un país desarrollado durante nuestra generación, que es mi sueño y el de tantos chilenos.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Publicado en El Mercurio, Domingo 27, agosto, 2006</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1156884072629843112006-08-29T16:40:00.000-04:002006-08-29T16:41:12.636-04:00Ley de Subvención Diferenciada: Correcciones Indispensable<div align="justify">Entre las medidas que ha tomado el actual gobierno en educación está poner urgencia al Proyecto de Ley en el Parlamento que introduce la “Subvención Escolar Preferencial”. Propone entregar entre $ 9.000 y $ 18.000 mensuales adicionales por alumno para las escuelas que atienden a los 400.000 niños y niñas más pobres del país. Costaría entre 80 y 150 millones de dólares anuales de mayor gasto fiscal. Aparentemente está muy bien, pero su actual redacción contiene errores importantes. Necesitan corregirse.<br /><br />Las cuestiones centrales son dos: (1) si entregar la subvención al alumno pobre o al colegio que es pobre. Y (2) si los recursos deben entregarse “a cambio de algo”, o sea de cierto compromiso de mejoramiento educativo de cada colegio, ¿a cambio de qué compromiso exactamente? No da lo mismo elegir una u otra opción. El problema es que el Gobierno ha optado por el camino equivocado de mezclar mal ambas cuestiones: condiciones y subvención adicional. Así, aunque en apariencia da la subvención al alumno, en la práctica termina por dar la subvención al colegio. La razón es que establece importantes condiciones, controles e intervenciones a los colegios que deseen recibir alumnos pobres con subvención preferencial e incluso a quienes no lo hagan .<br /><br />Este proyecto mezcla entonces, sin razón, dos objetivos distintos: 1) financiar el mayor costo de la educación de alumnos pobres o vulnerables, y 2) poner condiciones mínimas a los colegios como manera de elevar la calidad de la educación por la vía de intervenir (¿y eventualmente cerrar?) aquellos establecimientos de desempeño insuficiente. Cada uno de estos objetivos es valioso en sí, pero tienen una política específica distinta que es óptima para alcanzar cada uno. Mezclar las cosas revela ignorancia sobre diseño de Políticas Óptimas u otros objetivos ocultos como puede ser conseguir más poder estatal para regular o intervenir ciertos colegios, probablemente los particulares subvencionados. En buen chileno, no se pueden matar dos pájaros de un tiro.<br /><br />Existe un debate legítimo sobre la ausencia de condiciones mínimas suficientes para establecer o mantener Colegios Particulares Subvencionados (CPS). Para ese objetivo deben establecerse umbrales objetivos, como un promedio mínimo en SIMCE, ajustado al nivel socioeconómico de los alumnos. Pero eso no tiene porqué condicionarse a recibir subvención adicional para alumnos pobres. En otras palabras debería establecerse para todo colegio municipal o particular subvencionado, tenga o no alumnos pobres. Por otra parte, con esa política, un colegio con malos resultados podría continuar operando si evita matricular alumnos pobres. ¿Tiene sentido eso?<br /><br />En cuanto a la política óptima para mejorar la educación de los alumnos pobres y así ayudarles realmente a salir de su situación (objetivos de elevar calidad y equidad), lo adecuado es una subvención mayor para cubrir el verdadero costo de enseñarles. Un alumno pobre necesita ayuda adicional para sus tareas, quedarse en el colegio a hacerlas, apoyo psicopedagógico, etc. Esos gastos adicionales necesita financiarlos el Estado porque las familias no pueden. Y debe ser una subvención adicional por alumno pobre.<br /><br />Las principales desventajas de entregar esta subvención adicional a colegios (en vez de a alumnos pobres) son cuatro:<br />1.- Es más difícil de administrar: Habría que definir como “pobre” el establecimiento que tiene más de x % de alumnos pobres o “con mayor nivel de vulnerabilidad”. Pero con esa definición se dejará de beneficiar a muchos niños pobres que van o podrían ir a colegios no pobres. <br />2.- Es probable que la subvención entregada a la escuela definida como pobre termine reemplazando otros aportes municipales, mensualidades de los padres, donaciones u otros. Al final los alumnos no contarán con más medios ni educación mejor.<br />3.- Gracias a ese aporte podrán subsistir escuelas pobres que sería mejor cerrar. En sectores rurales más conviene reemplazar escuelas por buses escolares para llevar los niños a la escuela del pueblo cercano. Los niños tendrían mejor educación y le saldría más barato al país cerrar esas escuelas chicas y malas. Finalmente,<br />4.- La subvención adicional a las escuelas puede destinarse a elevar sueldos de profesores y a otros gastos que no necesariamente mejorarán la calidad educativa. Eso ya ha sucedido antes (Proyecto Montegrande). Algunos dirán que puede evitarse con controles del Ministerio, pero lo dudo.<br /><br />La subvención entregada directamente a los alumnos pobres sería más efectiva para mejorar el aprendizaje. No tiene ninguna de las desventajas de la subvención al colegio pobre y además tiene las siguientes ventajas:<br />1) Favorece la integración de niños pobres a colegios con alumnos no pobres.<br />2) Los colegios con más medios se esforzarán por atraer como alumnos a niños/as pobres porque “traerán su marraqueta”: ingreso adicional para el colegio.<br />3) Reduce la segregación. Los niños pobres accederán a colegios de mayor calidad y mejores resultados SIMCE, sin quedar limitados a ir a los colegios de sus barrios pobres.<br />4) Al acceder a colegios con más medios, éstos deberán crear programas especiales de reforzamiento pedagógico para retener a los niños pobres.<br />5) Aumenta el número de colegios no-pobres dispuestos a matricular alumnos pobres.<br /><br />La subvención al alumno pobre también podría tener desventajas: Algunos colegios podrían a atraer alumnos en base a propaganda falsa y no darles mejor educación. Aparentemente por esto el Ministerio habría optado por la subvención adicional a condición que la escuela pobre firme un exigente “Convenio de Igualdad de Oportunidades y Excelencia Educativa”.<br /><br />Pero eso implicará condicionar la subvención al uso de insumos y no del resultado: la calidad del aprendizaje logrado por el alumno. Este se mide por la SIMCE. Lo primero significa sólo más burocracia e inspectores, y no mejor educación. De nuevo el intento de dirigir las escuelas desde la cúpula del Estado. Éste debería aplicar la máxima del Director de un colegio pobre pero de alto desempeño, que dice a sus profesores: “a mi no me importa cómo Ud enseñe, lo que me importa es que los alumnos aprendan”. ¿Por qué mejor no concentrarse en los alumnos y en sus resultados educativos? ¿Por qué no dar más responsabilidad a los apoderados, informándolos bien? En vez de focalizarse en escuelas, convenios, reglamentos y controles, sería mejor que la única condición sea que, a cambio de la subvención adicional, el alumno beneficiado debe superar un cierto puntaje en la prueba SIMCE. Además que el Ministerio informe de ese puntaje por carta a cada alumno, apoderado y colegio. Y que el Ministerio les dé plazo de 3 o 4 años al colegio para superar el mínimo necesario a los alumnos deficitarios. Si al cabo no supera ese nivel, simplemente el alumno pierde su Subsidio Preferencial en ESE colegio donde estaba. Se le debe informar al padre que retendrá la subvención adicional si lleva al niño a otro colegio donde aprenda más. Con esa política centrada en los alumnos, en la responsabilidad de los padres y madres y con un Estado que disemina información y aporta recursos contra resultados de los propios alumnos, efectivamente podremos obtener mejor educación para los chilenos más pobres.</div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1153746349408959242006-07-24T09:03:00.000-04:002006-07-27T12:06:22.743-04:00Mail de Fernando Echeverría, del 11-07-06<div align="justify">Estimado Ernesto </div><div align="justify"></div><div align="justify">He leido con atención los dos artículos y creo combates contra fantasmas, no he escuchado a nadie que platee la tesis de terminar con los colegios "no públicos", estos han existido siempre, salvo la aventura de la ENU nunca se planteo en chile que no existieran las escuelas parroquiales para niños pobres. Te insisto, cuando se habla de regulaciones del sector particular subvencionado, no se está hablando de la eliminación del sector, se está hablando de establecer condiciones de competencia leal, tema fundamental en la economía de libre mercado. Tu sostienes que hay ideologización cuando se plantea equilibrar las condiciones de operación de ambos sectores, te puedo decir que en tus dos columnas he encontrado una ideologización suprema sobre el valor de la libertad y esa extremación de tus tesis solo ayudan a las nuestras. Como no ha sido posible demostrar que la educación que ofrecen los particulares sea de mejor calidad que la que ofrecemos nostros en condiciones desventajosas (en lo que mandé al Mercurio el cuadro es suficientemente demostrativo) al menos es plausible la tesis de que en equiparidad de condiciones podríamos mejorar superando los resultados de los particulares como queda suficientemente claro en el estrato social bajo. Pensar que los particulares son depositarios de las clases medias al menos eso es discutible si recorremos todo el país y comprobamos que los liceos 1 de varones y mujeres siguen siendo en todas las ciudades teniendo mejores resultados y matrícula completa y apuntan. Comparto sí que en muchos de nosotros hay una carga ideológica fuerte en favor d e la defensa de la educación pública por cuanto no queremos que quede reducida a los marginales de los marginales. Pero tiene que aceptar que la ideologización está por igual y en este último tiempo se ha expresado con mucha fuerza desde el sector particular subvencioando. A diferencia de los 70 con la ENU no son las congregaciones religiosas y las fundaciones (Matte u otras) las que encabezan la defensa de la "libertad", ellos saben que nadie los ha cuestionado, nadie ha plateado terminar con la subvención para los particulares. Fijate que en la camara de diputados el cura de la FIDE llegó a plantear que no tiene sentido una subvención preferencial por alumno, dijo que tiene que ir a la escuela (a todos los alumnos) de las que tienen mayores % de vulnerabilidad y por lo tanto es portable al interior de los que califican. Esto no lo dijimos nosotros lo dijo la FIDE y lo dijo el mismo día que estaban los subvencionados particulares. Si encuentro lo que escribí sobre la columna de Hevia te lo mando</div><div align="justify"></div><div align="justify">Saludos</div><div align="justify"></div><div align="justify">Fernando</div><div align="justify">.</div><div align="justify">.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Querido Fernando, </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Gracias por tu mail que nos permite seguir dialogando sobre el tema. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Aprendí mucho gracias a tu generosidad de darte el tiempo para conversar. Entiendo mejor tus preocupaciones. Tal vez tú las mías, aunque te parezcan infundadas o meros fantasmas. Este es el valor de la democracia y el respeto que aprendimos a revalorar gracias a la forma en que la recuperamos la democracia. Por todo esto es que quiero seguir este diálogo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Con respecto a tu mail,</div><div align="justify"></div><div align="justify">1. Tú crees que combato fantasmas. Ojalá sea así. Pero pienso que hay muchos que tienen como objetivo, si no eliminar, al menos reducir o limitar al máximo el ámbito de los Colegios Particular Subvencionados (CPS). A mi no me importaría que ello ocurriera si es como consecuencia de políticas que eliminen a los malos colegios, pero no de otras medidas discriminatorias que no terminen por mejorar la calidad de la educación en Chile.</div><div align="justify"></div><div align="justify">2. Hablas de competencia "leal". De acuerdo. Definamos ese término. Lo dejo para después.</div><div align="justify"></div><div align="justify">3. Me hablas de mi ideologización suprema sobre el valor de la libertad. De acuerdo. Sí soy partidario de la libertad: política, económica, de prensa, social y educacional. Todas. Para recuperarla combatimos la dictadura de Pinochet.</div><div align="justify"></div><div align="justify">4. Sostienes que no ha sido posible demostrar que la educación que ofrecen los CPS sea de mejor calidad que la de los municipales (CM ) y que en "equiparidad de condiciones " éstos podrían superar a los CPS. Puede ser; no lo niego. El punto es definir esa "equiparidad" y dejar que cada uno opere en iguales condiciones, y los padres y madres elijan. De eso se trata. Pero no de llamarle condiciones "equiparadadas" a aquellas que permitan que los CM no sigan perdiendo alumnos en favor de los CPS. Compitamos en igualdad de condiciones. Aunque no me gusta mucho ese énfasis excesivo en la palabrita competencia. Creo más en la ética de cada cual haciéndolo lo mejor que estima posible.</div><div align="justify"></div><div align="justify">5. Completamente de acuerdo que los CPS no son los ÚNICOS colegios de las clases medias. Bravo por las buenos liceos de provincias. Que sean muchos más y mejores. Pero en las grandes comunas urbanas, especialmente de la RM (Maipú, La Florida Puente Alto - 1,5 millones de habitantes), los CPS son predominantemente los colegios de la clase media. ¿Dónde estarán educándose las clases medias emergentes de provincia?</div><div align="justify"></div><div align="justify">6. Tu reconocimiento de la carga ideológica en defensa de la educación pública la valoro como muy sincera y valiente. Te digo más: Yo no busco que los CM queden reducidos a ser los marginales de los marginales. Todo lo contrario. Quiero que mejoren. Eso nos obligará a mejorar a todos, incluidos los CPS. Eso es justamente lo que busco. Reconozco la ideologización de los CPS. Eso no lo rechazo tampoco. Busco hacerlo transparente. Como el lobby. No es malo en sí. Lo malo es ocultarlo, porque eso es un engaño.</div><div align="justify"></div><div align="justify">7. Sobre los colegios de fundaciones benéficas y religiosas (FIDE), ellos tienen toda otra realidad y legitimidad. Yo deseo reinvindicar la legitimidad de los CPS que tienen como objetivo operar en este sector económico-social de servicios educacionales obteniendo una utilidad por la inversión de capitales en ellos. Considero que eso es bueno para el país, y que sería mejor si el Estado acepta y respeta a esos emprendedores e inversionistas como colaboradores en la provisión de servicios de valor para los chilenos. El Estado contribuye a que den un mejor servicio no "regulándolos" más, sino que mejor: proveyendo condiciones parejas para la competencia entre ellos y con los municipales, proveyendo información a los apoderados y alumnos (resultados Simce por alumno informados a cada padre) y pagando la misma subvención por alumno, vaya él a un CPS o a un CM. Se equivoca la FIDE al decir que no tiene sentido una subvención mayor por ALUMNO vulnerable, sino que tiene que ir a la escuela. Con subvención por ALUMNO vulnerable vamos a llevar a más alumnos pobres a integrarse a colegios donde una mayoría de alumnos son no pobres. Así ayudaremos más a sacarlos de la pobreza. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Más adelante espero comentarte tus columnas y cartas al diario. Muy valiosas e interesantes. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Pienso publicar estos comentarios en mi blog para invitar a otros a sumarse. ¿Me autorizas a subir tu mail?</div><div align="justify"></div><div align="justify">Un saludo afectuoso,</div><div align="justify"></div><div align="justify">Ernesto Tironi B.</div><div align="justify"></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1152041905100746502006-07-04T15:37:00.000-04:002006-07-04T15:38:25.113-04:00CRITERIOS PARA AVANZAR EN EDUCACIÓN<div align="justify"> La opinión pública debe estar confundida ahora con tantas opiniones distintas sobre qué hacer para mejorar la educación. En estas columnas he abordado muchas veces el tema, porque hace tiempo lo considero crucial para Chile. Intentaré resumir algunos criterios para hoy.<br /><br />1.- Escuchemos el malestar de los estudiantes, pero no corramos a encontrarles razón. Ellos lo expresaron como su molestia con relación a la Jornada Escolar Completa. Pero están expresando un malestar más general. Alto nivel de exigencia, stress y falta de sentido de lo que les enseñan y cómo les enseñan. Pero sus dirigentes se aprovechan de esto y dicen que la causa es la Ley de Educación (LOCE) y que existan colegios particulares subvencionados. No necesariamente. Es que sus profesores hacen clases demasiado aburridas porque saben poco y muchos ya deberían haber jubilado dignamente. Tampoco la causa es una “educación de mercado y orientada por el lucro”, como dicen los dirigentes estudiantiles más politizados que buscan aprovechar el descontento de los demás alumnos. Aquí se nota cómo se ha metido la politización, la ideología y la demagogia de los grupos políticos que desean aprovecharse de ellos para sus objetivos. No seamos ingenuos; exijamos racionalidad y evidencia empírica.<br /><br />2.- ¿Qué hacer?: Hacerse cargo. Chile ha vivido casi todo el último año un período de elecciones centrada en promesas de más igualdad. El debate era cuál candidato presidencial era más capaz para reducir las desigualdades. Y ambos prometieron que alcanzarían ese anhelo poniendo énfasis en mejorar la educación. Sin embargo cuando se inicia el nuevo gobierno, el compromiso se reduce a elevar el número de salas cunas y jardines infantiles. Poca consecuencia, dirán después los estudiantes.<br /><br />3.- Mantener desigualdades es inaceptable, pero prometer corregirlas con leyes es pura demagogia y será peor. Pretender que las desigualdades sociales se van a eliminar con una Reforma que eleva el status constitucional del Derecho a la Educación es una ingenuidad. Insinuar que se logrará volviendo todos los colegios al control del Estado es un engaño. Decir que las diferencias sociales se reducirán si los colegios particulares subvencionados dejan de seleccionar los mejores estudiantes es un insulto a la inteligencia. Atribuir las desigualdades en educación a la existencia de colegios particulares subvencionados “con fin de lucro” es demagogia pura. Las desigualdades se empiezan a corregir con mejores profesores y más recursos para CADA alumno pobre (no sólo para los colegios municipales de comunas pobres). Así habrá un estímulo para que los mejores colegios (privados o municipales) integren y matriculen a más alumnos pobres.<br /><br />4.- El mercado es cruel y el lucro puede llevar a engaño, pero la burocracia estanca. El mundo avanza hacia la diversidad de formas de asociación del sector público con privados para conseguir el desarrollo económico y social: las concesiones de obras públicas, las viviendas sociales construidas por empresas privadas y subsidios públicos son sólo algunos ejemplos. La bipolaridad entre estatismo y capitalismo puro terminó con el desastre que dejó ver la caída del muro de Berlín. Reconozcámoslo claramente: al usar la palabra “colegios con fines de lucro" se les intenta descalificar. Una forma encubierta, pero clara, de decir:"no deben existir”.<br />Las necesidades de invertir más en educación es algo que reconocen todos. Sin embargo, algunos rechazan encubiertamente que se use capital privado en educación. ¿Qué les importa más de verdad entonces, mejorar la educación o conseguir puntos para su pelea ideológica? Es cierto que algunos empresarios privados de la educación cometen abusos; el Estado debiera impedirlo. Es verdad que puede haber engaños por promesas de servicios educacionales que no se cumplen; lo mismo. Pero también los cometen los colegios públicos. Debe regularse más, dicen algunos simplistas. No; debe regularse mejor. Debe regularse lo que importa; es decir, lo que están aprendiendo los alumnos, lo bien o mal que se está educando cada niño y cada colegio. Evaluar aprendizaje y poner estándares mínimos. Y deben cerrarse los colegios malos y permitir que se expandan los buenos (= que logran mayor aprendizaje); sean públicos o privados.<br />Los colegios particulares subvencionados son el medio escogido por la clase media para progresar socialmente. Impedirle a los padres el derecho a escoger el colegio que prefieren para sus hijos viola un derecho humano fundamental. Negarles la facultad de destinar parte de sus ingresos a pagar para que reciban una mejor educación, es un atentado contra la clase media chilena y sus aspiraciones. ¿Quién les da derecho a algunos pocos en una Comisión u organismo público a dictaminar que alrededor de un millón de padres y madres no saben ni pueden escoger qué es mejor para sus hijos?<br /><br />5.- Los mejoramientos de calidad, con su beneficio sobre la equidad, son tareas principalmente del profesor en la sala de clases. La demanda por educación de calidad es una demanda por mayor equidad; “que cualquiera pueda tener una educación tan buena como la de los colegios particulares pagados de Santiago”, ha dicho una alta autoridad educacional actual. Bien. Trabajemos entonces para eso. Pero eso no se conseguirá descalificando empresarios que están dispuestos a invertir en educación; tampoco pretendiendo que se logrará sólo con más dinero, reformas legales o más regulación estatal. Lo conseguiremos con cambios en las prácticas en las salas de clases y un trabajo conjunto de profesores, directivos de colegios y funcionarios públicos. Con la evaluación simultánea y periódica de profesores y alumnos por el aprendizaje que éstos obtienen de aquellos. Con estándares mínimo para esos aprendizajes en cada nivel y evaluaciones de excelencia con consecuencias.<br /><br />6.- Una educación de calidad es tarea compartida. El primer responsable de la educación de los niños y niñas chilenos son sus familias - sus padres y madres. Su rol es insustituible para cultivar las actitudes y valores que permiten lograr los aprendizajes deseados. Actitudes de disciplina y trabajo; así como responsabilidad y respeto. Los colegios deben trabajar más cerca de los padres y viceversa, para cultivar esos valores y hábitos. El segundo responsable es el colegio o escuela - sus profesores y directivos. Ellos deben vivir esos valores y conocer las materias que deben enseñar. Si no, ¿Qué van a enseñar? ¿Y cómo van a aprender los estudiantes? Finalmente educar es tarea de toda la sociedad - del Estado y los particulares. No sólo del Estado. El desafío es trabajar todos juntos por una sociedad con mejor educación, mayor igualdad y más libertad.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">"Publicado en "El Diario", julio, 2007.</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1151938406642205422006-07-03T10:52:00.000-04:002006-07-03T10:53:26.660-04:00Sobre lucro en la educación<div align="justify"> En el debate que las protestas de los estudiantes han generado, varios sectores han señalado que la causa de la mala calidad de la educación chilena es su “orientación al lucro”o “al mercado” (Comunicado del “Frente Social de la Educación y OPECH”, 14/06/06; Declaraciones del Colegio de Profesores y Dirigentes Secundarios de la ACES). ¿Qué significa esto? ¿Qué consecuencias tendría aceptar ese postulado? ¿Cuán verdadero es? ¿Cuál es la evidencia y relación causal que lleva del lucro a la mala calidad educacional?<br /><br /> Primero es necesario sincerar que esa crítica apunta fundamentalmente a cuestionar la existencia de colegios particulares subvencionados. No a los pocos particulares pagados, como el Grange o San Ignacio. Intenta deslegitimar el sistema que permite que haya colegios de propiedad de privados (la mayoría de ex profesores o de sociedades) que imparten educación a 1.500.000 alumnos, cerca de la mitad de los estudiantes chilenos. Puede no cuestionarse específicamente que existan, pero sí que operen recibiendo una subvención del Estado o pública de $ 30.000 por alumno al mes. Se apunta al menos a eliminar esa subvención y que el Estado gaste esa suma para administrar directamente más colegios públicos, presuntamente dependiendo del Ministerio de Educación como era antes de 1980.<br /><br /> La línea argumental sería la siguiente: uno, hoy gran parte de la educación se imparte en colegios particulares subvencionados con fondos públicos; dos, la educación en Chile es mala; por lo tanto, tres: si el Estado gastara directamente esos fondos daría una mucho mejor educación. Dudoso que esto pasara un curso de lógica, pero veamos cada argumento.<br /><br /> La primera afirmación es cierta. Es además crecientemente cierta. En efecto, ha ido subiendo mucho el número de alumnos que se educa en Colegios Particulares Subvencionados (CPS). De 32% en 1990 a como 40% el 2005. Del aumento de matrícula entre esos años (como 780,000 alumnos), cerca de dos tercios ha sido satisfecha o cubierta gracias a la ampliación o construcción de nuevos colegios particulares subvencionados. La minoría de los nuevos alumnos recientes fueron a colegios públicos. Lo importante es preguntarse porqué ocurre eso si reciben la misma subvención por alumno que los colegios públicos. ¡Ah!, responden los “Anti-lucro”: eso ha ocurrido porque los CPS “engañan” a los apoderados con propaganda y apariencias, como ponerles nombres en inglés a los colegios. Lo que no ven (o no dicen) es que la matrícula de esos colegios sube porque los padres y apoderados los eligen. Una encuesta reciente a apoderados mostró que 70% de ellos con hijos en colegios municipales están insatisfechos con éstos, mientras que sólo 50% lo están entre quienes tienen a los suyos en particulares subvencionados. Otra mostró que el 49% preferiría que su hijo(a) fuera a un CPS y sólo el 12 % preferiría uno público. Entonces es a los apoderados a quienes deberían culpar y a quienes se castigará si les quitan la opción de elegir entre colegios públicos y particulares igualmente subvencionados. A quienes se castigará más será a los chilenos de clase media. Son los que están incluso dispuestos a pagar una mensualidad adicional para que sus niños se eduquen mejor.<br /><br /> Veamos la segunda afirmación: la educación en Chile es mala. Como dos quintos de los colegios son Particulares Subvencionados entonces estos deben ser malos. Pero la evidencia disponible no muestra que los CPS impartan una peor educación que los públicos cuando se comparan bien; es decir cuando se comparan colegios equivalentes y con un nivel socio económico análogo de los alumnos. Hay unos pocos colegios públicos de elite, como el Instituto Nacional, con mejor desempeño que los CPS, así como otros con peor desempeño en sectores de extrema pobreza. Pero los CPS atienden principalmente a la clase media, y en ese segmento superan a los públicos.<br /><br /> Pero yendo al punto de fondo, y aceptando que tenemos deficiencias en calidad, lo central es que eso no es responsabilidad principalmente de los colegios particulares subvencionados. Ellos no definen solos las materias que enseñan, ni forman los profesores que contratan. Esto es más responsabilidad del Ministerio de Educación, del Estado. Los colegios particulares se promovieron para la tarea de elevar la cobertura educacional (número de matriculados). Por eso la subvención se diseñó por alumnos que asiste a clase y no se pusieron requisitos de calidad. Hoy podría ser el momento de cambiar eso y pasar a otra etapa con una subvención superior. Pero los CPS cumplieron con lo suyo. Desde 1990 a ahora se elevó de 80 a más de 90% el porcentaje de niños entre 14 y 17 años en el colegio. Eso significó incorporar como 270,000 alumnos adicionales a la enseñanza media. Como tres cuartos de ellos se incorporaron gracias al aporte de matrículas de los colegios privados subvencionados.<br /><br /> Que el Estado lo haría mejor administrando directamente sus colegios es altamente dudoso. Pero dejemos este tema allí y seamos prácticos y rigurosos. ¿Qué consecuencia tendría aceptar el fin del “lucro en la educación”, es decir, terminar con las subvenciones a colegios particulares y con “el mercado en la educación”?. Primero, significará que se empezarán a cerrar colegios particulares. Tal vez no quedarán profesores cesantes, porque aparecerán parlamentarios promoviendo una ley para que el Ministerio se haga cargo de los colegios. Me salto los conflictos políticos y judiciales que esto último generaría porque no son mi especialidad: los juicios en los tribunales sobre la legalidad de los interventores, sobre si se estaría respetando o no la propiedad privada, si equivale a una expropiación de los sitios, etc. Lo único cierto es que eso llevaría a ideologizar y politizar más el tema que es lo que algunos buscan.<br /><br /> Me limito a consecuencias económicas y educacionales. En el mejor de los casos, la primera sería destinar millones de dólares del presupuesto público a comprar edificios de colegios, en vez de gastar para mejorar la educación (p.ej. becas para mejorar la formación de profesores, sus sueldos, equipamiento, etc). La segunda, sería desperdiciar la capacidad profesional de miles de emprendedores con un valioso know- how en gestión escolar. Sería cerrar por décadas la posibilidad que privados destinen parte de sus ahorros y capital a construir y desarrollar establecimientos educacionales. Y punto final a los préstamos de bancos a privados para educación de cualquier tipo, después de las pérdidas que habrán sufrido.<br /><br /> Y estaríamos hablando de sumas considerables: 4,300 colegios y 3,200 sostenedores. No es muy difícil calcular el capital invertido en colegios particulares subvencionados. Con supuestos conservadores como 1,5 UF por m2 de terreno, como 1,500 a 2,000 millones de dólares invertidos por privados en educación escolar, y con una tendencia ascendente, que ahora empezarían a verse afectados o a descender.<br /> <br /> Puede que esto no ocurra en un año o dos. Pero hacia allá es donde hace tiempo que quieren ir muchos y ya han empezado. Pueden lograrlo también poco a poco reduciendo las subvenciones, poniendo más regulaciones, obligando a más becas, discriminándolos en favor de los municipales. No nos engañemos. En la elección de la palabra “lucro” y no otra, hay un intento de descalificar y terminar con privados en este sector de la economía nacional. Aquí se encontró una justificación para comenzar a cambiar el “modelo económico”. Si se tiene éxito aquí, ya seguiremos con los demás sectores cuestionados. Y en esto hay también parlamentarios de la Concertación con el argumento de que son los colegios particulares subvencionados los responsables de los problemas de equidad y calidad de la educación chilena. Una exageración de mi parte, pueden pensar algunos. Tal vez; pero quienes tenemos suficiente memoria recordamos la historia nacional del debate sobre áreas de propiedad y de las descalificaciones. Y sabemos dónde terminan.<br /><br /> ¿Hay otro camino? Sí; analizar, sin descalificaciones ocultas, bajo qué condiciones de desempeño escolar entregar subvenciones iguales a colegios tanto públicos como privados. Por ejemplo, los que no alcanzan un puntaje mínimo en el SIMCE se le quita la subvención y se cierran, sean privados o municipales. Y una nueva orientación del Ministerio de Educación centrado en evaluar aprendizaje e informar bien a los padres de lo que cada uno de sus hijos e hijas aprende.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">"Publicado en "El Mercurio", Domingo 2 de julio,2006,Cuerpo D, Santiago."</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1150219502936271282006-06-13T13:21:00.000-04:002006-06-13T13:25:02.953-04:00Competir o crear valor<div align="justify"> Almorzando con un amigo, consultor destacado de importantes empresas, me dijo algo que me remeció. “Ya no ofrezco más un servicio de consultoría que haga a la empresa de mi cliente la más competitiva, la mejor, la ganadora, la líder del sector. Le ofrezco que sea única”. Y agregó lo que me pareció más interesante: “Es que yo creo que las teorías del benchmarking nos están matando: llevan a la commoditización; a hacer a todas las empresas iguales”.<br /><br /> “¿Cómo así?, acoté sorprendido; todas las empresas tratan de diferenciarse y ser más competitivas o tener costos más bajos que sus competidoras”. Sí; me respondió, “Precisamente por eso ocurre una paradoja: el benchmarking hace que cada empresa alcance lo que mejor logra otra, pero como la otra también se mide con la primera o la tercera, al final hacen lo mismo. Y se pisan la cola sin lograr diferenciarse”.<br /><br /> Esto me hizo pensar que, además de ser el benchmarking lo que conduce a esa desgracia de la commoditización, la uniformidad, es la competencia la que conduce a eso. Pero ¡Esto sí que es anatema para un economista! ¿No es acaso la competencia lo indispensable para el progreso?<br /><br /> Parecería que no necesariamente, a la luz de la experiencia de mi amigo consultor. No; definitivamente, viene diciendo hace tiempo ese científico notable y profundo que es Humberto Maturana. Entonces me fui a releerlo nuevamente. Y a pesar de haberlo negado antes mil veces, empiezo a coincidir con él al volver a mirar el problema con los ojos que me ha abierto la conversación con el consultor. Veamos.<br /><br /> “Quien deja de competir, dice Maturana (Del ser al hacer, J.C. Sáez editor, Stgo. 2004, p. 173), puede concentrarse en sus habilidades específicas, se fija sus propias normas y responde ante sí mismo y nadie más”. O sea el tema deja de ser hacerlo mejor que los otros, ganar más plata, ser el líder del sector. “El que compite, considera el trabajo de otros como el criterio de calidad decisivo también para la propia persona”…”Competencia significa dependencia”, concluye Maturana.<br /><br /> No sé si mi amigo consultor ha leído y comparte la visión de Maturana. Pero llegaron por distintos caminos a la misma conclusión. Personalmente creo que las teorías de que es la competencia lo principal que hace a las empresas ser innovadoras y creativas están equivocadas. Los empresarios que triunfan son los que ofrecen algo que sus clientes estiman valioso; crean valor, suman, innovan. Están mirando más a los consumidores; no a los competidores.<br /><br /> Esto también se proyecta a nivel macroeconómico. Los países que progresan son los que tienen empresarios, trabajadores y gobernantes que trabajan juntos para agregar valor y calidad de vida a sus habitantes.<br /><br /> Planteo la hipótesis de que los políticos y trabajadores que miran a los empresarios con tanta desconfianza están viendo una parte muy parcial y distorsionada de lo que implica el trabajo empresarial. También se equivocan los empresarios que piensan ganar más eliminando a su competencia o sólo reduciendo costos. Van a ganar, mantenerse o crecer en la medida que ofrezcan servicios y cosas de valor a sus clientes. Esto es lo que otorga dignidad y respeto social a los empresarios. Hacen cosas que sirven a la gente. De lo contrario la gente no pagaría por lo que compra. Y vender en el mundo actual no es fácil, cuando hay tanta variedad de ofertas. Entonces vender servicios y productos que la gente valora se logra con mucha creatividad, esfuerzo e interés por los clientes y colaboración. El empresario no lo conseguirá pagándoles menos a sus trabajadores. Eso sólo lo consiguen congregando a sus trabajadores en pos de ese objetivo. Eso no puede hacerlo el empresario sólo, ni en base a bajar costos. Implica involucrar a sus trabajadores, desde los vendedores en contacto con el cliente hasta el último contratista proveyendo los tornillos más chicos. Invitándolos también a no estar mirando sólo al lado (a sus competidores), ni arriba (a su jefe), sino adelante (a sus clientes). Preguntándose: ¿qué les facilitaría más la vida? ¿Qué más estarían dispuestos a usar y pagar para estar mejor? Esto lleva realmente a innovar. Como Bazuca que empezó a llevarnos los videos a la casa.<br /><br /> Crear valor podría ser la principal consigna, más que competir o innovar como es la palabra de moda hoy. Esto no es principalmente un tema de más capital de riesgo, reducción de impuestos o programas CORFO. Es sobre todo un cambio de interpretación de lo necesario o conveniente para mantener vivas nuestras empresas y organizaciones. Para eso leamos más a Humberto Maturana que a los gringos que han creído que en la competencia y en el deseo de ganar más está el secreto del progreso económico.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Publicado en "El Diario Financiero", viernes 9 de Junio, 2006</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1149867769253246032006-06-09T11:36:00.000-04:002006-06-09T11:44:33.853-04:00Criterios y medidas<div align="justify">Sr. Director,<br />Estimo muy preocupantes las características y la interpretación que se han dado a las manifestaciones de los estudiantes. No obstante, apoyo las medidas tomadas por la Presidenta y especialmente la conformación de su Consejo Asesor. Más alarmante considero el surgimiento y la acogida de propuestas ideologizadas, legalistas y simplistas para mejorar la calidad de la educación.<br />Como economista 35 años estudiando las políticas más eficientes para el desarrollo de Chile y cinco años como sostenenedor de un Colegio Particular Subvencionado en Puente Alto, deseo aportar con una propuesta y cinco criterios a tener presentes sobre las medidas a proponer. Uno, en educación necesitamos una política de Estado, que prevalezca por la próxima década al menos. Esto significa buscar consensos y dar estabilidad, por sobre las posiciones de determinados partidos o Gobierno. Dos, la calidad de la educación no se mejora con una sola política aislada, sino con un conjunto de medidas. No se conseguirá sólo terminando con la municipalización, cambiando la gestión, ni sólo con evaluación de profesores, cambiando una ley, elevando el presupuesto, o impidiendo que "sea un negocio". Tres, el mejoramiento pasa necesariamente por lo nuevo que haga cada profesor en la sala de clases. Cuatro, se necesita más dinero, pero eso solo no basta. Cinco, lo clave es poner en marcha un Plan; es decir una secuencia gradual y concatenada de medidas. Los cambios en educación toman tiempo. Por eso hay que empezar ahora.<br />Mi propuesta concreta es empezar por medidas prácticas como dar 20,000 becas a un cuarto de los profesores el 2007 para que se recapaciten en las materias que estan enseñando ahora en Universidades explícitamente certificadas. Al año siguiente, 2008, que parte de la mayor subvención se destine a elevar los sueldos solamente de los profesores que han aprobado dichos cursos. Así, en cuatro o cinco años habremos reconvertido, capacitado y motivado a la mayor parte de nuestros profesores. Con medidas de este tipo, prácticas, ordenadas en el tiempo y que impliquen reconocimiento en función de esfuerzos responsables y no de derechos engañosos vamos a mejorar la calida y la equidad de la educación en Chile.<br /><br />Ernesto Tironi Barrios<br />PhD en Economía y Sostenedor.</div><div align="justify"><span style="font-size:78%;"></span></div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Publicada en El Mercurio, 9 de Junio, 2006</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1147724690740076632006-05-15T16:23:00.000-04:002006-05-31T17:22:18.953-04:00Crisis del dólar y el vino: ¿Alguna oportunidad?<div align="justify">La industria del vino está en crisis, principalmente por el bajo tipo de cambio. Era una industria de exportación estrella que hasta el año pasado elevaba sus ventas 15% por sobre el mismo mes del año anterior. Pero desde fines del 2005 las ventas se estancaron e incluso decrecen respecto a 12 meses atrás. Este año la mayoría de las viñas están perdiendo plata y muchos creen que las más pequeñas no sobrevivirán. Deberán arrancar las parras o resignarse a vender la empresa completa a algún inversionista que viene de otro sector a comprar barato; a un Yuraszeck, Solari Falabella u otro. Esto puede ser la solución para algunos pocos empresarios muy endeudados. Pero no es una salida para la crisis del sector, ni en sí agrega gran valor a esta industria.<br /><br />¿Qué hacer? Reclamarle al Gobierno que suba el tipo de cambio es puro “wishfull thinking”. ¿Habrá algo que puedan hacer las propias empresas vinícolas privadas, aparte de intentar bajar costos y esforzarse más? Pienso que sí, al menos por parte de algunas empresas grandes.<br /><br />Para comprender qué es lo más productivo intentar en una coyuntura de dólar barato como la actual es necesario comprender algunos rasgos claves de esta industria. Ella opera en uno de los mercados más competitivos y complejos del mundo. El vino no es un commodity. Es muchísimo más difícil de vender que el cobre, los salmones o la celulosa. Requiere conquistar al consumidor final con una mezcla de fantasía, glamour y calidad que impulse al comprador a escoger nuestro producto de entre cientos expuestos en el mismo anaquel del supermercado. La enorme variedad y cantidad de alternativas de dónde elegir es algo que todos conocemos al ir a cualquier supermercado chileno. Esa misma situación la viven nuestros clientes del vino en Inglaterra, EEUU y otras partes del mundo, con la diferencia que las variedades de dónde elegir están multiplicadas varias veces. Ellos pueden escoger de centenares de viñas de Francia, Australia, España, Sudáfrica, etc. En Inglaterra, por ejemplo, los 6 países que nos superan en exportaciones venden 18 veces más que Chile. Y siendo el séptimo más grande proveedor, le vendemos sólo el 4,6% de todo lo que importa GB. Esto es una medida de la magnitud de la competencia enfrentada. Y las mejores imágenes son claves.<br /><br />Esta lucha por la preferencia del consumidor lleva a la segunda característica clave de este producto/mercado. Es que para vender más es indispensable seguir muy de cerca y adaptarse a los cambios constantes de los gustos del consumidor. En nuestro caso, por ejemplo, eso significa anticipar esa evolución y plantar las cepas preferidas y hacer la enología apropiada a más de 13,000 kms de Europa, nuestro principal mercado.<br /><br />Y esto nos lleva a resaltar el tercer rasgo singular de esta industria: la importancia de los distribuidores o importadores. Del precio al consumidor de cada botella de vino exportada por Chile, sólo aproximadamente un tercio es lo que recibe el productor nacional. Otro tercio corresponde al distribuidor mayorista o importador en el mercado de destino. El tercio restante es la comisión del supermercado, de la tienda de vinos o restaurante, y los impuestos. En particular ese segundo tercio del distribuidor es clave: la eficiencia con que se esté gastando ese monto (tan alto como todo el valor de producir el vino), es determinante para venderlo en los altamente competitivos mercados mundiales. Como siempre sugiero verlo, cada empresa exportadora chilena tiene una empresa socia extranjera sin la cual no podría vender: ella es su distribuidor. De la eficiencia y buena relación con ese socio depende probablemente la mitad del éxito o fracaso de los planes de venta y desarrollo de nuestras viñas.<br /><br />Por otra parte, el futuro para el vino chileno es agregarle valor a cada botella; vender vinos de mayor calidad y precio. No sólo vinos baratos. De los que cuestan entre 9 y 60 dólares en las tiendas, y no sólo U$ 4,99 como el buen Gato Negro o Frontera. Hay que pasar a vender más Casillero, Castillo de Molina o si posible Almaviva y Cabo de Hornos. Los distribuidores son claves para desarrollar marcas. Y las marcas son indispensables para ganar en el mercado del vino.<br /><br />¿Cómo aprovechar entonces en este caso particular el dólar barato y su abundancia en la economía nacional? Mi respuesta: salir a comprar total o parcialmente empresas distribuidoras de vino en nuestros mayores mercados, EEUU e Inglaterra, o a comprar viñas en Sudáfrica y Australia, nuestros competidores con mayor acceso a mercados claves. Este último, por ejemplo, vende cada botella a un precio 30 a 36 por ciento sobre el precio que cobra Chile. Los franceses venden cada una a más del doble que nosotros.<br /><br />La oportunidad está en que una Sociedad Distribuidora extranjera que vale U$ 10 m. cuesta hoy en pesos sólo $ 5,150 millones de pesos, comparado con $ 6,200 m que costaba hace un año con el dólar a $ 620 (15% menos). La dificultad para comprar esa sociedad ahora es la falta de fondos de las viñas nacionales. Con este dólar bajo las viñas no tienen caja ni capacidad de endeudamiento para invertir afuera. Por eso sólo podrían hacerlo unas pocas empresas con accionistas de grandes espaldas financieras.<br /><br />El Estado también podría ayudar en este proceso usando los ingresos extra-ordinarios que está obteniendo del cobre para facilitar préstamos destinados a inversiones en el extranjero de PYMEs chilenas que las necesitan para mantener o elevar sus exportaciones con alto valor agregado. Obviamente no estoy pensando en préstamos directos como hasta los años ochenta, sino de un Fondo Especial como varios otros que tiene CORFO para promover créditos de la banca privada cuando hay una diferencia entre precios sociales y de mercado. Sobra decir que tener Distribuidoras de propiedad de chilenos en Gran Bretaña y EEUU beneficiaría no sólo a sus dueños sino a muchas otras viñas nacionales pequeñas y medianas.<br /><br />En esencia, entrar en el marcado de distribución de vinos en nuestros mayores mercados de exportación nos permite un atajo en nuestra estrategia de exportar vinos finos de mayor valor. Es acortar los 200 años que le tomó a Francia tener el lugar que hoy tiene en el mundo. O los 10 o 20 años de ventaja que nos tomó Australia últimamente. En otras palabras, lo que propongo es una manera concreta de transformar esta crisis del dólar bajo en la oportunidad de entrar a jugar en las grandes ligas de la globalización, elevando la competitividad de nuestras exportaciones no tradicionales para no depender sólo del cobre y las materias primas.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Artículo publicado en Diario Financiero 18/05/2006</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1147108810093486552006-05-08T13:19:00.000-04:002006-05-08T13:20:10.100-04:00No sólo meter plata<div align="justify">El escaso avance en elevar calidad de la educación revelado por el último resultado de la prueba SIMCE y la reciente constatación de que la Costanera Norte y otras autopistas están lejos de resolver la creciente congestión del tránsito en Santiago me ha impactado. En esos dos sectores hemos invertido muchos miles de millones de dólares en la última década. Ambos casos me han hecho pensar en que hasta en esto los chilenos estamos copiando a los norteamericanos: creer que casi todos los problemas se resuelven “metiéndoles plata”. En otras palabras, si tenemos congestión construyamos autopistas; si hay poco nivel educacional, aumentemos la jornada escolar y construyamos colegios más grandes. No es muy distinto que los norteamericanos construyendo scaners más sofisticados, aviones invisibles y otros gastos millonarios para combatir el terrorismo.<br /><br />Recién ahora nos damos cuenta que había una cantidad de expertos en las Universidades advirtiendo que las costosas autopistas no eran la mejor solución. Pero no los escuchamos. O pensamos automáticamente que el Gobierno debía tener razón. Por algo estaban proponiendo eso, “Lo habrán estudiado bien”, pensé yo. “Habrán tomado en consideración esos estudios universitarios”. Pero no lo habían hecho. Le damos muy fácilmente el beneficio de la duda a los gobiernos. Nos detenemos poco a estudiar en profundidad los temas, a escuchar otras opiniones, sopesar los pros y contras con calma.<br /><br />Por eso me gustan las Comisiones que ha instituido la Presidenta Bachelet. Son la ocasión de escuchar, dejar por escrito incluso, planteamientos diversos (como los “White Papers” que hacen los ingleses) sobre temas álgidos. La discusión en el Parlamento solamente no basta. Además muchas leyes han salido con importantes errores últimamente. Los parlamentarios decidirán al final en el Proyecto de Ley respectivo, pero es valioso que cuenten con opiniones expertas previas.<br /><br />Con el tema de la calidad de la educación pasó lo mismo. Se le ha dado demasiado tiempo el beneficio de la duda al Gobierno. Ya es tiempo de reformas profundas de una política y un Ministerio con un enfoque retrógrado, complaciente, a veces muy prepotente, e incapaz de reflexionar, revisarse y renovarse. Lo más innovador y efectivo para mejorar la calidad de la educación en los últimos 5 años lo hizo un simple SEREMI, sin necesidad de pasar una ley en el Congreso ni gastarse presupuestos millonarios como en la Jornada Escolar Completa. Lo que hizo el SEREMI Metropolitano Alejandro Traverso fácilmente podría multiplicarse por 50 con una simple decisión administrativa de unos pocos alcaldes o por Directores de Corporaciones Municipales de Educación.<br /><br />Recién se dieron a conocer otros casos. Por ejemplo, que los niños y niñas cuyos padres les conversan con frecuencia sobre temas escolares obtienen entre 10 y 15 puntos más en la prueba SIMCE en Lenguaje y Matemáticas, respectivamente. Además cuando las conversaciones se refieren a temas de interés social y político la diferencia sube de 17 a 19 puntos comparado con aquellos que no conversan tanto. ¿Y cuánto se esmera el Ministerio en fomentar esas prácticas? ¿Cuánto se difunden esos estudios? Ejemplos parecidos surgieron de comparar el desempeño de alumnos equivalentes de colegios municipales y particulares subvencionados becados. Los padres podrían obtener una mejor educación para sus hijos en estos últimos sin pagar más, sino prestando más atención a la calidad de los colegios. Naturalmente esto requiere tener mejor información. Pero no es un problema de gastar mucho más plata, ni por el Estado ni las personas.<br /><br />Estas experiencias debieran llevarnos a reflexionar profundamente. Especialmente en estos tiempos de bonanza económica gracias al mejor precio del cobre. Puede ser muy peligroso creer que la mayoría de los problemas se resuelven sólo con más dinero y con cosas. La delincuencia no se supera sólo con más cárceles, ni la violencia callejera con más carabineros, ni la congestión y accidentes carreteros sólo con más autopistas ni la mejor distribución del ingreso con más crecimiento económico ni más presupuesto público.<br /><br />Esos problemas, así como los de una mejor calidad de vida, menos tensión, stress, depresiones y muchos otros, no se resolverán con más dinero. Será mejorando nuestra convivencia y organización como sociedad; con reflexión, estudio, mejor educación, escucha respetuosa, participación educada de los ciudadanos y compromisos articulados por dirigentes responsables. Espero que este sea el sentido del nuevo estilo propuesto por la Presidenta Bachelet de alentar la participación ciudadana en la resolución de muchos problemas nacionales. La formación de Comisiones especializadas es un aspecto. La mayor humildad de las autoridades estatales es otro. La mayor transparencia y difusión de información por los organismos públicos es crucial. Y por último, la revisión de la visión simplista de que los problemas sólo se resuelven con más plata y menos aún con entregársela al Estado para que los solucione.</div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1142342792503243142006-03-14T09:08:00.000-04:002006-03-14T09:26:32.536-04:00Tipo de Cambio indexado al cobre<div align="justify">Me cuento entre quienes estima que un tipo de cambio de $ 530 pesos por dólar puede tener graves consecuencias sobre la exitosa estrategia de desarrollo exportador de Chile. Comparto también la visión de que ni el Gobierno ni el Banco Central deben intervenir en el mercado con bandas de precio u otras medidas como entre los sesentas y los noventas. ¿Qué hacer entonces? Primero que nada comprender y situar bien el problema.<br /><br />En Chile el problema no es el valor del tipo de cambio en sí mismo ni su tendencia, sino su inestabilidad o fluctuación excesiva, alzas y bajas por períodos impredecibles de tiempo y que el origen principal de esa fluctuación es la variabilidad del precio del cobre. Mientras el cobre represente cerca de dos quintos de nuestras exportaciones el tipo de cambio en Chile será muy inestable si no tomamos medidas correctas para limitar el fenómeno.<br /><br />¿Es grave la inestabilidad del cambio? Ciertamente sí. El problema más grave es que hay empresas o industrias que están cerrando o suspendiendo proyectos de inversión (y causando el consecuente desempleo) sin haber motivos fundados para hacerlo. No hay motivo, porque en 2 a 5 años más, cuando el precio del cobre vuelva a su nivel de largo plazo en torno a 1 dólar la libra, el tipo de cambio volverá a valores por sobre 600 pesos. Pero en ese momento no tendremos mayor producción, ingresos y empleos porque las inversiones necesarias en sectores exportadores no se habrán hecho. Incluso muchas empresas habrán desaparecido.<br /><br />Muy simple entonces, dirán algunos: que el Gobierno o el Banco Central fije el precio del dólar ahora en el valor de largo plazo (digamos, $ 600 pesos). No es tan simple. Para hacerlo de verdad tendría que comprar muchos dólares a ese precio; pero ¿con qué fondos? o ¿cómo hacerlo, sin generar inflación? Al final sería un remedio tan malo como la enfermedad. Afectaría a muchas más personas que no están vinculadas a sectores que comercian internacionalmente.<br /><br />El problema más grave es que al final probablemente el esfuerzo estatal será inútil y se habrán gastado cuantiosos recursos públicos. El motivo: los Gobiernos no saben más que otros cuánto durará el período de “vacas gordas”o de precio del cobre excepcionalmente alto. Además la política del Gobierno puede tener poca credibilidad, especialmente cuanto sus recursos son muy inferiores a los privados en el mercado de divisas.<br /><br />Lo que debe hacerse entonces son tres cosas. Primero que nada ampliar el “Fondo de Estabilización del Cobre”. Es decir, el Estado debiera ahorrar en divisas una parte sustancial de los fondos extraordinarios que recibe por el hecho de tener un precio del cobre por sobre su valor de largo plazo. Estos fondos el Estado debe mantenerlo en depósitos o bonos en el exterior, de modo de reducir la oferta de dólares vendiéndose en Chile. De este modo no bajará tanto el tipo de cambio. El Fondo ha operado y con éxito en Chile, aunque estaba definido para montos menores y precios del cobre más bajos.<br /><br />La segunda medida clave para reducir la inestabilidad del cambio es permitir a las AFP invertir más de sus fondos en acciones y bonos en dólares. Con eso también contribuirán a elevar el cambio en el corto plazo al comprar más divisas cuando estén baratas. Esto ayudaría aunque se cubran con seguros y ventas a futuro. Las AFP tienen la ventaja de contar con muchos fondos para invertir. Cuando mañana el precio del cobre baje y suba el cambio, podrán vender esas acciones recibiendo más pesos y dando una rentabilidad adicional a nuestros fondos de pensiones.<br /><br />Finalmente la tercera medida es de tipo más conceptual. El gobierno debiera definir y difundir mucho lo que podríamos llamar el “Tipo de cambio de largo plazo” de Chile, para diferenciarlo del tipo corriente vigente en cada momento. Sería un cambio “deflactado” por el precio de largo plazo del cobre. O sea, algo así como el invento de la UF: una unidad de medición que buscaba evitar que la gente se engañara por el efecto de la inflación. Aquí se trataría de evitar que la gente y los empresarios (sobre todo PYMEs) se engañen creyendo que por los próximos 5 años el dólar seguirá valiendo alrededor de $500. Así sería más probable que evaluaran sus proyectos de inversión con un dólar más cerca de $600, con lo cual no frenarán tanto el crecimiento del empleo. Los consumidores también apreciarán así más el descuento obtenido al comprar productos importados en períodos como el actual, y elevarán sus compras estabilizando el cambio. En resumen, más acción; menos resignación. </div><div align="justify"> </div><div align="justify"><span style="font-size:78%;">Publicado en "El Mercurio", Domingo 12 de Marzo, 2006, p. 2.</span></div>Ernesto Tironihttp://www.blogger.com/profile/07518681820791192955noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15710731.post-1136486788371584512006-01-05T15:43:00.000-03:002006-01-05T15:46:28.393-03:00Retroceso DC: Causas y salidas<div align="justify"> Podrán haber opiniones distintas sobre si el Partido Demócrata Cristiano (PDC) tuvo o no una gran derrota en las elecciones del 15 de Diciembre. Pero conviene preguntarse de todos modos, ¿Sufre signos de decadencia ¿A qué se debería? ¿Cómo podría recuperarse?<br /><br /> Estimo que hay signos de decadencia. Pocos jóvenes se incorporan a la DC; siguen demasiados antiguos dirigentes en puestos de poder, la edad promedio de los dirigentes sube; los ciudadanos no votan tanto ya por personas antaño muy populares. Son signos de que si no hay cambios, habrá decadencia.<br /><br /> ¿A qué se debería el retroceso DC? Convendría hacer un estudio científico y en profundidad sobre el tema. Medir qué grupos votan por la DC, cuáles no y porqué. Mientras se hace, aventuremos algunas hipótesis. Señalaría cuatro causas, muy interrelacionadas, como las principales: Pérdida de una misión atrayente; lejanía de los ciudadanos y sus intereses (excesiva autoreferencia); pérdida de afectos, y poca apertura a los cambios del mundo moderno. Estos son problemas comunes a todos los partidos, pero veamos el caso DC.<br /><br />1) Falta de una misión atrayente. Toda organización existe para algo. Si alguien quisiera invitar a un joven universitario a integrarse al Partido Demócrata